Rabina Graciela de Grynberg – Una Reflexión de Shabat

Una Reflexión de Shabat

 

B’H – בה

 

20 de Octubre 2012 – 4 de Jeshvan de 5773

 

Encendido de velas el viernes anterior: 18:54 horas

 

Parasha: NOAJ / Génesis 6:9-11:32

Haftara: Isaías 54:1-55:5

 

Conclusión del Shabat: 19:51 horas

 

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Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:

 

Maestra… ¿qué es el amor?

 

La maestra sintió que el alumno merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento.

 

Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

 

Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.

 

El primer alumno respondió:

 

-Yo traje esta flor… ¿no es bonita?

 

A continuación, otro alumno dijo:

 

-Yo traje una mariposa de colores… ¿no es hermosa?

 

Otro dijo:

 

-Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

 

Y, así, los chicos, uno a uno, fueron mostrando, a los demás, lo que habían recogido en el patio.

 

Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar. La maestra se dirigió a ella:

 

Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?

 

La criatura, tímidamente, respondió:

 

– Lo siento, señorita. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté tomar ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí… Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñarles lo que he traído?

 

La maestra dio las gracias a la alumna y, emocionada, le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.

 

El amor es algo que se siente.

 

Este domingo estaremos festejando el Día de la Madre.

 

Su amor, lo llevamos dentro del corazón. Está en cada palabra que pronunciamos, en cada acción que realizamos, en cada pensamiento.

 

Feliz día para todas las madres que estarán este domingo junto a nosotros y para aquellas que estarán sólo en los corazones.

 

¡Shabat Shalom!!! שבת שלום

Rabina Graciela de Grynberg

 

Comunidad Benei Tikva

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