Otra frase

(favelis)

Muy considerable es mi inclinación por las frases hechas, efectistas, redonditas y, si portadoras de una pátina lírica o cierto talante de dicterio, tanto mejor. Podría consagrarme a compilarlas como hacía un recordado tío mío, ya fallecido, quien desde su juventud transcribía en libretas todas las frases célebres que encontraba. Finado él, su legado fueron numerosas docenas de libretitas intituladas cada una: ‘Pensamientos’. Lamentablemente tales documentos se han perdido, sino, servirían para seguir tirando pa’lante con este blog.

Se me ocurre que podría hacer una colección de epígrafes: muy práctico, eh, no se necesita leer todo el libro, basta con abrirlo y echarle una mirada a las primeras páginas y verificar si el epígrafe es mínimamente memorable. Ventajosos aquí son los libros que llevan epígrafes encabezando cada capítulo.

De hecho, sólo iba a transcribir el largo epígrafe de ‘Discurso de Onofre’ de don Carlos Castilla del Pino, el memorable psiquiatra español. (Presuntuoso sería decir que he fatigado su bibliografía, apenas comienzo). Helo aquí :

«Mi querido amigo: me pregunta usted en su carta qué es ser normal. Permítame que de alguna manera eluda la respuesta. «Ser normal» es como «ser elegante»; algo evidentemente distinto en Kiew, Roma o Maracaibo. A su pregunta habría que responder interrogando a su vez: normal, ¿respecto de quiénes? -o ¿respecto de dónde?-; normal, incluso, ¿respecto de qué?

He creído ver en su pregunta una intención sutil, como significando en último término algo así: ¿de qué manera vivir en el mundo sin por lo menos demasiada angustia, con la mayor lucidez?

Mi querido, mi joven amigo: siento aversión hacia formulaciones simples que implican, no obstante, un esquema de acción imposible. Sin embargo, sólo se me ocurre ofrecerle lo siguiente: aprenda usted (y, por favor, no presuma que yo lo tenga ya sabido) a no horrorizarse de sus propios pensamientos. Si alguna vez lo logra, verá usted cuán facil es poner los puntos sobre las restantes íes del mundo.»
Thomas Job, Epistolario
carta del 24 de diciembre de 1926

Pero el título de la entrada es equívoco. Alude a una frase que había hallado en el mismo texto y que iba a ser transcrita sin más ripio verbal:

«Todos estamos locos, sólo que los que nos autodenominamos normales lo sabemos y los locos lo ignoran.»

Creo que me voy a dedicar a lo de los epígrafes que estaba antes diciendo.

ENLACE:

– Una entrevista a Carlos Castilla del Pino.

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