Recrear la cultura del domingo como día festivo

Santa Fe (AICA): El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, pidió “valorar el significado de la misa dominical como la importancia de ser un día festivo, tanto para la vida de la fe como de un tiempo dedicado a la familia, al encuentro, a la amistad y a las obras de caridad”, por lo que alentó a “recrear una cultura del domingo como día festivo”. El prelado advirtió que “cuando se pierde el significado del domingo se empobrece el marco que sostiene una cultura de valores que cuida y eleva al hombre”. Estimó, además, que en esto “tienen mucha responsabilidad tanto el Estado como las cámaras de comercio”, y sostuvo que “jerarquizar la semana no es una pérdida para nadie, por el contrario, es signo de madurez política y de una cultura que pone al hombre en el centro
«Las verdades de fe en cuanto se viven en un hombre concreto, necesitan de una base o contexto cultural en el que poder expresarse. La fe en Dios, revelada por Jesucristo, no es algo intimista o sólo espiritual sino que es sacramental, visible, y la celebramos como fuente de vida. Así lo ha querido el Señor”, recordó el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, en su alocución semanal por radio.

Tras señalar que “es cierto que la fe cristiana es independiente de una cultura determinada, prueba de ello es el testimonio de tantos hombres y mujeres que llegan, incluso, al martirio por su fe”, dijo que “es cierto, también, que la fe se vive y trasmite en el ámbito de una cultura, precisamente por su condición sacramental. Este es un desafío para la fe cristiana”.

“Ella vive en lo concreto de una cultura en la que se encarna y la enriquece desde el Evangelio. Esto se debe a que la fe se vive y asume el tiempo de nuestra historia en la que se encarna, pero no queda encerrada en sus límites, sino que nos abre a una esperanza que la trasciende y que es la vocación última del hombre. La fe nos purifica y libera de toda esclavitud”, aseguró.

El prelado afirmó que “estas reflexiones me permiten valorar el significado de la misa dominical como la importancia de ser un día festivo, tanto para la vida de la fe como de un tiempo dedicado a la familia, al encuentro, la amistad y a las obras de caridad”, por lo que consideró “importante recrear una cultura del domingo como día festivo”.

“En esto tiene mucho valor el compromiso de la fe que, al conocer la dimensión espiritual del hombre y el significado celebrativo de la fe, le permite mostrar a la sociedad la necesidad de recrear una cultura que no deje al hombre encerrado en un mundo que se defina sólo en términos de comercio. En este sentido la fe, al rescatar la dimensión humana y espiritual del hombre, le recuerda un deber a la sociedad”, indicó.

Por último, monseñor Arancedo advirtió que “cuando se pierde el significado del domingo se empobrece el marco que sostiene una cultura de valores que cuida y eleva al hombre”, y estimó que en esto “tienen mucha responsabilidad tanto el Estado como las cámaras de comercio”, al sostener que “jerarquizar la semana no es una pérdida para nadie, por el contrario, es signo de madurez política y de una cultura que pone al hombre en el centro”.

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