Por siempre mujeres

Recuerdo que, adolescente curiosa, la primera revista Todo es Historia que me compré fue la Nº 183, de agosto de 1982, dedicada íntegramente a “La mujer en la vida argentina”. En esa época, mi amiga Mayra y yo leíamos con avidez El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir. Esta obra develaba las intrincadas trampas que la definición de mujer lleva implícitas; y sin duda, nos decía mucho acerca de nosotras y de nuestro presente. La mencionada revista, por el contrario, nos transportaba a una visión de la mujer mucho más cercana: la historia de nuestro país, la mía propia. Hoy, a la distancia, y dejando de lado las disquisiciones teóricas, trataré de reflexionar sobre la implicancia histórica que tienen los estudios sobre las mujeres. A mediados de 1982, cuando apareció aquel número, la dictadura militar agonizaba; y esto permitió como correlato ciertos vientos de libertad que, desde el punto de vista cultural, implicaron para aquellas publicaciones que habían sorteado los años duros, la posibilidad de desprenderse de la censura (o autocensura) para pensar y abordar temas nuevos. Y es que uno tenía la sensación de un renacimiento político y obviamente, a ello no estaba ajena la problemática específica de las mujeres. En este sentido, la revista Todo es Historia captó esos nuevos aires y abordó el tema. Fue pionera, porque convocó a quienes habían trabajado desde las sombras sobre un tópico que, si bien no era nuevo, aparecía rejuvenecido; por citar algunas, menciono a María del Carmen Feijóo, Eva Giberti, Mirta Henault y Lily Sosa de Newton.

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