PIRATAS DE LA EDAD DE BRONCE

Piratas de la Edad de Bronce
En torno al año 1200 a.C, los estados del Mediterráneo oriental se vieron sacudidos por una serie de destructivas invasiones. Fortalezas y ciudades enteras cayeron ante el empuje de unos guerreos llegados por mar.

En el tránsito del siglo XIII al XII a.C. Ugarit caía ante una imparable fuerza invasora. Tras el derrumbe de la capital hitita, las ciudades de la Grecia continental (Mecenas, Argos, Tirinto, etc.) sufrieron suerte semejante, inaugurándose así la llamada Edad Oscura, que se mantuvo durante cuatro siglos. Tan sólo Egipto logró resistir el embate aunque no sin grandes sacrificios.
El causante de esta crisis generalizada fueron los llamados “Pueblos del Mar”, término que el egiptólogo francés Emmanuel de Rougé acuñó a partir de los relieves de Medinet Habu. El mausoleo de Ramsés III ofrecía interesantes noticias sobre estos misteriosos invasores, llegados desde varios puntos del Mediterráneo. La narración jeroglífica especificaba su nombre –peleset, tjeker, shekelesh, denyen, weshesh–, las ciudades que iban cayendo a su paso –Hatti, Kode, Karkemish, Arzawa, Alashiya– y las dos grandes batallas acaecidas en el 1186 a.C. en las que el faraón consiguió vencer: “En cuanto aquellos que vinieron juntos por mar, se encontraron ante sí con el fuego delante de las bocas del río, y una empalizada de lanzas los rodeó en la playa. Fueron rechazados y tendidos en la orilla, muertos y amontonados de proa a popa de sus barcas. Todos sus bienes fueron arrojados al agua. He hecho que los países se arredren ante una sola mención de Egipto; y cuando pronuncian mi nombre en su tierra arden…”. Otras fuentes egipcias, por ejemplo la inscripción el Templo de Karnak o el Gran Papiro Harris, completan el perfil de estos pueblos, añadiendo a los anteriormente mencionados otros grupos: los sherden, los lukka, los ekwesh y los teresh. A cada grupo se le atribuyen territorios determinados: los sherden se establecieron en Cerdeña, los shekelesh en Sicilia (más tarde recibirían el nombre de sículos), los lukka en Chipre y la costa meridional de Anatolia, lugar donde también recalaron los teresh. Según la Biblia a los peleset se les identifica con los filisteos y su nombre se usó posteriormente para denominar el territorio de Palestina. Por último los denyen, de resonancias también bíblicas, se habrían fusionado con los hebreos. Sin embargo uno de los datos más interesantes acerca de ellos nos los ofrece la Ilíada de Homero; si los mencionados danaos se correspondieran directamente con los denyen se podrían establecer lazos más profundos que justificarían otras identificaciones (como los ekwesh con los aqueos, la ciudad de Ilión con Troya, los tjeker con los teucros (troyanos), etc.) que pondrían en relieve el protagonismo de estos pueblos en el cambio de rumbo que se vivió en el Mediterráneo entorno el 1200 a.C.

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