REFLEXION ..ALEGRIA COMO HABITO

Todos sabemos que el estar de buen humor y con alegría
no depende solamente de nosotros, influyen mucho las
circunstancias y el ambiente que nos rodean, que por
muy optimistas que seamos, las adversidades que nos
regala la vida, consiguen muchas veces hundirnos en
depresiones y temporadas en donde nuestra alegría
brilla por su ausencia.

Si entro un poco en este tema es porque tengo la
certeza de que aún así, el buen humor y el optimismo
pueden volver a nosotros antes de lo que pensamos, con
el hábito diario de desdramatizar los problemas ¡ojo!
no estoy diciendo que no se les de la importancia que
merecen, sencillamente es el tomar la actitud de
«dominar nosotros a las adversidades» y no que » los
golpes» nos dominen a nosotros. De hecho, es más real
que suceda esto último y que nos dejemos llevar de las
preocupaciones, perdiendo la alegría y el optimismo
con la consecuencia lógica de experimentar
depresiones,pena de nosotros mismos y la actitud de
verlo todo negro.

Sugerencias para convertir la alegría en hábito

– Llevar una vida ordenada y sencilla,
disfrutando de las cosas pequeñas y cotidianas que
están al alcance de cualquiera: el descanso, el
diálogo familiar, el contacto con la naturaleza, la
diversión sana, el vivir intensamente el
presente…,pero moderando las exigencias y deseos, ya
que la búsqueda ansiosa y descontrolada de mayores
satisfacciones conduce a la pérdida del propio
equilibrio interno, y por tanto, de la verdadera
alegría.

– Pensar siempre en positivo, no permitiendo la
entrada a nuestra mente del derrotismo y actitudes
deprimentes o desesperanzadoras. Que el pasado
negativo o la inquietud y el desasosiego por el futuro
no nos impidan vivir el presente en paz y armonía con
nosotros mismos.

– Conseguir que nuestro trabajo u ocupación sean
fuente de alegría. Comprobar que el trabajo no sólo es
la expresión clara de nuestra vitalidad, inteligencia
y capacidad, sino, que con él hacemos nuestra
aportación a la sociedad, contribuyendo de forma
directa al bienestar físico, intelectual, moral o
espiritual de los demás.

«Una alegría compartida se transforma en doble
alegría; una pena compartida en media pena»

– Fomentar cada día, a cada instante, los
sentimientos de aceptación, de conformidad y hasta de
complacencia y alegría de la realidad cotidiana. La
alegría será siempre nuestra fiel compañera cuando
convirtamos en hábito el descubrir siempre el lado
bueno de las cosas.

– La verdadera alegría nace siempre de la bondad
de nuestras acciones y de nuestras intenciones. Hacer
el bien cada día a aquellos con quienes convivimos o
con quien nos encontramos, genera constantemente en
nosotros gran satisfacción interior, que siempre se
traduce en verdadera alegría de vivir.
La buena conciencia siempre produce alegría.
La alegría produce felicidad y paz interior.

Si dejamos abiertos de par en par los sentidos y
nuestro cuerpo y espíritu, en perfecta sintonía, se
dejan invadir por la naturaleza y por la vida que late
en los demás seres, como por arte de magia nos
sentiremos inundados de la paz, la fuerza el orden y
la belleza de esa maravillosa sinfonía de la creación
en todo su esplendor.Y es que la vida en sí misma es
un generador constante de alegría.

Desconozco su autor

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