PETER VON BUENGER

El diagnóstico y el tratamiento remotos son fenómenos que prácticamente no tienen cabida en nuestro modelo de pensamiento occidental. Los eventos relacionados con ellos son rechazados por la ciencia como inexplicables y apartados al ámbito de las fantasías. Sin embargo, realmente parece que existen los requisitos técnicos que permiten estos procesos. Y hay personas que no están dispuestas a rechazar una terapia nueva sólo porque la ciencia todavía no está en disposición de explicar cómo actúa. Estas personas ven en la biocomunicación instrumental una oportunidad para los principios terapéuticos globales y ya consiguen en la práctica resultados extraordinarios con sus tratamientos – incluso en caballos.

QUANTEC® Un cielo cubierto por nubes que anuncian tormenta planea sobre el aeropuerto de Colonia, todavía queda un poco de tiempo hasta el despegue. Intento relajarme y me descubro a mí misma dándome ánimos con consignas para mantenerme firme. «Dentro de una hora estarás en Viena, todo irá bien.» Aunque tengo que admitir que sin mucho convencimiento. Miedo a volar y una bronquitis pertinaz frente a la curiosidad periodística, ¡qué mezcla!

Después de facturar todavía queda tiempo, el avión de las Baleares viene con retraso. Observo a mis compañeros de vuelo, un grupo variopinto de hombres y mujeres de negocios que leen el periódico, o sea, gente acostumbrada a volar, y turistas que han desarrollado técnicas muy diversas para pasar el tiempo. En medio estoy sentada yo, con mi bolsa y el estuche de la cámara, aguardando con impaciencia los acontecimientos.

Han pasado dos semanas desde la sorprendente llamada que debe llevarme hasta Hungría. «Usted se ocupa de los temas de salud en caballos, ¿verdad? ¿Está interesada en conocer un nuevo e inusual método de curación?»

Esta pregunta, que llegaba desde Munich, sonaba un poco misteriosa. El tema era la biocomunicación instrumental, algo de lo que todavía no me había ocupado nunca. Las primeras informaciones fueron tan sorprendentes como inimaginables: por lo que parece, la biocomunicación instrumental usa la capacidad de la conciencia de permitir la comunicación entre sistemas biológicos en combinación con aparatos físicos.

¿Qué es la biocomunicación instrumental?
La biocomunicación instrumental tiene que ver con campos energéticos, con campos mórficos. Según Rupert Sheldrake, los campos mórficos son un fenómeno electromagnético. Estos campos lo rodean todo en este mundo, ya sean animales, personas, plantas u objetos. Y se encuentran en un nivel pre-material. Por tanto, la biocomunicación instrumental es un procedimiento que permite analizar (escanear) estos campos de información (campos mórficos) e informarlos (ondularlos).

Una terapia con éxito: gracias a QUANTEC®, Bonne Amie superó su grave enfermedad. (Fotografía: Sabine Heüveldop)

Todo sonaba muy abstracto, pero interesante. Decidí involucrarme en la historia. Al fin y al cabo, algunos métodos curativos se han rechazado antes de que pudieran establecerse. Y, sobre todo, estos métodos se aplicaban con éxito mucho antes de que la ciencia pudiera averiguar cómo actúan. Por ello, no me impresionó especialmente el hecho de que la ciencia todavía no reconociera la biocomunicación instrumental.

Con una alegría tensa y una última mirada de preocupación hacia el cielo, finalmente subo al Airbus y supero el vuelo, con una sensación de flaqueza en el estómago. Es tarde cuando llego a mi destino en Hungría, estoy muy cansada pero me reciben con una gran cordialidad y siento curiosidad.

La yegua Bonne Amie

Usuarios con éxito: Anja M. Mootz
y Franz Mootz están convencidos
de QUANTEC® gracias a sus
numerosos éxitos en los
tratamientos.
(Fotografía: Sabine Heüveldop)

Al día siguiente conozco a Bonne Amie. Esta yegua marrón pasta entre algunos de sus congéneres y parece disfrutar del sol. Su aspecto rebosa salud y satisfacción. No hay nada que recuerde la odisea que ha tenido que pasar el caballo. «Hace tres años, dos hombres se presentaron aquí para dejar un potro antes de llevar la yegua al matadero», me explica Anja Mootz; ella y su marido habían acogido al potro y también pudieron salvar a la madre, Bonne Amie.

Anja Mootz vive desde hace muchos años en Hungría con su marido y trabaja en el tratamiento naturista de caballos. Bonne Amie es el caso más espectacular que ha pasado por su consulta.

«La yegua, que entonces tenía tres años, estaba en un estado deplorable. Estaba muy mal cuidada y el potro le robaba las pocas fuerzas que tenía, antes de que se lo quitaran», recuerda Anja Mootz. El examen detallado de la yegua dio unos resultados alarmantes: «Entre otras cosas, padecía una astenia circulatoria aguda y una pielitis, tenía una fisura en la pelvis, cáncer de intestino y metástasis en el hígado. En total, el análisis reveló 40-50 puntos sobre la situación sanitaria del caballo, que llegaban hasta los estados traumáticos más graves causados por la repentina separación de su potro.

El análisis de QUANTEC®

Dicho análisis se realizó con QUANTEC®, un aparato de biocomunicación instrumental especial que la terapeuta utiliza desde hace algunos años en su consulta. QUANTEC® es un sistema informático único en su forma que consiste en un diodo con ruido blanco, que conforma el centro del generador que escanea los biocampos, y un ordenador portátil. Ambos están unidos entre sí.

Para el análisis, la información del caballo recogida por el diodo se compara con las entradas guardadas en las bases de datos del ordenador, se escanea buscando resonancias, como dicen los expertos. De esta forma se descubren posibles desequilibrios y bloqueos. El sistema tiene en cuenta tanto los estados físicos como los espirituales y anímicos. Entre las 100.000 frecuencias guardadas en las bases de datos se incluyen, por ejemplo, acupuntura, alergenos, flores de Bach, homeopatía y osteopatía. Una base de datos veterinaria está especializada en enfermedades de caballos. En la práctica, el análisis se realiza con un sucedáneo del cuerpo, por ejemplo con un poco de sangre o con cabellos.

«Si quiere le hago una demostración», se ofrece Anja Mootz. Tengo curiosidad y, a la vez, soy escéptica. Este escepticismo cesa poco después cuando estoy sentada en su consulta. Sobre la mesa hay un triángulo de cuarzo rosado y un ordenador portátil. Observo con atención el pequeño mechón de mi pelo que está colocado sobre el diodo.

Con sorprendente precisión, Anja Mootz descubre en pocos minutos mis pequeñas y no tan pequeñas debilidades sanitarias. En total imprime 11 páginas. La hoja de tratamiento, que se llama HealingSheet, documenta todos los resultados. En ella aparece incluso el adenovirus, que al parecer es el responsable de mi bronquitis. Debo admitir que estoy impresionada por las muchas coincidencias con los diagnósticos que ya conocía. Es inútil negarlo, pero también lo es el intento de entenderlo de verdad.

¿Cómo es posible obtener tanta información precisa de un mechón de cabellos? Los defensores de la biocomunicación instrumental basan sus principios explicativos en investigaciones que han demostrado que nuestro universo está estructurado holográficamente, es decir, que una parte siempre contiene el todo. Así pues, en cada célula corporal está incluida toda la información genética y no importa si las células provienen de la sangre o del cabello.

El corazón de QUANTEC®: el diodo con el ruido blanco escanea los biocampos en pocos minutos. Fotografía: Sabine Heüveldop

¿Qué es la biocomunicación instrumental?
La biocomunicación instrumental es un procedimiento bioeléctrico de diagnóstico y terapia. Ella es el concepto general de transmisión de información por vías no materiales, por vías espirituales.

(de: Física y tiempo de ensueño, Peter von Buengner)

Historia

Fue en 1995 cuando Peter von Buengner empezó a construir el primer QUANTEC® para poder comunicarse con systemas biológicos. Logró hacerlo con efectos que se conocen de la física cuántica.

El tratamiento con QUANTEC®
Sólo con la identificación del problema no es suficiente. «¿Cómo pudieron ayudar a Bonne Amie tras este diagnóstico tan desconcertante?» quise saber y me explicaron que la evaluación del ordenador también incluye el tratamiento para el paciente.

Junto a las entradas de las bases de datos la terapeuta también obtiene los medios a aplicar. El tratamiento puede realizarse por vía clásica mediante el uso de glóbulos o acupuntura, por ejemplo. Sin embargo, también es posible tratar a los caballos con las ondulaciones curativas correspondientes. Pues en el momento en el que se transmite información a una célula corporal, esta información llega a todas las células con el mismo código ADN. Esto se produce independientemente de dónde se encuentren estas células, es decir, puede producirse superando grandes distancias en forma de curación remota.

Este procedimiento se basa en el modelo de pensamiento siguiente: los organismos biológicos tienen la capacidad de comunicarse entre sí fuera de ámbitos perceptibles o medibles, es decir, estamos hablando de biocomunicación. La biocomunicación instrumental es la posibilidad, como sucede con QUANTEC®, de construir un aparato físico de forma que pueda simular ser un sistema biológico. La consecuencia es que puede recibir información de otros sistemas biológicos y, a su vez, transmitir esta información a dichos sistemas.

En la homeopatía se emplea una sustancia base como sustancia original para la obtención de un remedio, agitado y potenciado. En la radiónica no se emplean sustancias materiales. El aparato de radiónica genera un modelo de oscilaciones que se corresponde con el medicamento necesario y lo traspasa a un objeto de destino. Por ejemplo, puede tratarse de las oscilaciones de un remedio homeopático, una nosode o similar que, posteriormente, puede transmitirse al caballo.

En el caso de Bonne Amie la curación se produjo en varios pasos. En primer lugar se estabilizaron la circulación y el sistema inmunológico. Para ello se realizó una ondulación de 30 segundos con la energía curativa de QUANTEC® cada tres horas. Se sustentó la funcionalidad de los riñones, el hígado y los intestinos y, adicionalmente, se realizó una ondulación con carcinosinum. Este remedio, que se fabrica a partir de células de cáncer de mama, fue determinado por la base de datos homeopática como medio de constitución para la yegua. Mediante QUANTEC® Anja Mootz pudo determinar sustancias complementarias fitológicas adecuadas como, por ejemplo, innulina, sílice, extracto de pepita de uva, romero y esencia de tomillo.

«Al cabo de unos tres o cuatro meses Bonne Amie ya había pasado lo peor», recuerda Anja Mootz. Se realizaron análisis de control regulares y una ondulación de la yegua adaptada a los resultados. Pasado medio año, QUANTEC® ya no detectaba ningún cáncer. El cáncer de intestino que ya había atacado el hígado pudo curarse. En el verano siguiente el estado de Bonne Amie se había estabilizado, su piel brillaba y había ganado peso. Asimismo, la yegua había pasado de ser una madre débil y desinteresada a ser una madre cuidadosa. El potro no fue separado de la yegua hasta que tenía un año, lo que ayudó a los dos caballos en su desarrollo.

La ex- paciente de cáncer  gracias
a QUANTEC® Bonne Amie tiene
un futuro.
(Fotografía: Sabine Heüveldop)

Anja Mootz, que en su consulta no sólo trata sus propios animales sino también animales de otras personas, emplea con éxito su aparato QUANTEC® para casos mucho menos espectaculares y en este tiempo ha acumulado valores experimentales de más de 5.000 tratamientos. Algunas de las enfermedades de sus pacientes ecuestres que ha tratado con éxito con QUANTEC® son las sacudidas con la cabeza, COPD o eczema de verano.

«Especialmente con síntomas difusos QUANTEC® es una ayuda increíble», afirma. Por ejemplo, Lisa, una yegua blanca de tres años que a principios de abril presentaba síntomas de boreliosis.

La boreliosis es una infección transmitida por garrapatas. El problema es que no es posible delimitar claramente el cuadro de enfermedad de la boreliosis en el caso de los caballos. Los síntomas posibles son reacciones en las zonas del mordisco como picores, infecciones de la piel, edemas o inmovilización e intranquilidad.  Asimismo, el sistema inmunológico puede reaccionar con tanta fuerza que todo el organismo se ve afectado.

Sin embargo, puesto que estas reacciones también pueden aparecer cuando el caballo padece mordiscos de garrapatas no infectadas, todo esto no es una prueba de una infección por boreliosis. Asimismo, los síntomas que acompañan la boreliosis como fiebre, pérdida del apetito o letargía, tampoco son un prueba concluyente, puesto que muchas otras enfermedades presentan síntomas similares. De esta forma, el tratamiento sólo puede basarse en indicios y en el resultado de diversos análisis de sangre.

En el caso de Lisa se confirmó la sospecha de que padecía boreliosis después de que Anja Mootz analizara los pelos de la cola del caballo con el aparato QUANTEC®. El HealingSheet preveía un tratamiento con los remedios homeopáticos de efecto antibacteriano lachesis y pirogenium. Asimismo, se efectuó una ondulación con Essiak, un nosode de boreliosis para estimular el sistema inmunológico. En cinco semanas se produjo una mejora considerable del estado de salud.

También yo me someto al tratamiento de la ondulación. En vistas de mi fuerte resfriado y del vuelo de vuelta que me espera no quería perder el tiempo y estaba muy interesada en si realmente pasaba algo.

Al día siguiente volvía a casa. El vuelo a Colonia lo pasé con admirable tranquilidad y en los días siguientes tanto la bronquitis como el resfriado desaparecieron. Lo que queda es un atisbo de magia…

Oportunidad para el futuro
La gran ventaja de la biocomunicación instrumental radica, según estudios empíricos, en el reconocimiento prematuro de anomalías. De esta forma pueden detectarse las causas de futuras enfermedades antes de que aparezcan los síntomas reconocibles desde fuera. Otra ventaja es que no se tratan los síntomas sino las causas de la enfermedad. De esta forma, la biocomunicación instrumental presenta un principio íntegro en el que se basan todos los tratamientos de la medicina naturista.

Especialmente en el área de la prevención existe la posibilidad de encontrar puntos débiles tras un chequeo rutinario e influenciarlos profilácticamente o incluso eliminarlos.

La biocomunicación instrumental también puede emplearse como medida de acompañamiento durante entrenamientos o torneos para que los caballos pasen la temporada con salud y sean competitivos.

QUANTEC® es en la actualidad el aparato de biocomunicación instrumental más sofisticado, porque es el único que emplea el diodo con el ruido blanco. En una investigación universitaria de más de 30 años se ha podido constatar (según el inventor del aparato, Peter von Buengner) que estos diodos actúan como interfaz entre máquina y conciencia. Este practicante paramédico desarrolló el sistema QUANTEC® y puso en práctica las teorías en las que se basa la biocomunicación instrumental empleando la tecnología de ordenadores más moderna.

Para veterinarios y terapeutas el aparato es el complemento ideal para sus consultas. En la medicina veterinaria todavía no se emplea mucho. A pesar de los experimentos positivos y éxitos prácticos, la biocomunicación instrumental (todavía) no se reconoce científicamente.

Los éxitos de tratamientos hablan por sí solos pero lo inexplicable no se reconoce y se rechaza. De esta forma, la biocomunicación instrumental se encuentra en el punto en el que hace poco se encontraban la acupuntura y la homeopatía (antes de que pudieran demostrarse los métodos científicamente y pudieran establecerse).

¿Y quién se atrevería a afirmar, mirando la historia, que sólo son verdad y real aquellas cosas que la ciencia puede explicar en cada momento?

 

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