Por el placer de compartir la música y el escenario

“Como somos un poco más artistas que organizadores o empresarios, o qué se yo, a veces nos concentramos en las buenas ideas y otras veces se despelota todo”, decía riendo Lyda Chen Argerich, hija mayor de Martha, refiriéndose tangencialmente alProyecto Martha Argerich Presenta (MAPp) en una entrevista con Ñ Digital.

Esa misma larga tarde en Rosario, pudimos registrar una serie de comentarios y acercamientos conceptuales al MAPp, de ella y de dos de los otros tres “embajadores” del Proyecto que visitaban Argentina (ver video).

Sin duda la impronta de Martha, llave mágica y madrina del proyecto, es fuente impulso, un “ábrete sésamo” para muchas de las acciones que emprende en su nombre y adoptando su filosofía el Proyecto de promoción de jóvenes músicos de todo el mundo, en especial de la Argentina.

“El MAPp es un caso único –dice Gabriele Baldocci, pianista y embajador del proyecto–, porque si vemos a la mayoría de las estrellas del mundo de la música clásica, son intocables, están allá…A lo mejor se juntan entre estrellas, grandes nombres, pero no hay espacio, no hay forma para un chico que tiene el sueño de llegar a tocar en los grandes escenarios, o hablar con esa gente. En nuestro caso –y eso se debe al ejemplo que siempre ha dado Martha–, hay una relación humana. Todos somos parte de lo mismo. Como nos gusta hacer música, les gusta a los que a lo mejor todavía no han conseguido ser famosos”.

-¿Qué papel juegan los recitales de ustedes en la búsqueda de talentos, en la captación? ¿Es una especie de fachada exterior del MAPp?
-Diría más bien que es mostrar que somos un grupo de amigos, que disfrutamos hacer música juntos y, siempre que podemos, hacemos un recital nosotros y después otro con los músicos locales que se unen a esta alegría de hacer música en grupo y con buena onda. En el MAPp sería raro hacer recitales solistas. Siempre es una cosa de colaboración.

-En ese aspecto, ¿cuál es la diferencia respecto de un conjunto de jazz que se junta a zapar, donde también hay amigos, aunque sean profesionales…? 
-Creo que se trata de romper barreras. Es lo que estamos intentando hacer. Siempre hay una especie de barrera mística entre el artista y el público, el artista y los estudiantes… Somos un grupo de artistas, de amigos, y nuestro placer es invitar a los demás a participar con nosotros. Eso es algo que no se hace siempre. No es sólo el hecho de poder gozar nosotros en el escenario sino compartir el escenario con personas que de otra forma tendrían dificultades en encontrar oportunidades para enfrentarse con el público. Para mí ésa es una de las cosas más importantes. Y en el alma, en la base del proyecto está el descubrir.

“En 2011, en Rosario, por ejemplo, hicimos tres días de música de cámara, desde el dúo hasta el quinteto”, cuenta Daniel Rivera, el pianista, profesor y embajador del MAP radicado en Italia, que logró la vuelta artística de Martha a Argentina en 2012, después de largos años de ausencia deliberada, originada en un conflicto con en el Teatro Colón. “Hubo otro concierto importante en 2012, con la participación de unos doce jóvenes rosarinos, más los embajadores del MAPp: Baldocci, Lyda Chen Argerich, Enrico Fagone, conocido contrabajista que toca en la Orquesta de la Radio Svizzera e Italiana; Stanimir Todorov, violonchelista búlgaro que se ha establecido con su familia en la Argentina, actualmente en Buenos Aires, y a mí, que también me encuentro entre ellos.

-En Lugano, Suiza, donde yo soy profesor en el conservatorio, durante dos años hemos organizado becas de estudio y masterclasses con maestros muy importantes –comenta Fagone. Hay chicos de la Argentina que han recibido otras becas de Suiza, de bancos importantes. A Martha Argerich le gustó cómo tocaba un chico en particular y la vida de este chico cambió totalmente. Antes no tenía un piano para practicar en su casa. Imaginate.

En 2011 el Proyecto Martha Argerich Presenta –su nombre es traducible fácilmente a muchos idiomas, pero la sigla de choque en todas partes es MAPp– becó a cinco pianistas argentinos jóvenes: Tomás Alegre, Joaquín Bordaçahar, Ana Cho, Elio Coria y  Javier Villegas. En 2012 los seleccionados fueron Yanina Bolognese, Mariano Manzanelli y Natalia Suriano. Luego de subir sus videos demostrativos a una página de Internet, los evaluó un jurado y accedieron luego al Festival Martha Argerich de Lugano, donde tocaron y asistieron a clases magistrales de grandes ejecutantes. A ello siguieron cursos de interpretación prolongados a cargo de profesores estables del Proyecto.


-¿Qué esperás lograr con el MAPp? ¿Qué sería un éxito, Lyda?

-El mayor éxito sería que mucha gente nos conozca y esté de acuerdo con nuestra idea de hacer la música. Así que es necesario que tengamos la mayor cantidad posible de embajadores, con cierto reconocimiento también en el medio profesional. Pero para llegar a más gente no podemos encerrarnos en el mundo clásico tal cual como es hoy, porque la gente tiene miedo de la música clásica. Con el MAPp queremos también traer música con todos los medios posibles. Por eso justamente vamos a hacer una plataforma en Internet y mandar muchos vínculos para que eso se pueda ver desde la computadora y que no haga falta comprar las entradas y demás. Simplemente para abrir la primera puerta. Que sea gente joven, que no haya criterios cuadrados. No, que se vea que a todo el mundo le puede dar un gran placer. No lo digo de manera más precisa porque todavía no tenemos estrategias.

“Vamos de día en día, ¿no? Estamos muy contentos de lo hecho. Vamos a hacer un MAPp en Estados Unidos, participamos en el Festival Beethoven de Chicago. Eso será el lado más profesional. Hacer conciertos, invitar artistas. Es la ventana del MAPp usando el nombre de Mami. La otra ventana es el lado altruista: ayudar a la gente. Pero de eso no hacemos mucha publicidad porque no tenemos grandotes medios, todavía, para ayudar.”

Nacida y criada en ambientes tan cercanos a la música y sus circunstancias, las opiniones de Lyda Chen Argerich no se quedan allí.

“El MAPp quiere traer la música a la gente de una manera menos estructurada. La música ahora se ha vuelto una cosa tan comercial… Es como que somos dependientes de los empresarios, los organizadores de conciertos, toda una estructura más bien para ganar dinero. Y al final el talento, la alegría de tocar, eso pasa detrás de la música. Sé que lo que digo es común, pero ahora es tan exagerado… Ponen de moda a alguien, todos lo piden y al final escuchamos siempre a los mismos músicos. Además, los criterios para elegir a un artista ahora, no sólo en la música clásica, hay como un modelo, como si fuera un lavavajilla. Tiene que tener diez programas, muchas revoluciones, para ser eficaz. No artísticamente eficaz. Técnicamente, instrumentalmente. Y que le guste a la mayoría. Los artistas que quedaron en la memoria y que nos emocionan más no fueron de esa categoría. No podemos dejar que el valor comercial de un artista se determine por los criterios de gente que no ama tanto la música, que quiere ganar su vida usando la música.


En su website, el MAPp precisa cuáles son sus objetivos:

• Alentar la colaboración artística entre músicos de distintas edades, historias y nacionalidades.

 

• Estimular el interés del público hacia la música clásica y más específicamente hacia la música de cámara con o sin piano.

 

• Difundir y hacer que la gente conozca la música clásica y folklórica de Argentina.

 

• Seleccionar y promocionar nuevos talentos.

 

• Organizar clases magistrales y cursos académicos para músicos jóvenes.

 

Bajo el título Invitados especiales, agrega:

Con el propósito de favorecer la apreciación de talentos musicales, nuevas experiencias musicales y promover la cultura, el Proyecto Martha Argerich Presenta desea incluir músicos locales que vivan y toquen en la zona que albergue al Proyecto.

—Siempre estamos buscando maneras para llevar a la gente la idea, la filosofía del MAPp, pero la verdad es que todavía no tiene su forma definitiva —aclara Lyda—. Se desarrolla en varios países ya, pero yo hablo del MAPp acá, claro, porque como usamos el apellido mágico de la mami, es normal que la vocación altruista del MAPp se note primero en este país. Hay mucho talento en Argentina. Mucho. Muchos talentos, también, musicales. Pero bueno, vamos por pasitos. Y cada vez que nos parece buena una idea, tratamos de concretarla. Yo creo que merecemos que se nos haga caso, ¿no? —agrega con expresión de picardía.

El MAPp cuenta con una página web, un blog y también está en Facebook. Además aún hay información relativa en Master Classic. En todos esos lugares se aprecia, como dijo Lyda Chen Argerich, que estamos ante “artistas, más que organizadores”. Sobre todo en lo que hace a puesta al día. Pero no cabe quejarse, con todo lo que hacen, precisamente por amor al arte.

A esta altura de 2013, el sitio web de una institución europea con sede en Zurich continúa albergando las instrucciones y formularios para pianistas argentinos que quieran postularse a las becas del MAPp. Pero las fechas que figuran allí siguen detenidas en la convocatoria del año pasado. Al día de hoy, no hay seguridad de que los sponsors del Proyecto aporten los fondos necesarios para concretar a fondo la medida.

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