Plásticos colonizados

a proliferación y dispersión de organismos marinos sobre restos de basura a la deriva puede alterar la biodiversidad.

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Cada vez se hace más evidente la presencia de desperdicios en nuestros mares. La basura marina está constituida por objetos manufacturados que llegan al mar de forma accidental o simplemente han sido arrojados a él. Los plásticos representan la mayor parte de esos residuos, entre un 60 y un 80 por ciento. Se trata de material sintético, formado por polímeros no biodegradables, que va fragmentándose poco a poco hasta quedar reducido al tamaño del plancton. En estas circunstancias puede ser ingerido por peces y otros animales marinos, que los confunden con alimento. El plástico se introduce así en la cadena trófica de los organismos, lo que conlleva una enorme amenaza para el ecosistema marino.
Otro efecto nocivo de la presencia de esos objetos antropogénicos en el mar se deriva de su colonización por organismos marinos. Estos utilizan los plásticos como sustrato para fijarse y crean así bioincrustaciones. En la primera fase de este proceso se forma una biopelícula de origen microbiano, una capa de menos de un milímetro de espesor constituida por polisacáridos, biopolímeros y proteínas, un medio que en sí mismo ya constituye un microhábitat.
Ese tándem dinámico entre basura y organismos favorece la extensión del área de distribución de las especies colonizadoras o invasoras: los plásticos se dejan llevar por las corrientes y los organismos incrustados viajan con ellos y se dispersan por zonas nuevas. Este fenómeno puede provocar cambios importantes en la diversidad marina, al favorecer a un tipo de organismos frente a otros más vulnerables.
En estas imágenes obtenidas con el microscopio electrónico de barrido de los organismos adheridos a los plásticos se observan distintos aspectos de la biopelícula. Destacan organismos microscópicos como bacterias, hongos, protozoos, briozoos, dinoflagelados y diatomeas. El estudio de estas muestras, recogidas durante la campaña realizada en el Mediterráneo en junio de 2009 dentro del proyecto COMSOM (Evaluación del estado de comunidades bentónicas sometidas a distinto grado de impacto pesquero y basura marina como herramienta de gestión del ecosistema), nos permitirá detectar la presencia de organismos invasores. Esta dispersión de especies es cada vez más notable debido a las ingentes cantidades de plásticos que llegan diariamente a todos los mares.

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