Observaciones astronómicas: cómo se mide la calidad del cielo

¿Cuáles son las dificultades de las observaciones astronómicas?¿Cómo determinar si un lugar es bueno para la observación?

Astronomía

Una de las dificultades de realizar observaciones astronómicas desde la superficie terrestre es que la atmósfera se interpone entre la luz que nos llega de los astros y nuestro telescopio. De este modo, un factor lógico a tener en cuenta antes de instalar un telescopio es el número de noches con buen tiempo. Pero incluso en noches despejadas, la atmósfera degrada la calidad de imagen (la emborrona) debido a fluctuaciones en la densidad producida por el movimiento turbulento de las masas de aire a diferentes temperaturas. Más aún, la atmósfera no es completamente transparente, lo que provoca que disminuya la cantidad de luz que llega de los astros. Finalmente, la propia atmósfera emite luz (incluso de noche), cegando la visión de los objetos celestes más débiles.

¿Cómo determinar si un lugar es bueno para la observación?

Para determinar si un lugar es bueno o no para la observación, debemos disponer, en primer lugar, de una estación meteorológica automatizada que nos indique presión, temperatura, viento en superficie, humedad relativa y precipitaciones. Estas mediciones deben realizarse durante un tiempo amplio, de años incluso, de forma que se pueda determinar cuántas noches será posible abrir las cúpulas. Pero no solo la lluvia puede impedir la observación. El viento en superficie, si es muy fuerte, puede afectar a la estructura del telescopio cuando la cúpula está abierta. La humedad es dañina para la óptica y la electrónica, por lo que tampoco es posible observar cuándo esta es muy alta, incluso en una noche despejada. Esta es una de las razones por las que se tiende a ubicar los observatorios en montañas o en zonas desérticas.

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