Por la cabeza muere el pez

Los resultados de la investigación cerebral a veces son muy cuestionables según un experimento americano. Lo demuestra un pescado. Pretende demostrar la fiabilidad de las investigaciones cerebrales.

Un experimento realizado por neurólogos en Estados Unidos estudia elcerebro de los animales, cumpliendo estrictamente el protocolo científico de los seres humanos donde primero, como se exige en tales casos, explican al participante el desarrollo del experimento. Después, se les tumba durante cinco minutos para realizarles un tomógrafo de resonancia magnética. Cada doce segundos se les enseñaba una foto de una persona en un determinado estado anímico, un total de quince imágenes. Las reacciones que se producen en el cerebro del participante se reconocen claramente.

El empleo de la “tomografía funcional de resonancia magnética” es un procedimiento estándar para visualizar la actividad cerebral; el método goza de alta credibilidad en todo el mundo. En este caso, sin embargo, hubo un pequeño defecto: el participante fue un salmón del Atlántico adulto, de 46 centímetros de largo y 1,7 kilos de peso. Y el pescado, comprado en el supermercado de al lado, estaba indiscutiblemente muerto. ¿Una broma?

¿Son fiables los resultados de la investigación cerebral?

En absoluto. Craig Bennett y sus colegas, del University of California en Santa Barbara (Estados Unidos) estudiaba con el experimento del salmón una pregunta seria: si un pescado muerto envía desde el tomógrafo señales semejantes a las de un cerebro humano vivo, ¿cómo de fiables serán los muchos y emocionantes resultados de la investigación cerebral con seres humanos? Bennett explica sus resultados con efectos estadísticos. Cuando el tomógrafo escanea decenas de miles de unidades de volumen del cerebro, conocidos como «voxels“, siempre existe la posibilidad de falsos resultados positivos.

«Es como si un principiante lanzara dardos a una diana: cuantos más dardos tiene, con más probabilidad dará en el blanco, aunque en realidad no domina el juego». Durante las tomas del cerebro de pez se escanearon alrededor de 8.000 voxels; en exámenes de humanos son 60.000, lo que aún aumenta la probabilidad de extraños resultados, conocidos como correlaciones vudú.

La buena noticia es que quien sea consciente del problema, puede excluir los datos erróneos gracias a métodos de corrección estadísticos. Por desgracia, muchos investigadores no son tan cuidadosos. Bennett: «Queremos que esta forma de corrección se convierta en estándar a la hora de tomar imágenes neurológicas«.

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