Raúl Castro participó de la inauguración del seminario católico romano en Cuba

Raúl Castro, en el centro de la fotografía, siguiendo atentamente la ceremonia

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OTRO GESTO HACIA LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA

Raúl Castro participó de la inauguración del seminario católico romano en Cuba

Es la primera casa de formación sacerdotal que se abre en Cuba en 50 años. La ceremonia fue presidida por el cardenal Ortega, quien destacó que este es símbolo de esperanza para la Isla. Asistieron obispos de Estados Unidos, entre 300 invitados.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, asistió este miércoles a la apertura del primer seminario católico construido en la isla desde la revolución de 1959.

El Arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, agradeció «en nombre de la Iglesia» tanto a Raúl como a su predecesor en el cargo, su hermano Fidel, «que esta obra haya contado hasta su conclusión con el apoyo estatal para poder realizarla convenientemente».

El jefe de Estado recorrió las instalaciones del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, situadas a las afueras de la capital cubana. La financiación ha corrido a cargo de donaciones de católicos en Alemania, Estados Unidos e Italia. El Gobierno cubano ha facilitado la compra de materiales y otros aspectos logísticos de la obra.

El papa Benedicto XVI hizo llegar, desde Roma, un mensaje en el que imparte «una especial bendición apostólica» hacia aquellos que «generosamente han contribuido a la construcción de ese edificio y a los participantes en la celebración inaugural».

La Iglesia Católica Romana dice que el nuevo seminario es una señal de esperanza. Por su parte, el obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández, confía en que los sacerdotes que allí se formen «alienten los pequeños y grandes esfuerzos por sacar adelante esta nación y siembren los valores y criterios aprendidos del maestro Jesús».

Por la Conferencia de Obispos Católicos Romanos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) asiste Thomas Wenski, arzobispo de Miami, ciudad bastión del exilio anticastrista cubano, y el director para la Iglesia en América Latina de la Oficina de Colectas Nacionales, Andrew Small.

La apertura del seminario está marcada por un acercamiento sin precedentes entre el Gobierno y la Iglesia Católica Romana: Raúl Castro y Ortega instalaron en mayo un diálogo que hasta ahora permitió la excarcelación de medio centenar de presos políticos.

El mandatario cubano asistió a la actividad en compañía del canciller Bruno Rodríguez y el ministro de Cultura, Abel Prieto, además de otros altos funcionarios de su gobierno.

El complejo, con capacidad para un centenar de seminaristas, comenzó a ser construido en 2006 con donaciones de iglesias de otros países, incluida la de Estados Unidos, y en 22 hectáreas alberga ocho edificios para teología y filosofía, además de la rectoría, biblioteca, capilla y aula magna.

La primera piedra fue bendecida por el Papa Juan Pablo II en 1998 durante un histórico viaje a Cuba que abrió el camino al diálogo tras una larga etapa de tensiones que inició con el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959.

Las obras del seminario, levantado en 22 hectáreas de los terrenos de una finca no urbana, situada a unos 17 kilómetros al este de La Habana, comenzaron en julio de 2006

En la isla hay solo dos seminarios para la formación de sacerdotes católicos, el antiguo de igual nombre y otro en la provincia oriental de Santiago de Cuba.

En las obras de construcción de la actual edificación participó el Departamento de Obras del Arzobispado de La Habana -como inversionista y propietario- y las empresas ECIMETAL Y OMEGA ULTRAMAR S.A, según explicó un amplio reportaje la revista católica romana Palabra Nueva, publicado en su número de abril de 2008.

La Iglesia ha cubierto el costo total de la obra con donaciones realizadas por personas, comunidades, instituciones católicas internacionales como las Conferencias Episcopales de Italia y Alemania, la Comisión para América Latina de la Santa Sede y los Caballeros de Colón estadounidenses, entre otras.

De acuerdo con su distribución, que asemeja una herradura, la obra comprende cuatro edificios para estudiantes de Teología y otros cuatro para los de Filosofía, donde se ubican las aulas y dormitorios de los seminaristas.

El edificio principal alberga la Rectoría, oficinas de atención, la biblioteca y el Aula Magna, en el centro se levanta la capilla central, y completa el complejo un edificio o gran unidad de servicios.

El antiguo edificio del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, un hermoso claustro colonial ubicado en la zona histórica de La Habana será convertido en un centro cultural y de estudio, en el que radicará una biblioteca y se habilitarán espacios para exposiciones, conciertos, escenificaciones teatrales y proyecciones fílmicas.

La relaciones entre la Iglesia católica romana y el Estado en Cuba han atravesado a lo largo de las últimas cinco décadas por momentos diversos, de crisis, desencuentros, altibajos y de tensiones desde los primeros años de la revolución.

Pero la apertura del nuevo seminario, que comenzará a funcionar el próximo año, de acuerdo con las previsiones, se produce en un momento especialmente marcado por el acercamiento que han experimentado esos vínculos.

Actualmente la relación vive una nueva etapa, de mayor distensión, a partir del proceso de diálogo abierto con una reunión celebrada el 19 de mayo de 2010 entre el presidente cubano Raúl Castro y la más alta jerarquía de la Iglesia católica romana de la isla, representada por el cardenal Jaime Ortega y el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos Romanos, Dionisio García.

Como resultado de ese diálogo, que ha sido apoyado por España, el régimen cubano comenzó el pasado julio un proceso de excarcelaciones de presos políticos, en el que 42 disidentes han salido de la cárcel bajo la condición de abandonar la isla para viajar a España.

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