Otros aspectos de Abd-ul-Hamid I

A pesar de sus errores, Abd-ul-Hamid se le conoce por ser el más cortés de los sultanes otomanos. Administró la brigada de bomberos durante el incendio de 1782- En Estambul, se ganó la admiración de su gente gracias a su religiosidad tanto que se le llamó «Veli» (santo). También acometió una reforma política, siguió la administración gubernamental de cerca y trabajó con los hombres de estado. Cuando Abd-ul-Hamid accedió al trono el ejército pidió propinas y el sultán proclamó que: «Nunca más habrá propinas en nuestro tesoro, todos los hijos de nuestros soldados deberían aprender». También empezó la restauración del sistema militar. Se le atribuyó el mejor sistema de educación. Intentó renovar el cuerpo de jenízaros y las fuerzas navales. Estableció una nueva tropa de artillería. Hizo un censo de los cuerpos jenízaros.

Los leves sucesos contra los brotes rebeldes en Siria y Morea no podían compensar la pérdida de Crimea que Rusia codiciaba enormemente. La guerra fue declarada una vez más contra Rusia em 1787 y al año siguiente los otomanos se aliaron con Austria. Los suecos también se aliaron en el conflicto en el lado de los otomanos. Mientras que los otomanos sofocaban sus propios conflictos finalmente perdieron contra Ochakov cayendo en 1788 contra los rusos.

Abd-ul-Hamid murió cuatro meses después a la edad de 64. Fue enterrado en Bahcekapi, la tumba fue construida por él mismo.

Sus mujeres fueron: Ayse Sine-perver haseki sultan, Naksh-i Dil haseki Sultan Hatice Ruh-shah, Huma Shah, Ayse, Binnaz, Dilpezir, Mehtabe, Misl-i Na-yab, Mu’teber, Nevres y Mihriban

Sus hijos fueron: Mustafá IV (1807-08) (hijo de Ayse Sine-perver), Mahmud II (1808-39), Murad, Nusret, Mehmed, Ahmed y Suleyman.

Sus hijas fueron: Esma, Emine, Rabia, Saliha, Alimsah, Durusehvar, Fatma, Meliksah, Hibetullah y Zekiye.

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