Orígenes del fino-ugrio

El urheimat del proto-fino-ugrio, la hipotética proto-lengua de las modernas lenguas ugrofinesas, no puede ser localizado ni siquiera aproximadamente. El área que se corresponde con la actual Rusia europea central y norte (esto es, al oeste de los Urales) es la zona que se estima como la más probable, para una época que dataría del tercer milenio a.C.[cita requerida] Esto viene sugerido por la gran diversidad interfamiliar en el ámbito de la zona media del Volga; tres ramas bien diferenciadas de la familia, Mordvin, Mari y Permic, están localizadas en esta región.

Los nombres reconstruidos para plantas y animales (por ejemplo, piceas, pino siberiano, abeto siberiano, etc.) son consistentes con esta localización. El proto-urálico reconstruido contiene extranjerismos tomados del indo-iranio, especialmente las palabras para miel y abeja, probablemente de la época en que las tribus indo-iranias (como los escitas y los sármatas) habitaron las estepas euroasiáticas.

Hay evidencias de que antes de la llegada de las tribus de lengua eslava al área de la actual Rusia, hablantes de ugrofinés podrían haberse dispersado a lo largo de toda el área entre los Urales y el mar Báltico. Esta era la distribución de la Cultura de la Cerámica del Peine (así llamada porque sus diseños decorativos se asemejan a la huella de un peine), una cultura de la edad de piedra que podría adecuarse a la poblaciones de hablantes de fino-ugrio, c. 4200 a. C. – c. 2000 a. C.

Ha habido intentos de relacionar las lenguas ugrofinesas con las lenguas indoeuropeas, pero no hay suficientes similitudes para vincularlas con alguna certeza. Existen similares terminaciones flexivas, pero el hecho de que estén o no genéticamente relacionadas es irresoluble. El léxico común no achacable a préstamos es muy escaso, y no se han establecido ningunas leyes fonéticas. Por el contrario, se ha sugerido que las lenguas germánicas evolucionaron a partir de una lengua indoeuropea como el céltico impuesto sobre un sustrato finés, aunque no existen pruebas suficientemente satisfactorias al respecto.

Una parte del léxico fino-báltico no es compartido con el resto de las lenguas fino-ugrias, lo que puede ser debido a un sustrato pre-fínico, que puede coincidir en parte con el sustrato de las lenguas bálticas indoeuropeas. En relación con las lenguas sami (lápico), se ha sugerido la hipótesis de que los antecesores del sami hablaban originalmente una lengua diferente, pero que adoptaron su lengua actual bajo la presión de sus vecinos hablantes de finés.

La teoría de que el origen del fino-ugrio se corresponde con una extensa área en el norte de Europa ha sido apoyada más por los datos arqueológicos y genéticos que por los resultados lingüísticos. Especialmente, Kalevi Wiik ha afirmado que el proto-fino-ugrio fue la lengua original en la mayor parte de la Europa central y norte, y que los primeros hablantes de fino-ugrio y sus lenguas se originaron en el territorio de la moderna Ucrania (la llamada Ucrania refugiada) durante el último periodo glacial, cuando la totalidad del norte de Europa fue cubierta por el hielo. Esta hipótesis, sin embargo, ha sido rechazada por casi todos los expertos en lingüística comparada del fino-ugrio; el modelo de Wiik ha sido criticado por confundir conceptos genéticos, arqueológicos y lingüísticos, y muchos expertos ven la teoría como pseudocientífica.

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