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Preocupación de un grupo de vecinos de Recoleta por la presencia de prostíbulos y la venta de drogas en el barrio.

Grave denuncia

Organizaron una reunión en la Parroquia Patrocinio de San José, para intercambiar información, la que elevarán, a modo de denuncia, a las autoridades.

El importante y bonito barrio de Buenos Aires, hoy invadido por delincuentes…

La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), publicó la información que seguidamente transcribe este Portal:

“Basta de crimen organizado en Recoleta”, reclamaron anoche los vecinos del barrio reunidos en una asamblea en el sótano de la Parroquia Patrocinio de San José, Ayacucho 1064.

En la reunión, se presentó un mapa, realizado por los vecinos, que da cuenta de la existencia de 40 prostíbulos en ese barrio donde se encuentran las comisarías 17 y 19 y el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Los vecinos están reuniendo denuncias sobre venta de drogas, prostíbulos, robos en casas o de automóviles, arrebatos y boliches ilegales, para presentarlas a las autoridades competentes, interpelarlas y hacer llegar la información a los medios de comunicación, así como a organismos internacionales.

“Las coimas se cobran los lunes y los martes”, precisó uno de los presentes, quien señaló que ningún lugar de prostitución o droga puede funcionar sin pagar la coima correspondiente. “Se consigue cocaína como si fueran caramelos, se sabe quiénes la venden y las flotas de taxi que la distribuyen”, agregó.

Un joven asistente se refirió a una confitería que tiene habilitación para vender medialunas y café, pero abre después de las 24 y funciona como prostíbulo.

Entre otros sitios, se mencionó a los boliches Madahos y Black, como lugares donde se supone arreglan cuestiones relacionadas con la droga elementos colombianos y mexicanos, en medio de una alta afluencia de personas los días jueves, viernes y sábados.

En la reunión se abogó por un barrio sin narco-proxenetismo, trata de personas y zonas liberadas, y se decidió denunciar los robos recurrentes en las calles.

Se señaló la relación de la prostitución y el narcotráfico con los robos y la inseguridad, y se mencionó el reciente asesinato de un narcotraficante colombiano en Talcahuano y Marcelo T. de Alvear, a sólo una cuadra del barrio de Recoleta.

El párroco, presbítero Julio Torres, dijo que facilita el lugar de reunión a los vecinos y recordó las amenazas de muerte que recibió en su momento el padre José María “Pepe” Di Paola, por haber denunciado, con otros sacerdotes, que en las villas de emergencia la droga estaba despenalizada de hecho.

A la reunión se invitó a uno de los comisarios de la zona, a quien se le dejaron tres mensajes, pero no contestó la invitación. Estuvo presente el consejero comunal Luciano Umerez.

También estuvo la ex diputada nacional Fernanda Gil Lozano, quien comentó que hace dos meses fue agredida a cadenazos, ella al igual que su perro, al que sacaba a pasear a hora temprana, en la plaza Monseñor de Andrea, en momentos en que se presentaban las denuncias de Lorena Martins sobre prostitución y se desarrollaba el juicio por la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón, por redes de proxenetas. Explicó que ella saca cartelitos de prostitución de las calles y les dice a quienes los reparten que colaboran con la delincuencia. “La policía me dice que me cuide, que me puede pasar algo”, deslizó como toda respuesta oficial.

Códigos que se perdieron

Otro de los vecinos presentes comentó que hizo la conscripción en 1959 en la Policía Federal y nunca vio entonces una persona drogada ni armada. “Si un borracho veía a un vigilante, ya caminaba distinto. Ese respeto se ha perdido”, señaló.

Gustavo Vera, de la Fundación Alameda, indicó que, en diciembre de 2009, esa entidad denunció la presencia de 613 prostíbulos en la capital, y que la jueza María Romilda Servini de Cubría dispuso unos 50 allanamientos y hubo otros 60 procedimientos policiales, aunque en varios casos los involucrados fueron avisados previamente por filtraciones que quitaron eficacia a lo realizado. Los 500 casos restantes quedaron en la justicia ordinaria, que no avanzó nada (entre ellos se encontraban seis departamentos pertenecientes al ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni, explicitó Vera).

La asamblea fue la cuarta reunión de vecinos de la zona, que acordaron encarar nuevas acciones en contra del crimen organizado.

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