¿Por qué no se congelan los mamíferos marinos?

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Los mamíferos marinos mantienen una temperatura interna elevada en aguas muy frías merced a reacciones conductuales y fisiológicas. Un comportamiento típico es la emigración. Al llegar el invierno, las ballenas francas preñadas emigran desde las aguas de Canadá y Nueva Inglaterra hacia las aguas costeras, más cálidas, de Georgia y Florida, para parir. Por su parte, las adaptaciones fisiológicas incluyen un gran tamaño corporal, como el de la mayoría de los mamíferos marinos, que supone una proporción bastante baja entre la superficie corporal y su volumen (ya que, a medida que aumenta el tamaño de un objeto tridimensional, su volumen aumenta más rápidamente que su superficie). Así pues, su superficie corporal, a través de la cual se produce el intercambio de calor con el entorno, es reducida en comparación con su gran volumen de tejidos corporales, que son los que generan calor. De esta forma, los grandes mamíferos pueden conservar el calor con eficacia mayor.
Los mamíferos marinos disponen también de excelentes aislantes en forma de cuero, grasa o ambos. La nutria marina tiene el pelo más denso de todos los mamíferos conocidos: 130.000 pelos por centímetro cuadrado, según un estudio. La piel aísla de forma más eficaz cuando está seca, porque atrapa el aire, un aislante excelente, en su interior. En cambio, el agua conduce mejor el calor y elimina el calor corporal veinticinco veces más deprisa que el aire a la misma temperatura. La piel de la nutria es tan densa, que puede atrapar una capa de aire incluso cuando el animal está sumergido.
Los mamíferos que pasan la totalidad o la mayor parte de su vida en el agua disponen de una capa de un tipo especial de grasa, más proteínas como el colágeno y la elastina. Consiguen así, entre otras cosas, aislarse del exterior y almacenar energía, de forma similar a los seres humanos. La cantidad de grasa varía de una especie a otra. Las crías de marsopa común son las que más grasa tienen: aproximadamente el 43 por ciento de su masa corporal es grasa.
En algunas circunstancias, los mamíferos marinos desnutridos o con mala salud podrían encontrar dificultades en mantener una cantidad saludable de grasa, tanto en términos de cantidad como de calidad. Podrían llegar a morir de frío, debido a las bajas temperaturas. Por otra parte, si se alejan de su hábitat natural, podrían sucumbir, expuestos a unas condiciones ambientales a las que no están adaptados.
La piel de los mamíferos marinos está repleta de células nerviosas sensibles a la temperatura, igual que la piel de cualquier otro mamífero. Estas criaturas tan especializadas gozan de la capacidad de percibir la temperatura y responden a los estímulos de calor o frío; ahora bien, resulta una cuestión espinosa traducir eso a lo que sienten si experimentan o no incomodidad.

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