Petra: la capital de los nabateos

La abrupta belleza de Petra no ha dejado de cautivar al mundo desde que, en el siglo XIX, la redescubriera el suizo Burckhardt. Pero aún hoy sabemos muy poco de quienes la hicieron su capital: los nabateos.

 

En el siglo VII a.C., los nabateos, una tribu árabe seguramente procedente del Yemen, se asentaron en un área desértica en la frontera entre Arabia y Palestina. Durante decenios mantuvieron sus costumbres itinerantes, dedicados a la ganadería y al comercio, y sobreponiéndose a la aridez de la zona gracias a ingeniosas técnicas de almacenamiento de agua, uno de los principales rasgos distintivos de su cultura. Las montañas que delimitaban su zona de residencia les sirvieron de defensas naturales.
No se sabe mucho de la historia inicial de los nabateos. Lo único seguro es que en el siglo II a.C. habían constituído un reino y que habían logrado hacerse valer dentro de la política de la región, a costa del reino judío en Palestina y de sus sucesores helenísticos. Para entonces los testimonios nos presentan a los nabateos como una cultura urbanizada, con una capital, Petra, que no tenía nada que envidiar en recursos y refinamientos a las de otras áreas del Mediterráneo. Los templos excavados en las rocas deslumbraron a los primeros arqueólogos que las visitaron a principios del siglo XIX, y los investigadores actuales todavía no han descubierto toda la riqueza monumental que se oculta bajo las arenas del desierto. Un complejo sistema de canales y estanques permitía a los nabateos aprovechar toda el agua de la lluvia y de los manantiales, con la que se regaban los jardines que adornaban la ciudad. Expertos negociantes, estos antiguos beduinos desarrollaron un sistema de escritura propio, derivado de la cursiva aramea. Roma logró al fin anexionar el reino nabateo en el año 106 de nuestra era, y sería el declive del imperio romano lo que hundiría a Petra durante varios siglos en el olvido, hasta renacer a nuestra memoria histórica en fecha reciente.

Siglo VII a.C.

Los edomitas (pueblo de origen semita) abandonan su poblado en lo que será Petra.

Siglo IV a.C.

Procedentes de la península Arábiga, los nabateos llegan a la zona de Petra.

312 a.C.

El diadoco Antígono Monoftalmos fracasa en su ataque contra los nabateos de Petra.

Siglo II a.C.

En 168 a.C. ya está en el poder Aretas I, el primer rey soberano de los nabateos.

87 a.C.

Con Aretas III en el trono, el reino nabateo se extiende hasta Damasco.

64 a.C.

Pompeyo crea la provincia romana de Siria. Petra es atacada por el legado Escauro.

106 d.C.

Tras la muerte de Rabel II, Trajano anexiona la Nabatea al Imperio romano.

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