Rabino Arieh Sztokman – Haremos y Oiremos

נעשה ונשמע / Na-asé ve Nishmá / Haremos y Oiremos

Rabino Arieh Sztokman

“Vino Moisés y relató al pueblo todas las palabras de Adonay y todas las leyes. Respondió el pueblo con una sola voz y dijeron: todas las cosas que ha hablado Adonay nosotros haremos.”

Éxodo 24:3

“Tomó Moisés el libro del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo. Ellos dijeron: Todo lo que ha dicho Adonay haremos y oiremos”

Éxodo 24:7

Haremos todo lo que Adonay dijo, es decir aceptamos voluntariamente sus enseñanzas, alguna de ellas escritas en el Decálogo y las llevaremos a la práctica. Es decir no es solo repetirlo sino por el contrario es llevarlo a la práctica cotidiana.

Haremos (na-ase) es rendirse voluntariamente a las enseñanzas de Dios y hacerlas realidad en el accionar de cada día.

En el día de hoy estamos acostumbrados a repetir en voz alta los textos y no llevarlos a la práctica, por el contrario, repetimos “haremos”, “hágase tu voluntad”, siempre y cuando coincida con la nuestra. Repetimos, decimos en voz alta, sin embargo el accionar es diferente a lo manifestado. Pareciese que el centro está ocupado por el ser humano “egocentrismo” en lugar de Dios.

Haremos, ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Hay alguna manera para todos por igual? ¿Todos juntos? ¿…y si en un momento no quiero? ¿…y mi libertad?

Cada ser humano, valioso, único e irrepetible, forma parte de un tejido que llamamos sociedad. En la sociedad, cada uno, actúa de la mejor manera posible cumpliendo con las normas estatuidas, a fin de que no haya inconvenientes para ninguna de las partes intervinientes, sin esas normas, leyes viviríamos en el caos, situación esta en la cual el ser humano no sabe qué hacer, por lo tanto el “haremos” es imprescindible para el buen vivir.

Oiremos (nishmá), esta palabra hebrea puede ser traducida también como obedeceremos tal como consta en el libro de Génesis 21:12. Al mismo tiempo, de acuerdo con el breve diccionario etimológico de la lengua castellana, la palabra obedecer deriva del latín “audire”-oír.

Cuando el ser humano es pequeño en edad y en conocimientos debe, necesariamente, obedecer los mandatos paternos a fin de ir aprendiendo a caminar por la vida. Esto mismo les ocurrió a aquellos seres humanos cuando al pie del monte Sinaí recibieron las palabras de Dios, obedecieron.

Con el transcurrir del tiempo, el ser humano aprende, es el deseo de todos, a cumplir con lo que fue recibiendo como enseñanza, ya no necesita que le ordenen que hacer, debió haber aprendido, es entonces que cumple con las disposiciones existentes a fin de construir una sociedad en armonía y poder vivir en paz con sus semejantes.

No es necesario obedecer siempre los mandatos de nuestros padres, lo que pudo haber sido adecuado en un momento, en otro tal vez no lo sea, los tiempos cambian, las formas de pensar y sentir también difieren con el tiempo, lo que pudo haber sido valido para ellos, tal vez para nosotros hoy no es significativo.

Entiendo que así como el ser humano no debe obedecer todo lo que se le dice, también debiera considerar cuanto de todo lo que le dice sería bueno ponerlo en práctica, ya no como el cumplimiento de una orden, sino por el contrario como una decisión personal después de haber aprendido lo que oportunamente obedeció.

Lo que considero de importancia suprema es cumplir con las leyes. También es importante cumplir con los sentimientos y pensamientos de cada uno y actuar acorde a ellos, con la condición de cumplir con las leyes existentes.

Dios nos ha regalado y nos regala el libre albedrío, es importante hacer uso de el para el bien de uno mismo y de los demás.

Darnos cuenta que cada ser humano en uso de su libertad, hace lo que entiende adecuado para sí mismo, y por ello vivir en alegría plena por tener la libertad de hacer su voluntad. En mi opinión no existe aquella expresión “tengo que” sino que actuamos conforme a nuestra propia y libre voluntad cumpliendo con las normas existentes.

Dios hoy no nos ordena que hacer, ya nos enseñó, debíamos haber aprendido y llevarlo a la práctica, ¿lo hacemos?

Buenos Aires – Argentina

2 de Febrero de 2011 (Calendario Gregoriano) / 28 de Shevat de 5771 (Calendario Hebreo)

Rabino Arieh Sztokman

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