Peor que un mal sueño


Biología de la religión


© istockphoto / susandaniels

Nos despertamos con el corazón latiendo alocadamente y las manos temblorosas. Calma –nos decimos– no es más que una pesadilla. Ahora bien, ¿son las pesadillas realmente benignas? Los psicólogos no están muy seguros. Algunos siguen creyendo que alivian tensiones psicológicas, al permitir que el cerebro dé rienda suelta a sus miedos, pero según investigaciones recientes lo más probable es que estos tormentos nocturnos aumenten la ansiedad durante la vigilia.
En uno de los trabajos en cuestión, un equipo de investigadores australianos le preguntaron a 624 estudiantes de Secundaria acerca de sus vidas y sus pesadillas durante el año anterior, y evaluaron su grado de estrés. Es bien sabido que las experiencias estresantes provocan pesadillas, pero si las pesadillas sirvieran para difuminar esa tensión, quienes las sufren deberían superar con mayor facilidad sus trastornos emocionales. El estudio, publicado en la revista Dreaming, no respalda tal hipótesis: las pesadillas, no sólo no disipan la angustia, sino que quienes informaron de sufrirlas en sus sueños tenían una probabilidad de padecer ansiedad general que era mayor que la de quienes experimentaron sucesos dolorosos, como, por ejemplo, el divorcio de sus padres.
Es posible, no obstante, que algo marche mal en los cerebros de quienes experimentan mucha ansiedad, lo que causa el fallo del procesamiento emotivo normal durante el sueño, explica Tore Nielsen, director del laboratorio de sueños y pesadillas del Hospital del Sagrado Corazón, en Montreal.
Pero los resultados más recientes de Nielsen, publicados en el Journal of Sleep Research, refuerzan las apreciaciones de los australianos. Para elucidar cómo resultan afectadas nuestras emociones por el sueño REM –en el cual se producen casi todos los ensueños–, los investigadores canadienses le presentaron imágenes muy pertubadoras (escenas sanguinarias o una mujer obligada a punta de cuchillo a entrar en una furgoneta) a un grupo de voluntarios sanos justamente antes de acostarse.
Cuando los sujetos vieron esas mismas imágenes por la mañana, quienes habían sido privados de sueño REM, lleno de ensoñaciones, se vieron menos afectados emotivamente que los privados de otras fases de sueño. Otro tanto resultó cierto para quienes experimentaron menos reacciones emotivas en sus sueños. Con otras palabras, sufrir pesadillas no hizo que los durmientes se mostraran menos afectados durante la vigilia, sino lo contrario.
Lo que estos estudios no aclaran es si las pesadillas desempeñan una función causal en la ansiedad, o si son mera expresión de problemas subyacentes. Los investigadores coinciden en que sufrir alguna pesadilla ocasional es normal y nada problemático. Pero si los sueños son causa de preocupación y ansiedad pertinaz, tal vez esté ocurriendo algo más grave, y que convenga consultar a un profesional de la salud mental.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *