¿QUÉ CASA TE NECESITA MÁS?

Vassula, ¿qué casa te necesita más? Quiero que escojas.

Jesús, si me estás preguntando, queriendo decir, cuál es más importante Tu Casa o la mía, yo por supuesto digo que Tu Casa. Y si debo escoger, escojo Tu Casa.

 Yo te bendigo. 

(¡Jesús parecía tan Complacido!)

Yo te guiaré, pequeña.

Ven, toma contigo Mi Cruz y sígueme. Recuerda que Yo te ayudaré.  Tú serás Mi discípula. Te ayudaré a revelarme. Yo soy Santo, Yo soy Santo, así que, sé santa, vive en santidad. Yo te daré Mi apoyo. Vassula, ¿estás dispuesta a trabajar por Mí? 

Dime Tu Nombre, de nuevo. 

Jesucristo. 

Sí, trabajaré para Ti. 

Te amo, llámame cuando lo desees. 

(Yo estaba aceptado sin comprender, realmente, lo que significaba trabajar parar Dios. Pero, como yo amo a Dios, quería complacerlo. ¡Nunca me imaginé mi incapacidad!)

Óyeme, escucha Mis Lamentos, escucha Mis Lamentos. ¿Puedes ver Mi Cruz? Yo soy Jesús, Quien te da esta visión. 1 Yo llamo, Yo estoy sufriendo porque los estoy contando, Mis bienamados, y los veo dispersos e inconscientes de los peligros que el diablo les ha colocado. ¡Mi Corazón se lastima, al verlos tan lejos de Mí! 

Durante un mes, Jesús me estaba mostrando imágenes de Su Cruz. Donde quiera que yo volteara la cabeza y mirara en cualquier dirección, una enorme Cruz oscura se levantaba frente a mí. Si levantaba mis ojos del plato, mientras comía, allí estaba esa enorme Cruz. Si miraba desde dentro de mi red contra los mosquitos, ahí estaba la Cruz. Si caminaba de una habitación a otra, para sentarme o algo, la Cruz me seguía y permanecía ahí. Durante un mes, era como sí me persiguiera.

Luego otra cosa empezó a obsesionarme. Que todo lo que estaba pasando, quizás no venía de Dios. Pero, si venía del diablo, ¿hasta donde llegaría? Empecé a temer lo que la gente diría de esto. ¿Qué me sucedería? ¡Se burlarían de mi!

Hija, hija, ¡vive en Paz! 

(Yo estaba desconfiando). ¿Quién es?

Soy Yo, Jesús. Permanece cerca de Mí. Te he estado llamando por años. Yo quería que Me amaras, Vassula…

Jesús, ¿cuándo fue la primera vez que me llamaste?

En el tiempo en que ibas a ir a Líbano. Te llamé en tu sueño. Tú Me viste. ¿Recuerdas cómo Yo te atraje hacia Mí, llamándote? 

Sí, me acuerdo, yo estaba muy asustada. Yo tenía como diez años, estaba espantada por Tu Fuerza que me atraía. Sentía como una fuerte corriente, como un imán atrayendo a un pequeño imán. Traté de resistir y apartarme, pero no pude hasta que me encontré adherida a Ti… Entonces me desperté.

Me pareció extraño que Jesús me recordara este sueño y, que yo todavía lo recordara.

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