Nuevas guías para infecciones del pie diabético pueden evitar amputaciones

Unas nuevas directrices publicadas para el diagnóstico y tratamiento de las infecciones del pie diabético (IFD) incluyen respuestas amplias, basadas en la evidencia, decididas a ser más útiles para la toma de decisiones respecto al tratamiento,

Las directrices, desarrolladas por la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA, Arlington, VA, EUA), hacen hincapié en la necesidad de un tratamiento rápido y apropiado para facilitar la curación. El tratamiento deficiente de las IFD puede llevar a amputación de la extremidad inferior y un 50 por ciento de los pacientes IFD a quienes les hacen amputaciones del pie, mueren dentro de cinco años. Alrededor de la mitad de estas amputaciones se pueden prevenir mediante el cuidado adecuado.

“La amputación de la extremidad inferior tiene un precio terrible en el paciente diabético”, dijo Benjamín A. Lipsky, MD, presidente del panel de revisión, autor principal de las directrices, y profesor de medicina. “Las personas a las que les han amputado un pie, a menudo ya no pueden caminar, reducen sus oportunidades profesionales y sociales, y se deprimen, a menudo, y tienen un riesgo significativo para una segunda amputación”.

La terapia con antibióticos, a menudo, es insuficiente en ausencia de un cuidado adecuada de la herida y las intervenciones quirúrgicas, señalan las directrices. La investigación desde las directrices 2004, de la IDSA, ha demostrado que muchos IFD no reciben el tratamiento adecuado, incluyendo la formulación de un antibiótico equivocado o no hacen frente a condiciones subyacentes como la enfermedad arterial periférica. Dado que las complicaciones tienden a ocurrir, el mejor enfoque es la participación de un equipo multidisciplinario – incluyendo especialistas en enfermedades infecciosas, podólogos, cirujanos y ortopedistas – sugieren las directrices revisadas, actualizadas. En las zonas rurales, los médicos pueden ser capaces de usar la telemedicina para consultar con los expertos correspondientes, señaló el Dr. Lipsky. El tratamiento de las IFD típicamente incluye la extirpación quirúrgica (desbridamiento) del tejido muerto, la terapia antibiótica apropiada y, si es necesario, eliminar la presión en la herida y mejorar el flujo sanguíneo en la zona.

Las guías de práctica clínica publicadas en línea en junio de 2012, de la revista Clinical Infectious Diseases, incluyen 10 preguntas comunes con respuestas amplias y extensas, basadas en la evidencia. El primer paso es determinar si la herida está infectada, lo cual es probable si hay al menos dos de los siguientes síntomas: enrojecimiento, calor, sensibilidad, dolor o hinchazón. Las úlceras no deben ser tratadas con antibióticos automáticamente ya que aproximadamente la mitad no están infectados. Las personas con una infección grave deben ser hospitalizadas de inmediato. Cuando una úlcera del pie diabético está infectada, tomar exámenes radiológicos del pie, es generalmente necesario para determinar si el hueso está infectado. También es importante realizar un cultivo de la herida para determinar las bacterias causantes de la infección, aunque las infecciones, por lo general, requieren antibióticos de amplio espectro.

Las directrices son voluntarias y no tienen la intención de remplazar el juicio de un médico, sino que son recomendaciones para apoyar el proceso de toma de decisiones individualizadas de acuerdo a las circunstancias de cada paciente. Las guías completas están disponibles gratis en el sitio web de la IDSA.

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