Pneuma

Para los estoicos, Dios como espíritu o aliento vital que llena, legisla y dirige el Universo.

      Los estoicos distinguieron dos principios en la realidad: una materia (hylé) informe, pura posibilidad y pasividad, y el Espíritu (Pneuma) o soplo que da forma, actualidad y movimiento a la materia. Sin embargo no alcanzaron un concepto del Espíritu como algo radicalmente opuesto a la materia e inmaterial. Seguramente influidos por la idea de que sólo lo material puede obrar en la realidad corpórea, lo pensaron compuesto de materia sutil e invisible. La materia y el espíritu están en todas las cosas, todo lo real participa en mayor o menor medida de estos dos principios. Esta tesis implica una concepción panteísta: Dios o el Espíritu está en todas partes ―es todas partes―, aunque el alma humana sea la expresión más fiel de su naturaleza.

      El Pneuma se puede entender desde diversas perspectivas:

  • como naturaleza: origen de todo lo vivo y de todo movimiento;

  • como poder creador y conformador: da ser e inteligibilidad a las cosas naturales;

  • como providencia y al mismo tiempo como ley universal: legisla la totalidad de los acontecimientos del mundo y dirige a las cosas hacia su propia perfección;

  • como inevitable destino: el nacimiento, duración, muerte y modos de ser y comportarse de las cosas está trazado de antemano por el pneuma;

  • religiosamente se identifica con la divinidad, llamada popularmente Zeus;

  • y sobre todo como Logos: como razón que domina en el mundo.

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