NUNCA ME CANSARÉ DE TOCAR A SU PUERTA AMA A TU PRÓJIMO COMO A TÍ MISMO

o Soy el Señor.

Flores Mías, estén en Paz, porque Yo, su Señor Soy la Paz. Mi amada creación, ¡cómo los amo! Ustedes son preciosos para Mí. Ustedes, a quienes he llamado flores, crezcan, crezcan en Mi Luz Divina. Oren por sus hermanos que todavía no han visto Mi Luz,  oren por su conversión.

¡Flores! Yo me propongo regarlos. ¡Sí! Mi riachuelo crecerá en un río y Mi río crecerá en un océano de Paz y de Amor. Yo he dicho que enviaré Mi Luz por todas partes y que «Yo derramaré la enseñanza como profecía, como un legado para las generaciones futuras». 1 Yo Soy su Consolador y El que más los ama. Flores, Yo sé que están viviendo en un período de obscuridad, en donde esta oscuridad sólo trae sufrimientos, calamidades y aridez. Ha sido dicho que en estos tiempos, muchos perderán el sentido de lo Divino y vivirían a su manera, y no serían capaces de distinguir el bien del mal.

Flores, cuando un alma se llena de materialismo y se aferra a lo que el mundo tiene que ofrecer, entonces, ella ha permitido ser llenada de Obscuridad, y por lo tanto, no ha dejado espacio para la Santidad; ningún espacio para que Mi Espíritu crezca en ella, ningún espacio para la Verdad, y ningún espacio para Mi Luz.  Ella vive en la obscuridad.

Es por esto que la mayoría de esta joven generación carece de espiritualidad y se rehúsa a escuchar Mi Palabra y reconocerme como Dios. Ellos van tras pasiones degradantes, porque han renunciado a La Verdad Divina y persiguen las cosas materiales. Yo sé, Mis flores, ¡cuántos de ustedes sufren al ver a alguno de los suyos caminando en esta oscuridad y permaneciendo en un constante sueño profundo! Pero les digo que Yo, el Señor, estoy fuera de sus puertas, Yo siempre estaré ahí, llamando hasta que ellos Me escuchen. ¡Yo nunca Me cansaré de tocar a sus puertas y nunca los abandonaré! Yo los amo a todos con un Amor eterno, ¡este Amor tan incomprendido!

Vengan a Mí con todos sus problemas, ofrézcanmelos a Mí y descansen. Vengan y apóyense en Mí. Yo Soy su Consolador y los consolaré dándoles Mi Paz. Vengan a su Dulce Salvador y Yo sanaré sus heridas. Nunca se cansen de invocarme y de orarme. Yo estoy siempre con ustedes. Los amo y bendigo a cada uno de ustedes. Yo bendigo a toda su familia. 

Más tarde, nuestra Santa Madre:

 Hijos, acérquense a Jesús. Él los llama a todos desde Su Cruz. Complazcan a Jesús, amándose el uno al otro, tanto como Él los ama, porque toda la Ley se resume en un sólo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». 2 

Encuentren la Paz y el Amor en Su Corazón. Tomen Su Paz y Su Amor y propáguenlo entre ustedes. Impregnen al mundo entero con Su Amor Divino. Llenen su alma con esta alegría que Mi Hijo les está ofreciendo. 

Pequeños, oren, oren y conversen con Dios. Tengan una unión constante con su Padre del Cielo.  Oren con fervor. Dejen que sus oraciones Lo alcancen. Oren con amor. Permítanle sentir sus oraciones.

¡Oh hijos, cómo los amo! Yo siempre estoy con ustedes. Yo estoy ahora aquí, con ustedes, y estaré con ustedes cuando saldrán de este lugar y estaré con ustedes cuando entren en sus casas.  Nosotros siempre Estamos Presentes, y por siempre lo Estaremos.

Yo los bendigo a todos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.  

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