Rabina Graciela de Grynberg – Una Reflexión de Shabat

Una Reflexión de Shabat

B’H – בה

9 de Adar de 5772 – 3 de marzo de 2012

Shabat Zajor

Encendido de velas el viernes: 19:08 horas

Parasha: Tetzave / Éxodo 27:20-30:10 (*)

2º Libro: Números 25:17-19 (**)

Haftara: I Samuel 15:2-34 (***)

Conclusión del Shabat: 20:08 horas

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8 de Marzo. Día Internacional de la mujer

“Salvando Israel salvaremos al pueblo judío”

«He tenido el honor de representar a los judíos de Palestina en este país y en otros países cuando los problemas a los que nos enfrentábamos eran los de construir más kibutzim o traer más judíos pese a los obstáculos políticos y los disturbios árabes.

Siempre hemos tenido fe en que al final vencería­mos, que todo lo que estábamos haciendo en el país conducía a la independencia del pueblo judío y a un Estado judío. Mucho antes aún de que nos atreviéra­mos a pronunciar esa palabra, sabíamos lo que nos estaba reservado.

Hoy hemos alcanzado un punto en el que las naciones del mundo nos han comunicado su decisión de establecer un Estado judío en una parte de Palestina. Ahora, en Palestina luchamos para hacer que esta resolución de las Naciones Unidas sea realidad, no porque queramos luchar. Si tuviéramos la opción, hubiéramos escogido la paz, establecerlo en paz.

Amigos, no tenemos otra alternativa en Palestina. El muftí y sus hombres nos han declarado la guerra. Tenemos que luchar por nuestras vidas, por nuestra seguridad y por todo lo que hemos conseguido en Palestina y, quizá por encima de todo, debemos luchar por el honor judío y la independencia judía. Sin exagerar, os puedo decir que la comunidad judía en Palestina lo está haciendo bien. Muchos de vosotros habéis visitado Palestina, todos vosotros habéis leído sobre nuestros jóvenes y tenéis una idea sobre cómo es nuestra juventud. He ido conociendo a esta generación durante los últimos 27 años. Creí conocerlos. Y ahora me doy cuenta de que no era así.

Estos hombres y mujeres jóvenes, muchos de ellos adolescentes aún, están llevando el peso de lo que sucede en el país con un espíritu que no hay palabras para describir. Se les ve en coches descubiertos -no en blindados-, en convoyes, yendo de Tel Aviv a Jerusalén, sabiendo que cada vez que salen a la carretera desde Tel Aviv o desde Jerusalén habrá probablemente ára­bes agazapados entre los naranjales o en las colinas, aguardando el momento de tender una emboscada al convoy.

Estos jóvenes han aceptado con tanta naturalidad la tarea de traer a salvo por estas carreteras a judíos que parece como si salieran de su jornada laboral o de sus clases en la universidad.

Debemos pedir a los judíos de todo el mundo que piensen en que estamos en primera línea. Todo cuan­to pedimos a los judíos de todo el mundo y, sobre todo a los judíos de Estados Unidos, es que nos den la posibilidad de seguir adelante con la lucha. Cuando los dis­turbios empezaron, pedimos a los jóvenes con edades entre 17 y 25 años que no fueran ya miembros de la Haganah que se ofrecieran voluntarios. Hasta el jueves por la mañana, día en que me fui del país y aún seguía abierta la inscripción de esta quinta, más de 20. 000 jóvenes, hombres y mujeres, se habían alistado. A partir de ahora tenemos unos 9. 000 efectivos movilizados en las diversas partes del país. Y debemos triplicar esta cifra en los próximos días.

Tenemos que mantener a estos hombres. Ningún gobierno envía soldados al frente y espera que se traigan de sus casas la impedimenta más elemental como mantas, colchones, ropa de cama y de vestir. Un pueblo que lucha por su propia vida, sabe cómo proveer a los hombres que envía a las líneas del frente. Nosotros también debemos hacer lo mismo.

Quisiera que me creyerais si os digo que vine hoy a esta misión especial a Estados Unidos no para salvar a 700.000 judíos. Durante los últimos años, el pueblo judío perdió a seis millones de judíos, y sería un atrevimiento por nuestra parte preocupar a los judíos de todo el mundo porque unos pocos cientos de miles más estén ahora en peligro. Ésa no es la cuestión.

La cuestión es que si estos 700.000 judíos de Palestina siguen con vida, entonces el pueblo judío seguirá vivo y la independencia judía estará asegurada. Si acaban con estos 700.000 judíos, entonces, habremos llegado al final de este sueño de un pueblo judío y en una patria judía durante muchos siglos.

Amigos míos, estamos en guerra. En Palestina no encontrarán a ningún judío que no crea que al final vayamos a salir victoriosos. Ése es el espíritu del país. Desde 1921 hemos conocido disturbios árabes y, después, de nuevo en 1929 y, luego, en 1936. Sabemos qué les sucedió a los judíos de Europa durante la última guerra. Y cada judío del país también sabe que dentro de pocos meses se establecerá un Estado judío en Palestina.

Sabemos que el precio que deberemos pagar será lo mejor de nuestro pueblo. Hoy ya llevamos más de 300 muertos. Y habrá más. Sin duda habrá más. Pero tampoco cabe duda de que el espíritu de nuestros jóvenes es tal que, por muchos árabes que invadan el país, su espíritu no flaqueará.

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He venido a Estados Unidos, y confío en que me entenderán si les digo que no es fácil para nadie de nosotros marcharse en este momento, y muy a mí pesar no estoy en el frente. No estoy con mi hija en el Négev o con otros hijos e hijas en las trincheras. Pero tengo una tarea que hacer.

He venido aquí para tratar de impresionar a los judíos de Estados Unidos con el hecho de que en un período muy breve de tiempo, un par de semanas, debemos tener en efectivo entre 25 y 30 millones de dólares. En las próximas dos o tres semanas, nos impondremos. De eso estamos convencidos, pero debéis tener fe; estamos seguros de que saldremos adelante.

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Cuando se llega a Tel Aviv, se descubre una ciudad llena de vida, sólo los tiroteos que se oyen en las afue­ras de Tel Aviv y Iafo recuerdan que la situación del país no es normal. Pero sería un crimen por mi parte no describiros la situación tal como es.

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Sé que no estamos pidiendo algo fácil. A veces he participado activamente en diversas campañas y recogidas de fondos, y sé que no es sencillo recoger de una vez una suma como la que os pido.

Pero he visto a nuestro pueblo en aquella tierra. He visto a nuestro pueblo salir de las oficinas y acudir a las clínicas cuando pedimos a la comunidad que done sangre a un banco de sangre para tratar a los heridos. Los he visto hacer horas de cola, aguardar para aportar parte de su sangre a ese banco.

En Palestina se está dando sangre además de dinero.

Sé que muchos de ustedes estarán tan dispues­tos como nuestra gente a ir al frente. No dudo de que haya muchos jóvenes en la comunidad judía de Estados Unidos que harían lo mismo que nuestros jóvenes hacen hoy en Palestina.

No somos mejores, no somos los mejores judíos del pueblo judío. Sólo sucede que nosotros estamos allí y vosotros aquí.

Estoy segura de que si estuvieran en Palestina y nosotros en Estados Unidos, harían lo mis­mo que aquí hacemos nosotros y nos pedirían que hiciéramos aquí lo que ustedes van a tener que hacer.

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Y les pido que no se demoren mucho. No se lamenten amargamente dentro de tres meses por algo que hoy no hicieron. Ahora es el momento de hacerlo.

He hablado sin pizca de exageración. No he tratado de pintar la imagen con falsos colores. Una imagen que, por una parte, refleja la moral y la certeza en nuestra victoria, y, por la otra, la seria y grave necesidad de seguir adelante en la batalla.

Quisiera agradecerles una vez más que me hayan dado la oportunidad de dirigir estas pocas pala­bras en un congreso que, estoy segura, debe tener un orden del día lleno. Dejaré el estrado sin albergar sombra de duda en mi corazón ni en mi mente de que la decisión que tomen hoy los judíos de América será la misma que tomó la comunidad judía en Palestina, de modo que dentro de unos pocos meses estaremos en condiciones de participar no sólo en la alegría de haber decidido establecer un Estado judío, sino también en el júbilo de haber puesto la piedra angular del Estado judío¨

Este es parte del discurso fue pronunciado, por GOLDA MEIR, el 2 de enero de 1948, en Chicago – Estados Unidos de América, ante la comunidad Judía Americana, para recaudar fondos con destino a Israel, meses antes de la Creación del Estado de Israel.

GOLDA MEIR (3 de mayo de 1898 – 8 de Diciembre de 1978)

Un pequeño homenaje a esta gran mujer, en el Día Internacional de la mujer

¡Shabat Shalom!!!

Rabina Graciela de Grynberg

Comunidad Benei Tikva

Celestino Vidal 2049 Tel.: (.54.11) 4781-9392

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(*) Tetzave / Éxodo 27:20-30:10

Capítulo 27

20 Ordenarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de alimentar constantemente una lámpara.

21 Aarón y sus hijos lo deberán preparar en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que está delante del Arca del Testimonio, para que arda en la presencia del Señor, desde la tarde hasta la mañana. Este es un decreto irrevocable para todas las generaciones israelitas.

Capítulo 28

1 Entre todos los israelitas, elige a tu hermano Aarón, y ordénale que se acerque a ti para que sea mi sacerdote. Manda que se acerquen también sus hijos Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.

2 Luego harás las vestiduras sagradas de tu hermano Aarón, a fin de que esté magníficamente ataviado.

3 Para ello tendrás que recurrir a los artesanos más competentes, a aquellos que yo he dotado de una habilidad excepcional, y ellos confeccionarán las vestiduras de Aarón, a fin de que sea consagrado para ejercer mi sacerdocio.

4 Las vestiduras que harán son las siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, un turbante y una faja. Y cuando hagan las vestiduras sagradas para que Aarón y sus hijos puedan cumplir sus funciones sacerdotales,

5 emplearán oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.

El efod

6 El efod lo harán de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, todo esto trabajado artísticamente.

7 Llevará aplicadas dos hombreras, y así quedará unido por sus dos extremos.

8 El cinturón para ajustarlo formará una sola pieza con él y estará confeccionado de la misma forma: será de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.

9 Después tomarás dos piedras de lapislázuli y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel

10 –seis en una piedra y seis en la otra– por orden de nacimiento.

11 Para grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel, te valdrás de artistas apropiados, que lo harán de la misma manera que se graban los sellos. Luego las harás engarzar en oro,

12 y las colocarás sobre las hombreras del efod. Esas piedras serán un memorial en favor de los israelitas. Así Aarón llevará esos nombres sobre sus hombros hasta la presencia del Señor, para mantener vivo su recuerdo.

13 Harás, además, los engastes de oro

14 y dos cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones, que luego fijarás en los engastes.

15 También harás el pectoral del juicio de Dios, trabajado artísticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo harás de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado.

16 Deberá ser cuadrado y de doble paño, de un palmo de largo y otro de ancho.

17 Lo guarnecerás de piedras preciosas, dispuestas en cuatro hileras: en la primera habrá un jaspe rojo, un topacio y una esmeralda;

18 en la segunda, un rubí, un zafiro y un diamante;

19 en la tercera, un ágata, una cornalina y una amatista;

20 y en la cuarta, un crisólito, un lapislázuli y un jaspe verde. Todas ellas estarán engarzadas en oro.

21 Las piedras serán doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una llevará grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban los sellos.

22 Además, harás para el pectoral unas cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones,

23 y dos argollas de oro, que luego ajustarás a sus dos extremos superiores.

24 Sujetarás las dos puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que están en los extremos superiores del pectoral;

25 y unirás las otras dos puntas a unos engastes, para poder colocarlas sobre las hombreras del efod, por la parte de adelante.

26 Harás, asimismo, dos argollas de oro y las ajustarás a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde interior, el que da hacia el efod.

27 También forjarás otras dos argollas de oro, adhiriéndolas a las dos hombreras del efod, por la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y encima del cinturón.

28 Así el pectoral se podrá sujetar haciendo pasar, entre sus argollas y las argollas del efod, un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede fijo sobre el cinturón y no se desprenda del efod.

29 Cada vez que Aarón entre en el Santuario, llevará sobre su corazón, en el pectoral del juicio de Dios, los nombres de los hijos de Israel, para mantener siempre vivo el recuerdo de ellos en la presencia del Señor.

30 En el pectoral del juicio de Dios introducirás, además, el Urim y el Tumim, a fin de que Aarón los tenga sobre su pecho cuando se presente delante del Señor. Así Aarón llevará siempre sobre su pecho, en la presencia del Señor, el dictamen de Dios para los Israelitas.

31 También harás el manto del efod, todo de púrpura violeta.

32 En el centro tendrá una abertura para que pueda pasar la cabeza; y esa abertura tendrá un dobladillo alrededor, como el cuello de una cota de guerrero, para que no se rasgue.

33 Adornarás el ruedo con granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, intercaladas con campanillas de oro.

34 Las campanillas de oro y las granadas estarán dispuestas alternadamente, una al lado de otra, a lo largo de todo el ruedo.

35 Aarón irá revestido del manto para ejercer su función sacerdotal, y el sonido de las campanillas tendrá que oírse cuando entre en el Santuario, delante del Señor, y cuando salga de él. Así no morirá.

36 Además harás una flor de oro puro, y grabarás en ella, como se graban los sellos: «Consagrado al Señor».

37 La sujetarás con una cinta de púrpura violeta, y así quedará fija sobre la parte delantera del turbante.

38 Aarón la llevará sobre su frente, para que pueda cargar con las faltas que los israelitas cometan al presentar sus ofrendas sagradas; y la flor estará siempre sobre su frente para que esas ofrendas sean aceptables al Señor.

39 Tejerás la túnica con lino fijo, y también harás un turbante de lino fino y una faja recamada artísticamente.

40 Harás túnicas, fajas y mitras para los hijos de Aarón, a fin de que estén magníficamente ataviados.

41 Así vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos. Luego los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.

42 También les harás unos pantalones de lino para cubrirse desde la cintura hasta los muslos.

43 Aarón y sus hijos los usarán cuando entren en la Carpa del Encuentro o se acerquen al altar para el culto del Santuario. De esa manera, no incurrirán en culpa y no morirán. Este es un decreto irrevocable para Aarón y sus descendientes.

Capítulo 29

1 Esto es lo que harás para consagrarlos a fin de que ejerzan mi sacerdocio: toma un novillo y dos carneros sin defecto,

2 y prepara con harina de la mejor calidad panes ácimos, tortas sin levadura amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite.

3 Colocarás todo eso en una canasta y lo presentarás junto con los novillos y los dos carneros.

4 Después ordenarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la puerta de la Carpa del Encuentro y los lavarás con agua.

5 Tomarás luego las vestiduras y revestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinturón del efod.

6 Le colocarás también el turbante sobre la cabeza y el signo de su consagración encima del turbante.

7 Tomarás después el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y lo ungirás con él.

8 En seguida ordenarás que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,

9 los ceñirás con un cinturón y les ajustarás las mitras. Así el sacerdocio les pertenecerá por un decreto irrevocable. De esta manera investirás a Aarón y a sus hijos.

10 Acercarás el novillo hasta la Carpa del Encuentro. Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza,

11 y tú lo inmolarás delante del Señor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.

12 Tomarás un poco de su sangre, untarás con tu dedo los cuernos del altar y derramarás todo el resto de la sangre sobre la base del mismo.

13 Recogerás luego la grasa que recubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.

14 Pero la carne, el cuero y los excrementos, los quemarás fuera del campamento. Este es un sacrificio por el pecado.

15 Luego tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza.

16 Una vez que lo hayas inmolado, recogerás su sangre y harás una aspersión alrededor del altar.

17 Dividirás el animal en pedazos, lavarás sus entrañas y sus patas, y las colocarás sobre las partes restantes y sobre su cabeza.

18 Después dejarás que todo el carnero se queme sobre el altar. Este es un holocausto para el Señor, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.

19 Tomarás luego el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre su cabeza.

20 Una vez que lo hayas inmolado, recogerás un poco de su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho. Después harás una aspersión con esta sangre alrededor del altar.

21 Tomarás un poco de la sangre que está sobre el altar y un poco del óleo de la unción, y rociarás con ellos a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y también sus vestiduras. Así quedarán consagrados Aarón, sus hijos y las vestiduras de todos ellos.

22 Luego tomarás la grasa de este carnero: la grasa de la cola, la que cubre las entrañas, la protuberancia del hígado, los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y también la pata derecha, porque se trata de carnero ofrecido para la investidura de los sacerdotes.

23 Recogerás además un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos que está delante del Señor;

24 depositarás todo esto en las manos de Aarón y de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor.

25 Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una ofrenda que se quema para el Señor.

26 Tomarás también el pecho del carnero que se inmola para la investidura de Aarón y realizarás con él el gesto de presentación delante del Señor. Esta será tu parte.

27 Tú santificarás el pecho de la presentación y la pierna de la ofrenda, es decir, la parte presentada y ofrecida del carnero inmolado con motivo de la investidura de Aarón y de sus hijos.

28 Esta será la parte que Aarón y sus hijos recibirán de los israelitas, según un decreto irrevocable. Porque es una ofrenda que los israelitas deberán separar de sus sacrificios de comunión, como ofrenda reservada al Señor.

29 Las vestiduras sagradas de Aarón pasarán después a sus hijos, que las vestirán al recibir la unción y la investidura.

30 Y el hijo que lo suceda como sacerdote, cuando entre en la Carpa del Encuentro para el culto del Santuario, las vestirá durante siete días.

31 Después tomarás el carnero ofrecido para la investidura y harás cocinar su carne en el recinto sagrado.

32 Aarón y sus hijos comerán la carne y el pan de la canasta, a la entrada de la Carpa del Encuentro.

33 Comerán aquello que sirvió para su expiación cuando fueron investidos y consagrados. Ningún extraño deberá comer con ellos, porque son cosas santas.

34 Si queda para el día siguiente algo de carne o de pan, deberás quemar ese resto. Nadie lo comerá, porque es una cosa santa.

35 Esto es lo que harás con Aarón y sus hijos, conforme a todo lo que yo te he ordenado. La ceremonia de su investidura durará siete días.

36 Cada uno de esos días ofrecerás un novillo como sacrificio de expiación por el pecado; lo ofrecerás sobre el altar para expiar por él y lo ungirás para consagrarlo.

37 Durante siete días harás la expiación por el altar y lo consagrarás. Así el altar será algo santísimo, y todo aquello que lo toque quedará consagrado.

38 Cada día ofrecerás sobre el altar dos corderos de un año, y esto en forma permanente.

39 Ofrecerás uno a la mañana y otro a la hora del crepúsculo.

40 Con el primer cordero ofrecerás también la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro sesenta de aceite puro de oliva, y una libación consistente en un litro sesenta de vino.

41 El otro cordero lo ofrecerás a la hora del crepúsculo, con una oblación y una libación iguales a las de la mañana, como aroma agradable, como ofrenda que se quema para el Señor.

42 Este es un holocausto que se ofrecerá perpetuamente de generación en generación, en la presencia del Señor, a la entrada de la Carpa del encuentro. Porque es allí donde me encontraré contigo para hablarte.

43 Allí también me encontraré con los israelitas, y ese lugar será consagrado por mi gloria.

44 Yo consagraré la Carpa del Encuentro y el altar. También consagraré a Aarón y a sus hijos para que sean mis sacerdotes.

45 Yo habitaré en medio de los israelitas y seré su Dios.

46 Entonces ellos sabrán que yo, el Señor, soy su Dios, el que los hice salir de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo soy el Señor, su Dios.

Capítulo 30

1 También harás un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia,

2 de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de ancho, es decir, cuadrado. Tendrá un metro de alto. Sus cuernos formarán una sola pieza con él.

3 Recubrirás de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le colocarás alrededor una moldura de oro.

4 Luego le harás unas argollas de oro, y las pondrás debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, a fin de pasar por ellas las andas que servirán para transportarlo.

5 Estas últimas las harás de madera de acacia y las recubrirás de oro.

6 Después pondrás el altar delante del velo que oculta el Arca del Testimonio, frente a la tapa que está sobre el arca, allí donde yo me encontraré contigo.

7 Todas las mañanas, al preparar las lámparas, Aarón deberá quemar en él incienso aromático;

8 y a la hora del crepúsculo, cuando vuelva a arreglar las lámparas, lo hará nuevamente. Y ustedes presentarán constantemente delante del Señor esta ofrenda de incienso aromático, a través de las generaciones.

9 No ofrecerán sobre él incienso profano, no holocaustos, ni oblaciones, ni derramarán sobre él ninguna libación.

10 Una vez al año, Aarón realizará el rito de expiación sobre los cuernos del altar. Con la sangre del sacrificio ofrecido el día de la Expiación, hará el rito de expiación a lo largo de las generaciones. Este altar es una cosa santísima, consagrada al Señor.

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(**) Números 25:17-19

Capítulo 25

17 «Acomete contra los madianitas y derrótalos,

18 porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la hija del jefe madianita y hermana de ellos– que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor».

19 Cuando cesó la plaga,

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(***) I Samuel 15:2-34

Capítulo 15

2 Así habla el Señor de los ejércitos: Voy a pedir cuenta a Amalec de lo que hizo a Israel, al cortarle el camino cuando este subía de Egipto.

3 Ahora ve y derrota a Amalec. Conságralo al exterminio con todo lo que posee y no lo perdones, mata a hombres y mujeres, niños y pequeños, vacas y ovejas, camellos y asnos».

4 Saúl convocó al pueblo y le pasó revista en Telam: eran doscientos mil hombres de a pie y diez mil hombres de Judá.

5 Luego avanzó hasta la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco.

6 Entonces Saúl avisó a los quenitas: «¡Vamos, retírense de en medio de los amalecitas y bajen, no sea que los trate igual que a ellos! Porque ustedes han sido benévolos con todos los israelitas, cuando bajaban de Egipto». Así los quenitas se retiraron de en medio de Amalec.

La desobediencia de Saúl

7 Saúl derrotó a Amalec desde Javilá hasta la entrada de Sur, que está frente a Egipto.

8 Capturó vivo a Agag, rey de Amalec, y consagró al exterminio a todo el pueblo, pasándolos al filo de la espada.

9 Pero Saúl y el pueblo perdonaron la vida a Agag y a lo mejor del ganado mayor y menor, a los animales cebados, a los corderos y a todo lo que había de bueno, y no quisieron consagrarlos al exterminio. Exterminaron, en cambio, todo lo que era despreciable y sin valor.

Saúl rechazado definitivamente por el Señor

10 La palabra del Señor llegó entonces a Samuel en estos términos:

11 «Estoy arrepentido de haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mis palabras». Samuel quedó muy perturbado y pasó la noche clamando al Señor.

12 A la mañana temprano, Samuel partió al encuentro de Saúl, y le dieron esta información: «Saúl llegó a Carmel y allí se erigió una columna conmemorativa; luego dio la vuelta y siguió adelante para bajar a Guilgal».

13 Entonces Samuel se presentó ante Saúl y este le dijo: «¡Que el Señor te bendiga! Ya he cumplido la palabra del Señor».

14 Pero Samuel le preguntó: «¿Qué son esos balidos que oigo y esos mugidos que llegan a mis oídos?».

15 Saúl respondió: «Los han traído a Amalec, porque el pueblo ha perdonado lo mejor del ganado mayor y menor, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios. El resto lo hemos consagrado al exterminio».

16 Entonces Samuel dijo a Saúl: «¡Basta! Voy a anunciarte lo que el Señor me dijo anoche». «Habla», replicó él.

17 Samuel añadió: «Aunque tú mismo te consideres poca cosa, ¿no estás al frente de las tribus de Israel? El Señor te ha ungido rey de Israel.

18 Él te mandó hacer una expedición y le dijo: Ve y consagra al exterminio a esos pecadores, los amalecitas; combátelos hasta acabar con ellos.

19 ¿Por qué entonces no has escuchado la voz del Señor? ¿Por qué te has lanzado sobre el botín y has hecho lo malo a los ojos del Señor?».

20 Saúl le replicó: «¡Yo escuché la voz del Señor! Hice la expedición que él me había encomendado; traje a Agad, rey de Amalec, consagré al exterminio a los amalecitas,

21 y el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios, en Guilgal».

22 Samuel respondió: «¿Quiere el Señor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale más que el sacrificio; la docilidad, más que la grasa de carneros.

23 Como pecado de hechicería es la rebeldía; como crimen de idolatría es la contumacia. Porque tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado a ti para que no seas rey».

24 Saúl dijo a Samuel: «He pecado, porque transgredí la orden del Señor y tus palabras. Tuve miedo del pueblo y escuché su demanda.

25 Pero ahora, te ruego, que perdones mi pecado; vuelve conmigo, e iré a postrarme delante del Señor».

26 Samuel respondió a Saúl: «No volveré contigo, porque tú has rechazado la palabra del Señor, y él te ha rechazado a ti para que ya no seas más rey de Israel».

27 Samuel se dio vuelta para irse, pero Saúl le tomó el borde de su manto, y este se rasgó.

28 Entonces Samuel le dijo: «Hoy el Señor te ha arrebatado el poder real sobre Israel, y se lo ha conferido a otro mejor que tú».

29 –Sin embargo, el Esplendor de Israel no miente ni se arrepiente, porque él no es un hombre para arrepentirse–.

30 Saúl dijo: «He pecado, pero te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel: vuelve conmigo, y me postraré ante el Señor, tu Dios».

31 Entonces Samuel volvió en compañía de Saúl, y este se postró delante del Señor.

Muerte de Agag y partida de Samuel

32 Luego dijo Samuel: «Tráiganme a Agag, rey de los amalecitas». Agag se acercó a él muy complacido, pensando: «Seguramente, me he librado de la amargura de la muerte».

33 Pero Samuel dijo: «Como tu espada ha dejado sin hijos a tantas mujeres, así tu madre quedará sin su hijo entre las mujeres». Y descuartizó a Agag delante del Señor, en Guilgal.

34 Luego Samuel partió hacia Ramá, y Saúl se fue a su casa, en Guibeá de Saúl.

35 Samuel no vio nunca más a Saúl hasta el día de su muerte. Pero estaba de duelo por él, porque el Señor se había arrepentido de haberlo hecho rey de Israel.

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