Patriarca ortodoxo y dirigente bautista comparten mensajes

Patriarca ortodoxo y dirigente bautista comparten mensajes de paz en la CEIP

“Como discípulos fieles del Señor de la Paz, debemos constantemente buscar y proclamar maneras alternativas de rechazar la violencia y la guerra. Es posible que el conflicto humano sea inevitable en nuestro mundo; pero la guerra y la violencia no lo son”.

Su Santidad Bartolomé I, Arzobispo de Constantinopla – Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, compartió el pasado domingo, en un servicio ecuménico de oración en Kingston – Jamaica, este mensaje de paz destinado a los participantes en la Convocatoria Ecuménica Internacional por la Paz (CEIP).

Durante los últimos cuatro días, los alrededor de 1.000 participantes en la CEIP han examinado la paz en la comunidad, la paz con la Tierra y la paz en el mercado, y el lunes analizarán la paz entre los pueblos. El martes se difundirá un mensaje de la Convocatoria.

La CEIP, que tiene lugar en la Universidad de las Indias Occidentales, ha sido organizada conjuntamente por el Consejo Mundial de Iglesias, la Conferencia de Iglesias del Caribe y el Consejo de Iglesias de Jamaica.

Los participantes en la CEIP, que representan a más de 100 iglesias de todas partes del mundo, están realizando su trabajo en un contexto mundial que plantea desafíos sin precedentes a la paz, dijo Su Santidad Bartolomé I en un mensaje grabado en vídeo.

“En primer lugar, nunca antes había sido posible para un grupo de seres humanos acabar con tantas personas al mismo tiempo; en segundo lugar, nunca antes la humanidad había podido destruir tanto el planeta desde un punto de vista medioambiental”, observó el patriarca ortodoxo, reconociendo el abismo ante el que se encuentra la humanidad.

Con respecto a la tensión y los vínculos entre los conceptos de la paz y la justicia sobre los que los participantes en la CEIP han estado reflexionando.

“La mayoría de esfuerzos por la paz fracasan porque no estamos dispuestos a renunciar a la manera establecida de derrochar y desear.” (…) “En el establecimiento de la paz es fundamental que nos percatemos del impacto de nuestras prácticas sobre otras personas (en especial, los pobres) y sobre el medio ambiente. Precisamente por eso no puede haber paz sin justicia”, dijo el Patriarca.

“Muevan el pie”

A pesar de que en la CEIP se tiene cada vez una mayor conciencia de los enormes obstáculos que obstruyen el camino hacia la paz, las canciones interpretadas por los músicos locales jamaicanos durante el servicio crearon un ambiente festivo.

El culto ecuménico brindó la oportunidad a los participantes de aunar sus voces en alabanza a Dios y en la esperanza de que la iglesia se una para la construcción de la paz.

El Rvdo. Dr. Ralph Hoyte, (Iglesia Unida de Jamaica), que ofició el culto junto con la Dra. Oluwakemi Linda Banks (Conferencia de Iglesias del Caribe), tras el canto de bienvenida echó un vistazo a los participantes y les instó a volver a cantar el estribillo, invitándoles, cortésmente, a animarse.

“Esta vez,” dijo, “muevan el pie”.

Solo un pie. Y lo hicieron, algunos dando golpecitos con la punta del pie, otros empezando tímidamente a moverse, para finalmente acabar, muchos, bailando al ritmo caribeño de los steel drums de la Orquesta Bethel Steel.

“En Jamaica no se celebra solo con la voz”, explicó Hoyte. “Muevan el pie. Muevan el cuerpo”.

Después, el grupo vocal University Singers interpretó música coral más clásica del famoso compositor jamaicano Noel Dexter.

Tras desear la paz para los niños, las mujeres, los hombres y los jóvenes, los participantes escucharon un mensaje del Rev. Dr. Burchell K. Taylor, vicepresidente de la Alianza Mundial Bautista. Su sermón se centró en el Evangelio de Marcos 4:35, un pasaje en el que Jesús y sus discípulos dejan a la multitud y cruzan las aguas agitadas por el viento. Taylor describió el agua en este pasaje como una frontera conflictiva que los discípulos deben pasar para difundir su mensaje.

“La vida está simplemente llena de barreras y fronteras que dividen a las personas, convirtiéndolas en extranjeras las unas con respecto a las otras”, dijo Taylor. “Y ello va acompañado de la incitación a la discriminación, la desconfianza y la hostilidad”.

La restauración de la paz en el mundo, prosiguió, dependerá de las personas que obran por el establecimiento de la paz y que están dispuestas a “cruzar” las fronteras o a transformar sus relaciones en base a una humanidad restaurada, inspirada en el nuevo orden del Reino de Dios en Jesucristo.

“Estas fronteras – legales, raciales, económicas, culturales, políticas, religiosas y de género- conllevan valores que determinan quiénes son superiores y quiénes son inferiores, quiénes tienen derecho a dominar y quiénes están predestinados a obedecer, quiénes están elegidos a estar en el centro y quiénes pertenecen, naturalmente, a los márgenes de la sociedad”.

Dándose la mano y cantando “We Shall Live in Peace” (viviremos en paz), con la melodía del himno del movimiento de los derechos civiles de Estados Unidos “We Shall Overcome”, los participantes prometieron convertirse en testimonios vivos –en sus familias, comunidades y la escena mundial– de un nuevo orden de paz.

Taylor les instó a hacer frente a los desafíos que les esperan en sus países. “Agentes de paz, ¡crucen las fronteras!”, les dijo.

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