Reflexion semanal

Viernes
27 de Enero 2012
03 de Shvat 5772

Shabat
Comienza: Viernes 19:46 hs.
Finaliza: Sábado 20:45 hs.

La Historia Humana en Doce Palabras
Última Parte

Vaieshev – Integración

Cuando un ladrón irrumpe en tu hogar, dice el aforismo jasidíco, hay básicamente dos cosas que puedes hacer. Puedes gritar «¡Ladrón! ¡Ladrón! y ahuyentar al asaltante, o puedes capturarlo y enseñarle una profesión honesta.

En el nivel más elemental, nosotros podemos hacer del mundo un lugar más Divino ahuyentando al ladrón. Podemos estimular lo positivo en nosotros mismos de manera que supere a nuestros propios instintos negativos, y trabajar para de manera análoga traer a la superficie el bien que hay en los demás, podemos procurar imponer una armonía Divina a un mundo básicamente divisivo y beligerante.
Pero como el ladrón ahuyentado, el mundo no ha cambiado realmente. Se le ha impuesto un mundo mejor, más santo, más pacífico, pero debajo de este nuevo orden perdura el «viejo» mundo. Ha sido vencido, pero no transformado, suprimido, pero no elevado.
Vaiéshev es la «radicación» de nuestros actos Divinos para convertirse en el estado intrínseco permanente de nuestro mundo.

Miketz, Vaigash y Vaiejí
Fin, Unión y Vida

El «final» mismo tiene tres etapas, a medida de que las progresivas dimensiones más profundas de la armonía Divina del mundo salen a la luz. En la primera etapa, el mundo es un «recipiente» o vehículo perfecto para D»s. Una etapa adicional revela su unión (Vaigash, «Y él se acercó», el nombre de la undécima sección) con su fuente Divina: el mundo no solamente es totalmente receptivo a su Creador, sino que se revela como una misma cosa con la realidad Divina, como expresión de la omnímoda verdad de D»s.
La más alta expresión de plenitud de la Creación es la vida eterna (Vaiejí, «Y vivió») que es la marca de calidad de la fase final, la Era Mesiánica. La muerte es un fenómeno muy natural en el mundo en que vivimos hoy, un imperativo de la naturaleza finita y temporal de lo físico. Pero lo físico no siempre fue mortal. El mundo, tal como D»s lo creó, tenía la capacidad de vida eterna, la muerte sobrevino únicamente con el primer pecado del hombre, con la primera brecha entre D»s y Su creación. En un mundo que es uno con D»s, un mundo que está en total armonía con su fuente, no hay nada que entorpezca el flujo de vitalidad de Creador a creación.
De Bereshit a Vaiejí, los nombres de las secciones de Génesis narran las verdades más básicas de nuestra existencia: que la vida es con un propósito determinado, siendo éste satisfacer el deseo Divino de una morada en la tierra, que el alma desciende a la tierra provista de una visión de D»s y de la capacidad para integrar esta visión en su ser y carácter, que el hombre debe santificar su vida con actos de bondad, extenderse más allá de su ambiente «natural», hacerlo adicionalmente al delegar de sus facultades a otros, y esforzarse por no solamente comandar sino también transformar la realidad, que nuestros esfuerzos resultarán invariablemente en un mundo unido a su D»s, que la vida, pura y eterna, es la máxima expresión de lo Divino que hay en el hombre.

Bereshit – Propósito
Noaj – Tranquilidad
Lej Lejá – Viaje
Vaierá – Visión
Jaié Sará – Fortalecimiento
Toldot – Producción
Vaietzé – Excursión
Vaishlaj – Delegación
Vaieshev – Integración
Miketz – Fin
Vaigash – Unión
Vaiejí – Vida

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