Proteínas de la membrana bacteriana generan protección inmunológica de amplio espectro

Una nueva generación de vacunas contra patógenos bacterianos puede estar basada en la afinidad con proteínas de membrana comunes por género o por especie, en lugar de polisacáridos antigénicos específicos por serotipo.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (PA, EUA) utilizaron la bacteria Klebsiella pneumoniae para establecer un modelo de enfermedad respiratoria en una población de ratones de laboratorio. Cuando los animales fueron expuestos a K. pneumoniae destruidas con calor, desarrollaron, con el tiempo, una respuesta de anticuerpos que los protegieron de un desafío subsiguiente con organismos vivos de la misma cepa. Sin embargo, estos anticuerpos proporcionaron poca protección contra la infección por serotipos diferentes de la bacteria.

Los resultados, publicados en la edición del 23 de diciembre de 2011, de la revista Immunity, revelaron que, además de la respuesta de anticuerpos que se dirigió a los polisacáridos capsulares, los ratones también aumentaron su producción de células T ayudadoras 17 (Th17) en respuesta a proteínas de la membrana externa conservadas que les confirieron protección contra varios serotipos de K. pneumoniae.

Las células Th17 son un subconjunto de células T productoras de interleuquina 17 (IL-17) descubiertas en 2007. Inicialmente, las células Th17 fueron ampliamente implicadas en las enfermedades autoinmunes y las células Th17 auto-específicas demostraron ser altamente patológicas. Un papel más natural de las células Th17 fue sugerido por estudios que demostraron la inducción preferencial de IL-17 en casos de infección del huésped con varias especies de bacterias y hongos. Las células Th17 producen principalmente dos miembros importantes de la familia de la IL-17: IL-17A e IL-17F, que están involucradas en el reclutamiento, activación y migración de los neutrófilos. Las células Th17 responden a complejos de proteínas de la membrana celular bacteriana. Estas proteínas, que son parte integral de la estructura de la membrana celular, tienden a ser similares en cepas de bacterias, a diferencia de los polisacáridos capsulares, que son variables.

El autor principal, Dr. Jay K. Kolls, profesor de pediatría e inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, dijo: “Algunas vacunas actuales requieren la generación de una respuesta a una serie de estos azúcares capsulares para la inmunización eficaz. Un enfoque que aproveche la estabilidad de la respuesta de las células Th17, a las proteínas comunes, tiene el potencial de simplificar la vacunación y ofrecer un espectro de cobertura más amplio. Esta estrategia puede ser especialmente útil contra bacterias que tienen diversos azúcares capsulares o contra organismos resistentes a diversos fármacos”.

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