¿Quién fue San Valentín?

¿Quién fue San Valentín?

Muchos piensan que este día surgió por el interés de los grandes centros comerciales, pero su origen se remonta a la época del Imperio Romano. Valentín era un sacerdote cristiano que nació en Roma a mediados del siglo III y que gozó de un gran prestigio en aquella ciudad. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes porque, en su opinión, los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.

 

El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador celebrando en secreto matrimonios para jóvenes que se amaban (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y lo llamó a Palacio. Valentín aprovechó aquella ocasión para hablarle del Amor de Dios hecho hombre en Jesús.

 

Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y Calpurnio, el Gobernador de Roma, le persuadieron de encarcelar a Valentín. El oficial Asterius, su carcelero, quiso ridiculizarlo y ponerlo a prueba retándolo a que le devolviese la vista a su hija Julia, que había nacido ciega. Valentín aceptó y oró al Señor con gran devoción por los ojos de la jóven. Sus rezos fueron escuchados y el Señor le devolvió la vista.

 

Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

 

Un regalito para el día de San Valentín:

 

LOS DIEZ SECRETOS DEL AMOR ABUNDANTE

de Adam J. Jackson

 

EL PODER DEL PENSAMIENTO: El amor comienza con el pensamiento. Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas. Las afirmaciones pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás. Si quieres amar a alguien, necesitas tener en cuenta sus necesidades y deseos. Pensar acerca de tu pareja ideal te ayudará a reconocerla cuando entre en tu vida.

 

EL PODER DEL RESPETO: No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes. La primera persona que merece tu respeto eres tú. Para recuperar el respeto por ti mismo, hazte la pregunta: ¿Qué respeto en mí? Para respetar a los demás, incluso a las personas que te desagradan, pregúntate: ¿Que respeto de ellos?

 

EL PODER DE LA ENTREGA: Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo! Cuanto más amor entregues, más recibirás. Amor es entregarte sin condiciones y voluntariamente. Practica al azar actos de bondad. Antes de comprometerte a una relación, no te preguntes por lo que la otra persona te puede dar, sino por lo que tú puedes aportarle a ella. La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida es centrarte siempre en lo que puedes dar en vez de en lo que puedes sacar de ella.

 

EL PODER DE LA AMISTAD: Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o una amiga verdadera. El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección. Para amar a alguien de verdad debes amarlo por lo que es, no por su aspecto físico. La amistad es la tierra en la que la semilla del amor crece. Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

 

EL PODER DEL CONTACTO FÍSICO: El contacto físico modifica una de las expresiones más poderosas del amor que existe, destruye barreras y crea vínculos entre la gente. El contacto físico altera nuestro estado físico y emocional y nos hace más receptivos al amor. El contacto físico nos ayuda a que el cuerpo sane y enternece el corazón. Cuando abres tus brazos, estás abriendo tu corazón.

 

EL PODER DEL DESPRENDIMIENTO: Si amas algo déjalo libre. Si vuelve es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue. Incluso dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio. Si queremos aprender a amar, primero debemos aprender a perdonar y dejar ir nuestras heridas y dolencias del pasado. Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamiento. Hoy dejo atrás todos mis miedos, el pasado ya no tiene poder sobre mí; hoy es el comienzo de una nueva vida.

EL PODER DE LA COMUNICACIÓN: Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia. Amar a una persona es establecer comunicación con ella. Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias. Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: te quiero. No dejes pasar la oportunidad de halagar a una persona. Despídete de la gente siempre con palabras cariñosas: puede que sea la última vez que veas a esa persona. Si estuvieras a punto de morir y pudieras llamar por teléfono a las personas que quieres, ¿a quién llamarías?, ¿qué le dirías?… ¿a qué esperas para hacerlo?

EL PODER DEL COMPROMISO: Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos. El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. Si quieres tener una relación con amor, debes comprometerte a crear la relación que quieres. Cuando estamos realmente comprometidos a algo o con alguien, abandonar nunca es la opción. El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

 

EL PODER DE LA PASIÓN: La pasión enciende el amor y lo mantiene vivo. Una pasión duradera no procede exclusivamente de la atracción física, sino que se origina gracias a un profundo compromiso, entusiasmo, interés y fascinación por la otra persona. La pasión se puede reavivar recreando experiencias pasadas en las que existe pasión. La espontaneidad y las sorpresas crean pasión. El amor y la felicidad comparten la misma esencia; todo lo que necesitamos hacer es vivir cada día con pasión.

 

EL PODER DE LA CONFIANZA: La confianza es esencial para establecer una relación con amor. Si un miembro de la pareja está cegado por la sospecha, la ansiedad y el temor, el otro se sentirá atrapado y emocionalmente ahogado. No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella. Actúa como si la relación que mantienes con una persona nunca fuese a acabarse. Una manera de saber si una persona es la adecuada para ti es preguntándote: ¿confío en ella plenamente y sin reservas? Sí la respuesta es negativa, piénsalo con cuidado antes de comprometerte más.

 

«Las relaciones de cualquier tipo son como arena en la mano: en tu mano la arena se queda donde está, en el instante en que cierras la mano y la comprimes para retener la arena se te escapa entre los dedos; tal vez conserves un poco, pero la mayor parte se derramará. Una relación es algo similar: si la sostienes sin apretar, y das respeto y libertad a la otra persona, lo más probable es que se mantenga intacta, pero si la oprimes demasiado se derramará y se perderá».

El amor es una planta pequeña y delicada,

la tienes que rodear de cuidados,

circundar de atenciones

y proteger de los peligros

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *