REFLEXIÒN.Saber decidir

En la angustia y el desespero generalmente se pierde la lucidez, no se sabe qué hacer (basta imaginar una persona en medio de un incendio). Entonces se toman actitudes que traen arrepentimiento. Es justamente cuando no podríamos tomar ninguna decisión hacia este o aquel lado.

Ninguna determinación importante debe tomarse en momentos de nerviosismo, o, peor aún, de desespero, pues es lo mismo que estar en una nube de polvo y seguir corriendo. Sin ver nada es probable que terminemos por caer en el abismo.

Si perdemos la esperanza en un futuro mejor, en un mundo mejor, en una vida mejor nos damos cuenta que la vida comienza a quedarse sin sentido, envejecemos antes de tiempo, nos invade la melancolía. Es necesario revestirse de esperanza, pues es ella la que nos hace ir hacia adelante; es preciso planear, actuar en forma diferente, evitando los errores del pasado, es preciso creer que un nuevo día nacerá para nosotros, que surgirán nuevas oportunidades, tal vez en situaciones y formas diferentes, pero aparecerán, y en mayoría de las veces para beneficio. En vez de alimentar el desespero y la angustia, alimentemos nuestra esperanza, pues, queramos o no, las nubes desaparecen y el sol vuelve a brillar.

Claro está que no todos los sueños podrán volverse realidad, pero si nos colocamos siempre en una actitud mental positiva vamos a verificar que muchas cosas, que antes considerábamos como imposibles, estarán a nuestro alcance hasta con cierta facilidad. La persona no sabe la fuerza que posee cuando une la fe al pensamiento positivo.

NUNCA ES TARDE
Para recomenzar una nueva vida
Padre Juca

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *