PUNTOS VITALES

Durante siglos los médicos orientales chinos comprobaron la existencia en el cuerpo humano de “puntos sensibles” y observaron que, en cuyo recorrido, al unirlos, se dibujaban líneas o mapas, a los que llamaron Meridianos llamados en chino mai. Por estos Meridianos circulaba Energía, a la que denominaron ch’í. Dedujeron que el hombre estaba en relación con la naturaleza, con la que interrelacionaba; el cuerpo como microcosmos y la naturaleza como macrocosmos. Ésta, estaba compuesta por cinco elementos: el Agua, el Fuego, el Metal, la Madera y la Tierra. Ellos coexisten en armonía influyendo directamente sobre la salud de todos los seres.

Los médicos comprobaron que en esos puntos había dos energías antagónicas, las denominaron YANG y YIN (una que estimulaba y otra que inhibía).

En total, la medicina tradicional china identifica 12 pares de meridianos o canales que se corresponden con los órganos vitales del cuerpo humano, y 8 meridianos secundarios.

Mediante la inserción de finas agujas en puntos específicos de cada meridiano se equilibra la energía trastornada en el órgano que lo rige. El trastorno puede producirse por la incidencia tanto de factores externos como internos que pueden desembocar en enfermedades. La teoría tradicional china considera que la enfermedad es un desequilibrio de las dos modalidades de la citada ch’í: la modalidad yin, y la modalidad yang. En Medicina china tradicional se explica que el buen flujo del ch’í es vital para gozar de buena salud.

De manera opuesta, el Dim Mak también se basa en las teorías de la Medicina Tradicional China pero con un enfoque diferente. Se trata de inducir el daño obstruyendo el buen flujo del chi por medio de leves golpes o aplicando presión sobre determinados puntos. Los mismos puntos que utiliza la acupuntura para sanar se pueden utilizar para dañar (Yin Yang), mientras la acupuntura busca el buen flujo de la energía, las artes marciales, en su aspecto guerrero, buscan el bloqueo de esa energía.

Generalmente en una situación de combate al dirigir nuestros ataques a las estructuras corporales externas los resultados obtenidos dependen de la masa, la velocidad, la superficie con la que impactamos y el estado físico, pero si atacamos al interior, afectando al sistema energético o sistema nervioso, estas limitaciones dejan de tener relevancia.

Una pequeña parte de esos puntos los vamos conociendo en los entrenamientos que realizamos en el gimnasio de Kung Fu Aerogym 2000, algunos que nos sonaran son el punto 4 del meridiano del Intestino Grueso que se encuentra entre el 1º y 2º metacarpiano, a nivel de la mitad del metacarpiano en su borde radial.

Otro que también hemos utilizado en inmovilizaciones es el punto 2 del meridiano del Corazón que se encuentra en el surco bicipital interno, 3 distancias por encima del pliegue de flexión del codo.

Aparte de los puntos que utilizamos concretamente, otros muchos se aplican ocultos en las técnicas y formas desarrolladas hace cientos de años, por ejemplo la 5ª técnica de puño va dirigida al punto 17 del meridiano del Triple Recalentador que se encuentra por detrás del lóbulo de la oreja, en una depresión entre la mastoides y la rama ascendente de la mandíbula. En la fase de desarrollo de dicha técnica recogemos el puño hacía nosotros pinzando el nervio contra el hueso.

El conocimiento de estos puntos, la localización de los mismos, la forma de acceder a ellos (ángulo y dirección), la forma de actuar sobre ellos (vibración, penetración, frotamiento, presión, sable, percusión, etc.), la dirección en que fluye la energía en los distintos meridianos, son herramientas que nos permitirán sacarle ese significado oculto a cada uno de los golpes, bloqueos, y movimientos de las formas, que no son así por casualidad. Este conocimiento nos permitirá saber porque es mejor bloquear un centímetro mas arriba o mas abajo o agarrar o golpear de una forma u otra dependiendo dela disfunción que pretendamos conseguir.

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