Poder inquisitorial

Después hay quienes, hipócritamente, “se rasgan las vestiduras” por el lugar que le dan, a las mujeres, “en el Islam o en el judaísmo ortodoxo”. Para muestra basta un botón.

Jorge

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La Congregación para la Doctrina de la Fe ha resuelto ejercer su poder inquisitorial sobre la mayor organización de religiosas de EEUU, para poner fin de ese modo a sus mociones en favor de la ordenación de sacerdotes mujeres y de un cambio de actitud frente a la moralidad sexual. El documento emanado del Vaticano, incluye una reprimenda al grupo de monjas, por hacer declaraciones públicas «que retan o chocan con los obispos, que son los auténticos profesores de la fe y la moral».

NUEVA CONTROVERSIA

EN LA IGLESIA ESTADOUNIDENSE

La Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede acaba de anunciar que reformará la Conferencia de Líderes de Mujeres Religiosas (LCRW por sus siglas en inglés), una organización de 1.500 madres y hermanas superioras, fundada en 1956, que representan a congregaciones que reúnen al 80% de las 57.000 religiosas de EEUU.

El Vaticano alega que ha detectado en el grupo «serios errores teológicos e incluso doctrinales», le acusa de cuestionar la doctrina vaticana en temas como las ordenaciones de mujeres y los homosexuales y de mantener «silencio sobre el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural». Denuncia «la prevalencia de determinados temas feministas radicales incompatibles con la fe católica».

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El documento, de ocho páginas, incluye una reprimenda al grupo de monjas, por hacer declaraciones públicas «que retan o chocan con los obispos, que son los auténticos profesores de la fe y la moral».

El arzobispo de Seattle, Peter Sartain, ha sido nombrado para dirigir la reforma de la asociación de monjas. Con ayuda de otros dos obispos, Sartain será el encargado durante los próximos cinco años de reformar los estatutos del grupo y supervisar sus planes y programas, incluyendo la aprobación de oradores y conferenciantes invitados a sus reuniones.

Se intentará así, por ejemplo, suspender los vínculos de la agrupación de monjas con grupos como NETWORK, un lobi católico de justicia social, también fundado por religiosas, que dio apoyo a la reforma sanitaria de Barack Obama pese a las objeciones de los obispos. La jerarquía de la Iglesia católica en EEUU se ha opuesto a que los seguros cubran anticonceptivos, una oposición que llevó a Obama a eximir de esa obligación a instituciones católicas como universidades y hospitales.

Annmarie Sanders, hermana de la Inmaculada Concepción de María y directora de comunicaciones de LCRW, emitió un comunicado mostrando el «asombro» por la decisión vaticana. Sanders pospuso más declaraciones hasta el mes que viene, cuando el liderazgo del LCRW revise el mandato de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Idoya Noain

El Vaticano interviene la mayor organización de religiosas norteamericanas

Isabel Gómez-Acebo

La Conferencia de Líderes de Mujeres Religiosas (LCRW por sus siglas en inglés), es una organización de 1.500 madres y hermanas superioras, fundada en 1956, que representan a congregaciones que reúnen al 80% de las 57.000 religiosas de EEUU. El documento emanado del Vaticano, de ocho páginas, incluye una reprimenda al grupo de monjas, por hacer declaraciones públicas «que retan o chocan con los obispos, que son los auténticos profesores de la fe y la moral».

La congregación para la doctrina de la Fe, ha ordenado a la mayor organización de religiosas norteamericanas (LCWR) que modifique sus estatutos, programas y afiliaciones para que sean acordes con las enseñanzas y disciplina de la Iglesia. Incluso para dirigir el cambio ha nombrado a un obispo de Seattle, Peter Sartain, por un periodo de 5 años.

Dentro de las cosas más importantes que el cardenal William Levada, el estadounidense que ahora dirige la Congregación para la Doctrina de la Fe, pretende cambiar están: el contenido de las conferencias anuales a la asamblea, la disidencia a nivel de congregación sobre las enseñanzas sexuales de la Iglesia y temas de agenda feminista.

Por lo visto, a Levada le habían llegado cartas de superioras de algunas órdenes, pidiendo un cambio sobre la ordenación de las mujeres y el trato a los homosexuales “que las colocaba fuera del pensamiento eclesial y las convertía en mal ejemplo para sus comunidades”.

También les echa en cara, que no se hicieran eco de la carta apostólica de Juan Pablo II, Ordinatio Sacerdotalis, que prohibía la ordenación femenina.

Niega la posibilidad de que este rechazo de la doctrina eclesial pueda ser profético, como algunas religiosas defienden, y ofrece un encuentro con las dirigentes para estudiar el documento conjuntamente, y evitar que sea mal interpretado.

La noticia, que es consecuencia de la investigación llevada a cabo en los últimos años, no ha caído bien. Joan Chittister, una de sus presidentas en el pasado, considera que la orden es inmoral ya que las religiosas no han hecho nada malo y lo que se trata es de controlar su pensamiento que discurre sobre los signos de los tiempos.

“Si dejamos de pensar, que es un don, estaremos traicionando a la Iglesia aunque sus dirigentes consideren que es inconveniente. Cuando yo era niña en mi ciudad era pecado entrar en una iglesia protestante, algo que la Iglesia ha admitido que era un error, pero el escándalo de ese error ha durado 400 años”.

Las religiosas han tratado desde el Vaticano II de ayudar a la Iglesia para evitar las tinieblas y el control… han sido un regalo para la Iglesia en su liderazgo, su amor y su continua fidelidad. Tratar de reformar a estos testigos supone someter a la Iglesia a otros 400 años de oscuridad.

Al final, esta política las empuja a desmembrarse para formar una asociación civil como única manera de poder crecer y nutrir los carismas de cada institución adaptándose a los signos de los tiempos. Si todo lo que se hace tiene que ser aprobado por alguien de fuera, se reniega de los carismas y de la habilidad de las mujeres.

Cuando leo estas cosas me acuerdo de las personas que lo quieren dejar todo atado y bien atado de antemano, sin pensar que la historia empuja en todos los sentidos y lo que era válido hoy, no lo es mañana.

Parece que hemos entrado en una dinámica inquisitorial que nos lleva a Irlanda, a Austria, a España, a los Estados Unidos… La imposición y las condenas no sirven de mucho si no se convence, más bien predisponen en contra.

Negar a las mujeres que reivindiquen su responsabilidad en la Iglesia, es semejante a prohibir que los esclavos reclamen su libertad, o que los padres testifiquen contra sus hijos. Por otro lado, mantener sin cambios la doctrina sexual de la Iglesia está llevando a un disenso masivo de los fieles ¿No habrá que escuchar todas estas voces? ¿Por qué no se hace? *

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