REFLEXIÒN.¡Hombre, te amo!

Un extraño y alegre mensaje. ¿Será una ilusión, una utopía?
Creo en una nueva primavera sobre el mundo, si en todas partes donde se combate cada soldado depone las armas y grita al enemigo visible o invisible: «¡Hombre, te amo! ¡No te mataré! ¡No te haré daño!».

Creo en un gran número de nuevas posibilidades, si, avergonzado de sus riquezas, el rico renuncia al poder y al dinero y se dirige al pobre con estas palabras: ¡»¡Hombre, te amo! ¡Perdóname, he tomado demasiado para mí! ¡Me sentaré a tu mesa con el mismo pan y con flores de paz bajo el sol!».

Creo en el milagro, si en cada casa, carretera, ciudad, uno dice a otro: «¡Hombre, te amo! Echaré de mi boca todas las palabras amargas. ¡Llenaré mi corazón de afecto y mis manos de dones y de amistad!».

¡No olvides que cada día se te da como una eternidad para ser feliz!

«¡Hombre, te amo!» Digámoslo, con o sin palabras. Dilo con la sonrisa, con el gesto de reconciliación, con un apretón de manos, una palabra de estima, una mano apoyada sobre la espalda, un abrazo espontáneo, un beso, una luz en los ojos. Digámoslo con mil pequeños detalles, todos los días, de nuevo: «¡HOMBRE, TE AMO!»

LA ALEGRIA DE VIVIR
Phil Bosmans

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