Polifacético, flexible e ingenioso




De entre todas las especies que han aparecido a lo largo de la evolución del género Homo, solo Homo sapiens ha conseguido perdurar hasta nuestros días. ¿A qué se debe nuestro éxito?

WIKIMEDIA COMMONS/RAMESSOS/DOMINIO PÚBLICO

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Los humanos nos adaptamos al entorno de manera extraordinaria. Poblamos todos los continentes de la Tierra, somos capaces de sobrevivir en cualquier zona climática y hemos explorado incluso el espacio. Nuestras construcciones abarcan desde simples chozas hasta gigantescos rascacielos. Igualmente diversa es nuestra dieta, que, gracias a la cocción, la fermentación o la molienda, incluye alimentos que de otro modo digeriríamos con dificultad.
El hombre es también un ser social. Nuestras comunidades abarcan desde estructuras de convivencia duraderas, como la familia, hasta redes laxas que incluyen millones de miembros. En estos grupos intercambiamos sin cesar información de todo tipo y grado de complejidad; ya sea de forma directa, a través de palabras o gestos, o indirecta, con textos y dibujos. El ser humano se caracteriza, ante todo, por usar herramientas. Con una piedra clavamos postes en el suelo. Mediante otras máquinas fabricamos piezas de metal y plástico con las que ensamblamos después automóviles y ordenadores.
Al preguntarnos por las características que otorgan a Homo sapiens su particular puesto en el reino animal, destaca la enorme flexibilidad de la que hace gala nuestra especie. Esta se debe, sobre todo, a tres factores: una constitución física que nos capacita para llevar a cabo actividades de toda clase, un elevado grado de desarrollo de las capacidades cognitivas y, por último, una notoria necesidad de crear cultura.

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