Nueva epidemia: insuficiencia cardiaca

La prevalencia de la insuficiencia cardiaca ha aumentado mucho en las últimas décadas. En España oscila entre un 6% en las personas mayores de 45 años y un 16% en los mayores de 75 años. El envejecimiento del corazón conlleva que su funcionamiento se deteriore y aparezca la insuficiencia cardiaca, la cual es el motivo más frecuente de hospitalización en la población mayor de 65 años y es una causa frecuente de complicaciones y muerte. Los síntomas más habituales que presentan los pacientes son la dificultad para respirar, el cansancio y el edema en las piernas. En la mayoría de los casos, la descompensación de la insuficiencia cardiaca se produce por la influencia de factores precipitantes, tales como arritmias, infecciones, anemia, insuficiencia renal y angina de pecho. En otras ocasiones, la insuficiencia cardiaca se ve precipitada por la influencia de ciertos factores psicológicos e higiénico-dietéticos, tales como el estrés agudo, la ingesta de sal y agua, las comidas copiosas, el consumo de alcohol, el frío o calor excesivos y el ejercicio físico intenso. La mortalidad por descompensación de la insuficiencia cardiaca llega a ser superior al 13%. La identificación de los factores precipitantes y su correcto tratamiento, así como la aplicación de las correspondientes medidas terapéuticas de la insuficiencia cardiaca, reduce las complicaciones y la mortalidad de los pacientes.

Los pacientes con insuficiencia cardiaca deben evitar el estrés, los agobios y las emociones fuertes. Deben intentar relajarse, ser positivos y disfrutar de la vida. Se recomienda dormir al menos 8 horas al día. El tabaco está prohibido, así como los lugares con humo. Se debe perder peso si se tiene sobrepeso u obesidad. Hay que evitar el contacto con personas que tienen catarros o resfriados, así como los climas con mucho calor, frío o humedad. La actividad sexual puede ser normal si los síntomas lo permiten. Se recomienda comer sin sal e ingerir menos de 2 litros de líquido al día. Si se practica ejercicio o se suda mucho, se debe beber suficiente para reponer, pero sin sobrecargar la ingesta de líquido. Hay que evitar el agua rica en sales, las gaseosas y otras bebidas embotelladas. No se debe consumir alimentos ricos en colesterol o grasas saturadas. Se debe comer a base de verduras, legumbres, frutas y pescado. Hay que comer en cantidad suficiente, pero evitando las comidas abundantes, sobre todo las cenas pesadas. Las bebidas alcohólicas están prohibidas. Se debe evitar el café, té y bebidas con cafeína. Se debe practicar ejercicio físico si la situación lo permite, de acuerdo a las limitaciones de cada uno y siguiendo las recomendaciones del cardiólogo. La actividad física debe ser ligera o moderada, evitando el cansancio excesivo. Los ejercicios físicos recomendados son caminar, bicicleta y nadar. El ejercicio se debe hacer de forma gradual, con un tiempo de calentamiento al principio y enfriamiento al final. Se debe comenzar con sesiones de tiempos cortos y de baja intensidad, y se van aumentando progresivamente. Hay que evitar los ejercicios bruscos, intensos o muy duraderos, así como los deportes de competición o aquellos esfuerzos que produzcan síntomas. No se debe hacer ejercicio cuando haga mucho calor, frío o humedad, después de comer o si el paciente se siente mal. Hay que parar a descansar si se está cansado, muy sudoroso o se siente alguna molestia. Se debe descansar siempre una media hora después de comer. Es obligatorio mantener reposo relativo si la insuficiencia cardiaca se descompensa.

Los pacientes con insuficiencia cardiaca deben estar alerta ante la aparición de signos de alarma, tales como aumento del peso corporal, que suele indicar retención de líquidos. Se recomienda pesarse con la misma báscula todos los días al despertar, después de haber orinado y antes de desayunar y vestirse. Otros síntomas de alarma son el hinchazón de pies, tobillos, piernas o abdomen, la disminución de la cantidad total de orina, el incremento del cansancio o de la dificultad para respirar, la necesidad de aumentar el número de almohadas al dormir, la tos seca persistente o que aparece al acostarse, y el dolor en el pecho. El paciente con insuficiencia cardiaca debe cumplir estrictamente las indicaciones de sus médicos, no dejar de tomar la medicación, medir los líquidos que bebe y la cantidad que orina, así como vigilar su peso y la aparición de edemas, y saber ajustar la dosis del diurético. Por último, se recomienda vacunarse todos los años contra la gripe y el neumococo.

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