Ortodoxos rusos objetan dos obras maestras de la literatura universal

Ortodoxos rusos objetan dos obras maestras de la literatura universal

Las novelas “Lolita” del ruso Nabókov y “Cien años de soledad” del colombiano Gabriel García Márquez “idealizan las pasiones depravadas” y promueven la pedofilia, dijeron desde la Iglesia. Critican su popularización en la escuela secundaria.

Moscú – Rusia, miércoles 28 de septiembre de 2011.- La Iglesia Ortodoxa Rusa acusó este miércoles a las novelas «Lolita» del ruso Vladímir Nabókov y «Cien años de soledad» del colombiano Gabriel García Márquez de promover la pedofilia.

«En esas novelas se idealizan las pasiones depravadas que hacen infeliz a la gente», señaló el Arcipreste Vsevolod Chaplin, citado por las agencias rusas.

Chaplin opina que «la popularización de esas novelas en la escuela secundaria no contribuyen a la salud moral del pueblo, de la que depende el futuro de la sociedad».

El religioso criticó «los cínicos y monstruosos intentos de justificación de la pedofilia que tienen lugar en la Rusia actual» y añadió que, la Iglesia Ortodoxa Rusa, tiene «derecho a juzgar desde el punto de vista moral cualquier expresión artística, nueva o antigua».

«A día de hoy, es necesario revisar con decisión la relación con la moral social, en particular con el desenfreno sexual. Sin esta revisión, la sociedad rusa simplemente dejará de existir dentro de cien años. Esto está claro», comentó.

Estas afirmaciones fueron muy criticadas por el escritor, historiador y opositor político, Eduardo Limónov. «¿Qué hacemos con Nabókov y Márquez? ¿Prohibimos sus libros? Esta gente no entiende que parecen personas que se han bajado del árbol del progreso», dijo.

A su vez, el periodista y presentador Nicolás Svanidze aseguró que, en caso de que la Iglesia Ortodoxa Rusa esté en lo cierto, habría que analizar por su contenido de violencia, pedofilia y otras cosas inaceptables, toda la literatura universal desde Homero, incluida la rusa.

«De ahí a quemar libros en las plazas hay un paso», dijo. La Iglesia Ortodoxa Rusa ha incrementado notablemente su influencia en la sociedad desde que llegó al poder, en 1999, el actual primer ministro, Vladímir Putin, que anunció, el sábado pasado, que regresará el Kremlin el próximo año.

Nabokov, que salió de Rusia poco después de la revolución bolchevique de 1917, publicó «Lolita» en inglés en 1955. Tradujo el libro al ruso en 1967, pero la traducción, junto con el resto de sus escritos, fue prohibida en la Unión Soviética como «pornografía».

«Cien años de soledad» fue publicada en cambio durante la era soviética, pese a numerosas referencias a incesto y relaciones sexuales con menores.

La Iglesia Ortodoxa Rusa ha reclamado mayores controles sobre el contenido de la televisión y la radio y dijo que las mujeres rusas debían observar un «código ortodoxo de vestimenta» usando faldas largas y atuendos no reveladores.

Esa iglesia ha experimentado un renacimiento, desde que, en 1991, se desintegró la Unión Soviética oficialmente atea. Ahora dice tener más de cien millones de fieles en Rusia y decenas de millones en el exterior, aunque las encuestas indican que solamente un 5% de los rusos son practicantes.

La Iglesia y el Estado están oficialmente separados según la Constitución postsoviética, pero los líderes ortodoxos aspiran a un papel más vigoroso para una iglesia que ha servido al Estado durante buena parte de sus mil años de historia.

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