RABINA GRACIELA GRYNBERG -22 DE JUNIO DEL 2013

Una Reflexión de Shabat
 
B’H – בה
 
22 de junio de 2013 – 14 de tamuz de 5773
 
Encendido de velas el viernes: 17:32 horas
 
Parasha: BALAK / Números 22:2-25:9
Haftara: Miqueas 5:6-6:8
 
Conclusión del Shabat: 18:31 horas
 
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
 
Se cuenta que había una estatua de un Rey, cuyo dedo índice estaba en posición de señalar. Llevaba la inscripción: «Para obtener un tesoro golpea en este sitio.»
 
Su origen era desconocido, pero muchas generaciones de personas de aquella ciudad habían golpeado con todo tipo de instrumentos, en el lugar señalado. Esos golpes, sin embargo, dejaron pocas huellas en la dura piedra, aunque sí fueron mellando la confianza de la población en sus posibilidades de poder obtener la riqueza prometida por la inscripción.
 
Algunos empezaron a considerar la estatua como una broma de mal gusto, pensada por algún antepasado que quería demostrar algo que nadie lograba entender.
 
Así como algunos empezaron a mirar a la estatua con notable desconfianza, para otros la frustración era tan grande y profunda que incluso pidieron al alcalde de la ciudad que enterrase cuanto antes el monumento para no tener que verse enfrentados cada día a su propia impotencia.
 
Un día, un artista de un pueblo vecino, un hombre que disfrutaba contemplando la belleza de las formas de todo lo creado, llegó a la ciudad y se quedó conmovido por la belleza de la estatua.
 
El hombre estuvo observando desde todas las perspectivas posibles el estilo, las formas, los materiales, el color, y hasta el sonido que producía el viento al rozar aquella obra de arte. Y gracias a la amplitud y profundidad de su mirada le fue posible observar que exactamente al mediodía la sombra del dedo que señalaba, ignorada por siglos, trazaba una línea en el pavimento al pie de la estatua.
 
Se cuenta que este hombre, después de observar con detenimiento, marcó el sitio que señalaba la estatua, obtuvo los instrumentos necesarios, y con una barra hizo saltar la loza.
 
Para sorpresa de todos, la loza resultó ser una compuerta en el techo de una caverna subterránea. Allí encontró el tesoro prometido.
 
Generalmente buscamos la felicidad, la amistad, el amor en algún sitio remoto. Si supiéramos mirar bien, nos daríamos cuenta que ellos se encuentran muy cerca nuestro. Solo hay que abrir los ojos.
 
¡Shabat Shalom!!! שבת שלום
¡Feliz Día del Padre!!!
Rabina Graciela de Grynberg

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *