Poliformismo y sobredominancia en el genoma humano

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A Darwin le hubiera parecido extraña la existencia de fuerzas selectivas que tiendan a promover, o a estabilizar siquiera, la diversidad dentro de una población. Entendía que la evolución por selección natural implicaba que la forma más apta acababa reemplazando a las demás. Con ello explicaba la variación geográfica y temporal de las especies. Sin embargo, una de las observaciones más sorprendentes en biología evolutiva ha sido la de la abundante variabilidad genética, el «polimorfismo», de la mayoría de las poblaciones de cualquier especie: en ellas coexisten distintas versiones, o alelos, de la mayoría de los genes. ¿Cuáles son las fuerzas evolutivas que consiguen estabilizar dicha diversidad? La mutación recurrente no parece ser la explicación: requeriría tasas de mutación varios miles de veces superiores a las observadas.

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