REFLEXIÒN SITUACIONES GRAVES

Hay personas que habiendo atravesado situaciones graves en sus vidas, supieron hacer frente a las dificultades y encararlas desde una perspectiva diferente.
Comprender que la enfermedad es un proceso que tiene causas no sólo orgánicas, sino también psicológicas, sociales y espirituales es un paso muy importante para todo cambio de actitud. Otro paso fundamental consiste en darse cuenta que padecer una enfermedad no nos convierte en la enfermedad que padecemos, no debemos dejarnos absorber por ella y aunque requiera de un esfuerzo monumental debemos lograr divisar aquello que nos permita disfrutar de nuestro resto sano, sin quedarnos «enganchados» en nuestra parte enferma.
Es así como vimos el caso de Vincent Van Gogh y su psicosis o Síndrome de Menier (según el punto de vista); de Stephen Hawking y la Esclerosis lateral amiotrófica; de Ludwig Van Beethoven y la sordera que no le impidió escribir sus mejores obras; y finalmente de John Forbes Nash cuya esquizofrenia no logró arrebatarle su Premio Nobel.
Hoy un estudio de la Facultad de Medicina de Harvard, Estados Unidos, revela que el famoso pintor flamenco Rembrandt sufrió de estrabismo, y que posiblemente esa deficiencia en la vista fue un factor importante que influyó a la hora de trasladar las imágenes tridimensionales al lienzo. Una de las conclusiones a las que han arribado los científicos abocados al estudio de sus pinturas, es que debido a que uno de los ojos de Rembrandt no se encontraba alineado con el otro, producía que el artista fijara la mirada en el exterior. El estrabismo le impedía percibir correctamente la profundidad de las imágenes y esta «deficiencia» permitía que lograra plasmar de una manera asombrosa la tridimensionalidad de la realidad sobre la bidimensialidad de la tela. Es así como en verdad, el artista pintaba lo que veía, sin necesidad de recurrir a técnicas artísticas para lograr un mayor realismo. Otra prueba concreta de que no siempre algo que puede ser considerado como un trastorno o una dificultad para la mayoría, repercute de manera negativa sobre el afectado. Que la genialidad de Rembrandt se basa únicamente en su estrabismo obviamente no es cierto, pero que dicha alteración visual le otorgó cierto atributo o «don» que le brindaba ventajas sobre el resto de los artistas, eso es algo que la Universidad de Harvard ha demostrado.
Regresando a la actualidad nos encontramos con Sean Swarner, un hombre de apenas treinta años, quien atravesó en su corta vida por dos tipos de cáncer: de pulmón (a pesar de no ser fumador) y un tipo de tumor llamado linfoma de Hodgkin, y que participó del 29º Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica presentando su caso y brindando esperanza a los enfermos. Inigualable modelo a seguir, logró liberarse hace once años de todo rastro de cáncer y ya escaló tres de las siete grandes cumbres del mundo, entre ellas el Everest. Cuando es entrevistado suele decir que cada montaña que escala la dedica a todos los afectados de cáncer y por supuesto que «¡No dejen de escalar!».
En la Revista Crecimiento Interior creemos que es importante poder conocer todos estos ejemplos de vida, estas personas que han sabido disfrutar y continuar a pesar de los obstáculos que pudieron aparecer frente a ellos. Quizás el observar casos reales, de personas concretas, permita que consciente e inconscientemente un mensaje profundo se grave para siempre en nuestro corazón: «¡Yo también puedo!».

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