Proposición

En filosofía y lógica, el término proposición se usa para referirse a:[1]

  • Las entidades portadoras de los valores de verdad.[1]
  • Los objetos de las creencias y de otras actitudes proposicionales.[1]
  • El significado de las oraciones declarativas o enunciativas, como «el Sol es una estrella».[1]

Intuitivamente una proposición expresa un contenido semántico a la que bajo cierto procedimiento acordado o prescrito es posible asignarle un valor de verdad (usualmente «cierto» o «falso», aunque en lógica formal se admiten otros valores de verdad diferentes).

Una proposición es una cadena de signos expresados en un determinado lenguaje. En un lenguaje natural, esos signos usualmente son sonidos o caracteres escritos, mientras que un tipo de lenguaje formalizado pueden ser signos arbitrarios. Dado que los lenguajes son tipos de estructuras combinatorias que admitidamente pueden representar entidades de la realidad, se admite que las proposiciones son cadenas de signos a las que es posible emparejar con objetos reales. Es importante notar que lo que hace de una cadena de signos una proposición, es que sea interpretable (ya que existen por ejemplo cadenas de signos u oraciones de un lenguaje que carecen de un referente o interpretación bien definidas).

En ese sentido una proposición puede entenderse como un producto lógico del pensamiento humano que expresada mediante una lengua natural, aunque también existen lenguajes formales (como la notación matemática). Una proposición expresada en lenguaje natural deberá ser una oración gramatical o como mínimo una oración semánticamente no vacía, mientras que una proposición expresada en un lenguaje formal deberá ser una cadena de signos que constituya una fórmula bien formada.

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