Quintana dejó la presidencia de Farmacity para ser funcionario

Mario Quintana, el flamante coordinador del gabinete económico de Mauricio Macri, renunció al directorio de Farmacity. En su lugar como nuevo presidente de la principal cadena de farmacias asumirá Alejandro Gorodisch, que hasta ahora era el vicepresidente del directorio de la compañía. De esta manera, el empresario que pasado mañana será nombrado secretario coordinador de Políticas Públicas busca anticiparse al conflicto de intereses que podría desatarse cuando alguno de los ministerios que están bajo su órbita aborde temas sensibles para el negocio farmacéutico.

En el último tiempo Farmacity se convirtió en el enemigo número uno de los colegios de profesionales farmacéuticos -y también de muchos laboratorios nacionales-, que ven con preocupación el avance de la cadena de farmacias controlada por Pegasus. En este sentido, la posición de Quintana es aún más controvertida que la de su amigo, ex socio (en la cadena de supermercados Eki) y actual colega de gabinete Gustavo Lopetegui, que ya fue criticado por su paso por LAN.

La diferencia no menor entre la situación de ambos es que Lopetegui era presidente de la empresa rival de Aerolíneas Argentinas -es decir, un empleado jerárquico-, mientras que Quintana sigue siendo accionista de Farmacity, por más que ahora haya renunciado al directorio y delegado todas las tareas ejecutivas en la empresa en las manos de Gorodisch.

Desde abajo

Para la mayoría de los empresarios argentinos siempre fue muy grande la tentación de presentarse como el hombre que se hizo a sí mismo -el self made man del sueño americano-, pero, en la mayoría de los casos, cuando se escarba en la historia del personaje se descubre que en realidad hubo alguna ayuda familiar que explica el despegue de su carrera de negocios. Una de las contadas excepciones es Quintana.

Antes de aceptar el cargo que le ofreció su amigo Horacio Rodríguez Larreta, el fundador de Farmacity ya era un hombre poderoso y reconocido en el mundo de los negocios. Con su fondo de inversión Pegasus hoy controla media docena de empresas, entre las que sobresalen, además de la cadena de farmacias, las heladerías Freddo, el shopping Tortugas Open Mall, la láctea Pampa Cheese y un par de torres de viviendas en Caballito. Sin embargo, a Quintana siempre le gusta presentarse como un bicho raro del selecto círculo de los fondos de inversión que manejan millones de dólares.

Cuando cuenta su historia, el número uno de Pegasus asegura que, pese a su obsesión por la estrategia y la planificación, su vida dio un vuelco inesperado con un hecho para nada planificado: el embarazo de su novia.

«Al mundo de los negocios llegué por accidente. Desde chico tuve una militancia social muy fuerte y trabajé mucho en Ciudad Oculta haciendo trabajo social. Si me preguntabas a mí, lo que quería era estudiar teología, pero me decidí por Ciencias Económicas en la UBA para dejar tranquilos a mis viejos. Cuando cumplí 22 años mi novia quedó embarazada y eso me cambió todo. En ese momento, me dije «Ya que no puedo ser el San Francisco de Asís de la posmodernidad, voy a ser el Gordon Gekko del subdesarrollo»», dijo alguna vez el ahora funcionario.

Carrera

A los 21 años se graduó de licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), mientras daba sus primeros pasos en Siemens. Después fue becado para hacer estudios de posgrado en Francia, donde recibió su MBA con honores en la escuela de negocios Insead, y regresó al país para trabajar en la consultora McKinsey, aunque el gran salto llegó en 2000, cuando junto con un grupo de inversores locales e internacionales -entre los que sobresalen Woods Staton (McDonald’s) y el financista de Wall Street Michael Chu- fundó Pegasus.

El fondo de inversión fue de los primeros en reaccionar tras la crisis de 2001 y, en un momento en que pocos se atrevían a apostar por el mercado argentino, aprovechó para hacerse de empresas con gran trayectoria, pero que habían quedado muy golpeadas tras la salida de la convertibilidad, como Freddo y Musimundo.

En algunos casos, como precisamente en los de Freddo y Musimundo, el anterior dueño de las empresas había sido el fondo de inversión The Exxel Group, lo que en su momento alimentó los paralelismos entre los dos fondos de inversión. Sin embargo, Quintana siempre renegó del protagonismo que tenía Juan Navarro (el N° 1 del Exxel).

Su filosofía de trabajo incluye una visión menos exitista de su carrera profesional. «Del éxito se aprende, pero del fracaso se aprende mucho más, especialmente por el hecho de que uno se vuelve más humilde. Cuando te va bien, la chance de creértela es muy grande y lo peor que puede pasar es que uno deje de escuchar al otro y se pierda un montón de enseñanzas. En mi carrera fracasé mucho en los negocios y especialmente a la hora de elegir algunos socios, pero estoy convencido de que esas experiencias me sirvieron. Sin ninguna duda hoy volvería a elegir mis fracasos», explica el hombre de 48 años que desde pasado mañana deberá lograr que personajes de la talla de Alfonso Prat-Gay, Rogelio Frigerio y Francisco Cabrera dejen de lado sus pretensiones personales y trabajen en forma coordinada y conjunta.

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