Parasha Tzav

En esta parashá se continúa con la descripción de los distintos sacrificios (zevaj, asham, shlamim, etc.) que se inició en la parashá anterior.

 

En esta parashá se continúa con la descripción de los distintos sacrificios (zevaj, asham, shlamim, etc.) que se inició en la parashá anterior. Los sacrificios, amén de servir cual expresión de gratitud y alabanza a Dios, también eran parte del proceso de expiación de los errores cometidos. Si los mismos afectaron al prójimo, primero debe repararse el daño cometido y luego, lo que tal acción causó, por así decirlo, a Lo Divino. Cuando se perjudica a lo humano, también se lesiona a Dios. Antes de ser sacrificado el animal, era condición necesaria que aquel que lo traía para expiar sus culpas, apoyase sus manos sobre la cabeza del mismo, entre sus cuernos, y confesase lo cometido. Maimónides explica : “Y ¿cómo se confesaba ? Diciendo : “He errado, he pecado, he transgredido, he hecho tal o cual acción y he retornado en contrición a Ti y esta es mi expiación”. Explican nuestros sabios : “A todo korban que no es acompañado con “teshuva” (contrición y arrepentimiento) se le aplica el versículo : “el sacrificio de los malvados es abominación” (Proverbios 21:27). He aquí la esencia del sentido de las ofrendas y sacrificios que nuestros ancestros ofrendaban a Dios.

 

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