Prevención del Alzheimer




Con la edad, disminuye la capacidad cognitiva. Creíase que era una proceso ineluctable. No es cierto. En el cerebro no sólo se van muriendo neuronas sino que se forman también otras nuevas. Siete reglas de oro para mantenerse activas nuestras facultades.

© FOTOLIA / Ivan Grlic

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Para todos constituye una fuente de miedo y de pesadilla el perder la capacidad de pensar. Dejar de saber quién es uno. Padecer de alzheimer. A medida que uno suma años, se incrementa el riesgo. Los primeros síntomas de una demencia son diagnosticables veinte años antes de que se produzca la aparición de la enfermedad. Envejecer es de temer, nos dice el inconsciente. Porque viejo equivale a decrepitud mental. Pero eso no tiene por qué ser así.
«La pérdida de la capacidad cognitiva no es un síntoma que forzosamente acompañe a la vejez», adelanta Howard Fillit, del Instituto para la Investigación de la Vejez de Nueva York. Según su punto de vista, tenemos a nuestra disposición una especie de «cuenta cerebral». En el transcurso de la vida vamos ingresando en ella y nos hacemos con unas reservas cognitivas. Quien se preocupa, prosigue Fillit, de aumentar esas reservas, puede alcanzar la vejez en plena forma mental.
Los científicos han descubierto que el cerebro de los viejos no es necesariamente un órgano que va degenerándose progresivamente, sino un órgano capaz de acometer tareas de aprendizaje y de experimentar transformaciones. Podemos ejercitar el cerebro lo mismo que el corazón o el bíceps. Para que el programa antienvejecimiento de las células grises sea lo más efectivo posible se recomienda que se sigan ciertas reglas.

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