Reencarnación

La Vida como una expresión del espíritu que está más allá de toda forma y condicionamiento, se manifiesta continuamente a través de la forma.

El Ser (espíritu) alterna con el no-ser (personalidad) de acuerdo con la ley cíclica universal. Las formas en las cuales la vida se manifiesta son temporales, mientras que la vida misma –el espíritu o esencia, que es eterno– se «particulariza» a sí mismo en el hombre como una unidad individual de conciencia.

Esta unidad despliega sus poderes espirituales tomando sucesivamente cuerpos físicos, pasando del nacimiento a la muerte y nuevamente al nacimiento, multitud de veces.

La naturaleza del individuo en cada encarnación, su «personalidad» y circunstancias, están determinadas por sus acciones y experiencias en vidas previas, y el modo en cómo reaccione a las circunstancias actuales, determinará cuáles serán las condiciones de su futuro nacimiento. Ésta es la ley de acción y reacción, una ley de justicia, llamada “Karma” en el Oriente, que rige todo el proceso de evolución con justicia absoluta.

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