Nueva Evangelización: Una oportunidad para otras expresiones y métodos

Impresiones del Congreso organizado en Roma por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, al cual se refirió monseñor Jorge Lozano en la edición de diciembre de esta publicación.La Sociedad San Juan, Sociedad de Vida Apostólica de derecho diocesano fundada hace 10 años en la diócesis de Cruz del Eje, Córdoba, fue invitada a participar del Congreso sobre la Nueva Evangelización, y en estas líneas quisiera compartir pinceladas y reflexiones fruto de esa experiencia.
El Congreso tuvo lugar en el Aula del Sínodo y hubo tres representantes por cada una de las más variadas realidades eclesiales. El sábado por la mañana abrió el trabajo el italiano monseñor RinoFisichella, Presidente del Consejo, con una conferencia inaugural profundizando los Lineamenta; y luego tomaron la palabra los españoles Kiko Argüello, laico fundador y responsable del Camino Neocatecumenal; Julián Carrón, sacerdote responsable de Comunión y Liberación, y otros responsables de movimientos y comunidades de gran envergadura en la Iglesia. Después de las breves ponencias, los participantes tuvimos la palabra, empezando por el cardenal arzobispo de Washington, Donald Wuerl,quien será el relator del próximo Sínodo sobre el tema. Las preguntas y aportes, muy variados, enriquecedores, aunque por momentos repetitivos, se sucedían al ritmo de tres minutos por persona.
Por la tarde siguió el encuentro con los grupos, en el Aula Pablo VI, a butaca llena. Allí nos dirigió la palabra Benedicto XVI, luego de una serie de expositores, como la española Madre Verónica Berzosa, fundadora de IesuCommunio, y el escritor italiano
Vittorio Messori, entre otros. El domingo, la misa con el Papa cerró el evento, con la invitación a ser todos sal y luz de mundo.
Creo importante delimitar el concepto de Nueva Evangelización. Si todo es NE, perderá incisividady correrá el riesgo de quedar archivada como un neologismo eclesiástico. En todo caso, es claro que se trata del esfuerzo misionero de la Iglesia para llegar a los fieles católicos, bautizados, que no han tenido experiencia de la nueva situación de los cristianos: que en Cristo somos hijos del Padre por el Espíritu Santo; que en Él experimentamos la potencia transformadora de la gracia (Cfr. Ef 1,18- 19) y redescubrimos los vínculos fraternos en laIglesia; que en Él se nos clarifica una misión.
Es patente que la gran mayoría de los bautizados, por diversas razones profundamente analizadas en los Lineamenta, no tiene referencia existencial profunda de la vida cristiana, y por lo tanto el lenguaje religioso se experimenta como críptico y del pasado. Términos como ‘gracia’, ‘nuevas criaturas’, ‘cielo’, ‘vida eterna’, ‘pecado’, ‘Iglesia’, incluso ‘Dios’ resultan despojados de su relevancia vital, o a lo sumo se les presta un asentimiento meramente nocional.
La Nueva Evangelización deberá desarrollar caminos pedagógicos que hagan accesible la experiencia descripta en el Evangelio de Juan: ‘Ven y verás’ (1,46), con atención a una propuesta metodológica que desarrolle un itinerario, del modo más concreto posible1. Caminos que convoquen, que formen, que acompañen a las personas en un crecimiento gradual y progresivo.
Cuando en una comunidad se tiene la certeza cordial de la presencia de Cristo en medio de ellos, la evangelización se vuelve fácilmente una corresponsabilidad. Fomentar, apoyar, alentar a las comunidades a que vivan esta certeza y fuerza misionera, analizar sus ingredientes fundamentales y proponer para toda la Iglesia lo que es una experiencia particular puede ser un aporte importante del recientemente creado Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, como por otra parte ya lo decía el Santo Padre2.
Según nuestra experiencia en la Sociedad San Juan, es fundamental ofrecer, luego de un tiempo de cercanía y amistad, la posibilidad de realizar un retiro espiritual, donde se presente de modo simple y testimonial el anuncio kerygmático de la Iglesia. Son verdaderos quiebres, puntos de arranque de una vida nueva que, si es bien acompañada, da grandes frutos.
Considero que el esfuerzo por la Nueva Evangelización debe cuidar las siguientes características:
-Debe sacar, como el escriba del Evangelio de Mateo, de lo antiguo y de lo nuevo3. Debe saber tomar de lo antiguo y traspasarlo a lo nuevo; hacer el traspaso, fiel a la Tradición, pero mirando el mundo que toca evangelizar. Lograr establecer el puente entre la riqueza que tiene la Iglesia para transmitir y la cultura actual, con sus subculturas.
-Evangelizar por la belleza. Sólo quien sepa con palabra y vida transmitir el amor por Cristo y la belleza de seguirlo podrá evangelizar.
-Dialogar. Es clave el uso de la inteligencia formada al servicio de la evangelización, sin academicismos, pero con sabiduría práctica. Que sepa escuchar los planteos y las preguntas relevantes, y responder a ellos con profundidad y, a la vez, indicando caminos prácticos. Que deje ver la síntesis posible entre la fe y la razón. Es necesario una nueva apologética que sepa presentar las razones de la esperanza en un lenguaje accesible y fiel al contenido del anuncio cristiano4.
-Cor ad cor: la Nueva Evangelización tendrá siempre su punto de apoyo en las personas concretas que puedan llevarla adelante. No se trata en primer lugar de un método. El inicio del camino de fe para quien está alejado suele comenzar por la influencia personal de quien ha sabido testimoniar, con palabra y obra, la luz de la vida cristiana. Se trata de un diálogo de corazón a corazón.
-En comunidad. Es necesaria la dimensión comunitariapara que la experiencia cristiana pueda ser completa. Al respecto, Benedicto XVI dijo, en la homilía de la misa de cierre del Congreso: “(Pablo) nos dice ante todo que no se evangeliza de manera aislada: también él tenía de hecho como colaboradores a Silvano y Timoteo (cf. 1 Ts 1, 1), y a muchos otros”.
-Abierta a los signos del obrar extraordinario de Dios. En la misa de Pentecostés se pide que el Espíritu Santo renueve hoy las maravillas de la primera predicación evangélica. Tanto como entonces necesitamos de estos signos del poder extraordinariodel Espíritu que renueva todas las cosas. LaNueva Evangelización debe estar abierta a ello. Citouna vez más a Benedicto: “Por último, san Pablonos deja una enseñanza muy valiosa, extraída de su experiencia. Escribe: ‘Cuando os anuncié nuestroEvangelio, no fue sólo de palabra, sino también conla fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción’(v. 5). La evangelización, para ser eficaz, necesita lafuerza del Espíritu, que anime el anuncio e infundaen quien lo lleva esa ‘plena convicción’ de la quenos habla el Apóstol. El término ‘convicción’, ´plenaconvicción´, en el original griego, es pleroforía: unvocablo que no expresa tanto el aspecto subjetivo,psicológico, sino más bien la plenitud, la fidelidad,la integridad, en este caso del anuncio de Cristo.Anuncio que, para ser completo y fiel, necesita ir acompañado de signos, de gestos, como la predicación de Jesús”.
En síntesis, la llamada Nueva Evangelización ofrece una oportunidad para recuperar el ardor misionero, nuevo en su expresión, nuevo en sus métodos. Quiera esta llamada encontrarnos atentos y vigilantes, con las lámparas encendidas.

El autor es sacerdote y director de la Sociedad San Juan.

1. Experiencias por ejemplo como la del Curso Alpha, nacida en el seno de la Iglesia Anglicana, pueden ser de gran ayuda.
2.“Entre las tareas específicas del Consejo se señalan: (…) 3°. hacer conocer iniciativas ligadas a la nueva evangelización ya en acto en las diversas Iglesias particulares y a promover su realización de nuevo, implicando activamente también los recursos presentes en los Institutos de Vida Consagrada y en las Sociedades de Vida Apostólica, como también en las agregaciones de fieles y en las nuevas comunidades” Benedicto XVI, Carta Apostólica en forma Motu Proprio, UBICUMQUE ET SEMPER
3. “Se trata de un desafío para extraer, como el escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los cielos, cosas nuevas y cosas viejas del precioso tesoro de la Tradición (cf. Mt 13, 52).” Lineamenta, Prefacio.
4. Al respecto, dicen los Lineamenta, nro. 16: ‘(…) La lógica de un comportamiento como éste, nos la sugiere el apóstol san Pedro, cuando nos invita a la apología, a dar razón, a «dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza» (1 P 3, 15). Una nueva primavera para el testimonio de nuestra fe, nuevas formas de respuesta (apo-logía) a quien nos pida el logos, la razón de nuestra fe, son los caminos que el Espíritu indica a nuestras comunidades cristianas (…)

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