NOTICIAS SOBRE LOS SOLADICIOS DE VIDA CRISTIANA

Integrante del Sodalicio celebra 25 Aniversario de Profeso Perpetuo

Lima, 1.02.08 (NE – eclesiales.org).- En la ciudad de Lima, en la iglesia de Nuestra Señora de la Reconciliación, se celebró una concurrida Eucaristía con ocasión de las Bodas de Plata como Profeso Perpetuo del Sodalitium Christianae Vitae de D. Alfredo Garland Barrón. Garland formó parte del núcleo fundacional de la Sociedad de Vida Apostólica de origen peruano, hoy integrada por personas de muchas nacionalidades. Estuvo vinculado a ella desde los 18 años, en tiempos en que recién empezaba a tener forma lo que hoy es una Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio, que fue aprobada como tal por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1997.

Tras finalizar sus estudios, Garland realizó estudios de filosofía y de derecho, para luego dedicarse al periodismo y a tareas de ensayista. En 1983 realizó su Profesión Perpetua, por la que se comprometió a perpetuidad en los compromisos evangélicos que se viven en la Sociedad. En el trascurso de los años ha ocupado en su comunidad religiosa diversos cargos de responsabilidad.

La Santa Misa fue presidida por Mons. José Antonio Eguren, Arzobispo de Piura. Igualmente intervino en la sagrada celebración el Obispo Kay Schmalhausen, Prelado de Ayaviri, junto con un nutrido grupo de sacerdotes. Entre los asistentes estuvo la madre de Alfredo Garland, Dña. Josefina Barrón vda. de Garland,y otros familiares. También se encontraba presente el Fundador del Sodalicio y de la Familia Sodálite, D. Luis Fernando Figari, diversas altas autoridades de la Sociedad de Vida Apostólica, así como una nutrida asistencia que colmaba el amplio templo limeño, con muchísima gente de pie.

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Mons. Eguren con hondos ecos evocativos hizo un recuerdo de los tiempos iniciales del Sodalitium y de los sueños que tenía ese grupo inicial para cambiar el mundo para volverlo más humano y cristiano. Ahondó brevemente en el desarrollo de ese ideal a lo largo de los años hasta hoy. Se refirió con acentos intensos al sentido de la vocación como llamado de Dios y a la belleza que se encontraba en la vocación de consagrado y sacerdotal, que era muy notoria para quien la vivía con autenticidad. En sus palabras se refirió en varias ocasiones a Alfredo Garland a quien conoce desde los 4 años de edad. Culminó sus palabras Mons. Eguren poniendo ante la asamblea el horizonte del futuro y alentó a conservar el estilo y el carisma en las próximas generaciones de sodálites.

 

XXXVI Aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana

Miembros de la Familia Sodálite en diversas partes del mundo celebraron con gran alegría el día sábado ocho de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, un aniversario más de la fundación del Sodalitium Christianae Vitae.

En la Argentina la Comunidad Sodálite celebró junto con más de un centenar de miembros y amigos de la Familia Sodálite una misa de acción de gracias en la capilla del Colegio San Pablo en Capital Federal. La Eucaristía fue presidida por el R.P. Francisco Morad, Rector del colegio San Pablo y concelebrada por varios sacerdotes. En la homilía el P. Morad hizo referencia, citando a Germán Doig, al silencio en María como actitud fundamental para vivir la escucha a la Palabra de Dios.

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Resaltó también la importancia de la vivencia del silencio para dejar que Dios entre en nuestros corazones y, mediante nuestra activa cooperación con la gracia, podamos responder generosa y gozosamente al llamado que Dios nos hace a la santidad y al apostolado.

El Sodalicio de Vida Cristiana es una Sociedad de Vida Apostólica fundada en 1971, en el Perú, por el laico Luis Fernando Figari. Recibió la Aprobación Pontificia por el papa Juan Pablo II en julio de 1997.

Lo conforman laicos y sacerdotes que luego de un proceso de discernimiento de su vocación consagran sus vidas a la evangelización, a buscar la santidad adhiriéndose al Señor Jesús y a vivir un intenso amor filial a la Inmaculada Virgen María.

 

Primera Cristiada en Argentina

«¿A dónde vas?» Fue el lema de la Cristiada realizada el 27 de octubre en Pilar con la participación de casi un centenar de jóvenes. La jornada, organizada por el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), se centró en la reflexión y oración acerca de la búsqueda que cada uno hace para alcanzar la felicidad y cómo ésta tiene su respuesta plena en Cristo.

Con entusiasmo los jóvenes debatieron en grupos y rezaron ante el Santísimo Sacramento para poder encontrarse con el Señor Jesús, Camino, Verdad y Vida.

Cristiada

La Jornada culminó con una obra de teatro musical titulada, “Duc in altum”, preparada y llevada a cabo por jóvenes del MVC, a la que asistieron ciento cincuenta personas entre los jóvenes participantes, sus familiares y amigos.

Cristiada es el nombre de las jornadas espirituales de reflexión sobre la vida cristiana organizadas por el Movimiento de Vida Cristiana la cual se realiza en varios países de Latinoamérica y en Roma.

Agencia Fides publica entrevista del Fundador de la Familia Sodálite en Dossier sobre realidades en la Iglesia

La Agencia Fides de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en el Vaticano ha publicado un Dossier que trae una entrevista del Fundador de la Familia Sodálite, Luis Fernando Figari. La publicación ha sido hecha en italiano y en castellano en sendas ediciones de la Agencia noticiosa.

Presentamos a continuación la extensa entrevista de la agencia vaticana.

Agenzia FIDES – 28 de julio 2007

ENTREVISTA A LUIS FERNANDO FIGARI, FUNDADOR DE LA FAMILIA SODÁLITE

¿Podría explicar esta nueva realidad eclesial que se conoce como la Familia Sodálite?

La Familia Sodálite surge en torno al Sodalitium Christianae Vitae, institución que tras un proceso de maduración eclesial y de discernimiento de su forma canónica fue aprobado por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 8 de julio de 1997 como Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio. Desde sus orígenes en 1971, el Sodalitium surge en el cauce del Concilio Vaticano II. Se ve fascinado por la difusión conciliar del laico y su misión como bautizado. La inspiración de la comunidad cristiana primitiva impulsa a formar comunidades de vida cristiana en el mundo en las que estén representadas en vital armonía los diferentes estados de vida y características vocacionales. La idea de la cooperación entre laicos y sacerdotes, apoyándose mutuamente al servir a la misión de la Iglesia surge como un impulso para comprometerse en la renovación de la vida cristiana y en la transformación del mundo según el Plan de Dios. En torno al Sodalitium, ya desde la década de los años ’70, fueron surgiendo varias agrupaciones y asociaciones que aunque tienen su mismo carisma son distintas entre sí. Así, por ejemplo, el Movimiento de Vida Cristiana, que nacido en 1985 desde 1994 cuenta con el reconocimiento pontificio. Hay dos asociaciones de mujeres consagradas que se orientan a ser sociedades de vida apostólica. Existen otras asociaciones, entidades de servicio solidario y cultural, y millares de personas que a título personal participan de la espiritualidad sodálite y se encuentran identificadas con esta familia espiritual. Entre todas ellas la más extendida -alcanza ya los cinco continentes- y también la más numerosa -cuenta con decenas de millares de adherentes- es el Movimiento de Vida Cristiana. Todas estas realidades eclesiales se incluyen en la Familia Sodálite.

No es común que un laico sea el fundador de un movimiento eclesial que incluye sacerdotes, religiosas y laicos consagrados.

En realidad no es tampoco tan extraño. Pensemos en San Francisco de Asís, al fundar él era laico. También podemos pensar en el laico Juan Ciudad Duarte, más conocido como San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, integrada por laicos y sacerdotes. Igualmente se puede recordar a Concepción Cabrera de Armida, fundadora de los Misioneros del Espíritu Santo. No han sido pocos los laicos que el Señor ha invitado a fundar formas de vida asociada en su Iglesia. Eso se puede ver hasta nuestros días en Pierre Goursat, Chiara Lubic, Kiko Argüello, Jean Vanier y algunos otros más en la línea de los movimientos y nuevas asociaciones. Todos ellos son laicos. Pienso que se trata de un carisma, y como tal una merced gratuita que Dios da y que la persona que la recibe, respondiendo desde su libertad, se ve convertida por puro don en el fundador o impulsor de un movimiento eclesial, de una sociedad de vida apostólica o de una congregación, o de varias juntas.

¿Qué lo impulsó a fundar una sociedad de vida apostólica, un movimiento eclesial, y dos sociedades de mujeres consagradas?

Adelantemos la respuesta: ¡Dios! Sí, precisamente Él es quien suscitó un proceso de búsqueda sobre el sentido de mi propia vida y sobre la consciencia de que era urgentísimo construir una sociedad más justa, más respetuosa de la dignidad y los derechos humanos, más fraterna y pacífica. Fue un proceso intenso, iluminado por la fe, que fue haciéndose vida y me fue llevando a la convicción de que la clave de todo cambio está en el ser humano. Y la única fuerza que puede producir ese cambio en la persona es la fe. La gracia de Dios y el auxilio de Santa María avivan un ardor interior, un fuego vivo que a veces describo como alimentado por el óleo del Espíritu Santo, que me va conduciendo a interiorizar este horizonte y volcarlo a la acción. Así fue naciendo la idea de asociar a otras personas para el gran sueño de vivir la reconciliación traída por Jesús y de hacerse servidores de la Palabra para anunciar a todos que los espejismos y sucedáneos que tanto abundan no son la solución, sino que ella sólo está en el Señor Jesús. Así las circunstancias se fueron presentando como condiciones para vivir una vida cristiana y para irradiar la fe a un mundo en cambios acelerados que parecía perder el rumbo. Más que con unos planes claros el Sodalitium Christianae Vitae fue surgiendo y perfilándose bajo el soplo del Espíritu. Ya desde los primeros años, al ver los frutos, quedaba clarísima la desproporción entre ellos y el pobre vaso de barro que se veía urgido a emprender tan grande compromiso. Precisamente así la luz de Dios brillaba con mayor nitidez mostrando que esos frutos y cuanto ocurría venían de Él. Desde el inicio la cercanía y acompañamiento de varios Sucesores de los Apóstoles fue motivo de mayor ardor en el compromiso por adherirse a la fe, llevarla al corazón y plasmarla en la acción cooperando con la amorosa gracia que el Espíritu derrama en los corazones, buscando en todo responder al divino Plan. Hoy con inmensa gratitud a Dios el mínimo Sodalitium está sirviendo en la misión de la Iglesia en numerosos países.

El Movimiento nace tras una intensa experiencia espiritual tenida en Roma con ocasión del Jubileo de los Jóvenes en 1984. Percibí un impulso interior que me llevaba a la convicción de que para encaminar a esa familia que se empezaba a formar en torno al Sodalitium sería maravilloso, si así lo tenía Dios en su Plan, un movimiento eclesial. Tras un proceso de oración y discernimiento nacía en 1985 el Movimiento de Vida Cristiana.

Las dos fundaciones de vida consagrada femenina tuvieron que esperar, como todo, los ritmos de Dios. Pues de eso se trata, ya que la iniciativa siempre viene de Él. El primer ensayo de vida femenina consagrada fue en 1975, pero no dio resultado. Tras sendos procesos de oración y discernimiento, que duraron algunos años, nació la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, aprobada arquidiocesanamente en Lima en 1991, y luego, ante nuevos signos, las Siervas del Plan de Dios, aprobadas también arquidiocesanamente en 1998. Ambas vienen creciendo en forma sostenida, lo que lleva a exclamar desde un corazón agradecido: ¡Alabado sea Jesucristo!

En poco tiempo ha tenido una gran extensión por todo el mundo, sobre todo por América Latina – ¿A qué atribuye el crecimiento del Movimiento de Vida Cristiana?

Creo que hay un gran hambre de Dios que requiere ser atendido. Hoy vivimos una dolorosa crisis en la identidad de hijos de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI hace poco en tierras de América Latina ha señalado la existencia de un cierto debilitamiento en la pertenencia a la Iglesia. Una veintena de años atrás en Perú, el Siervo de Dios Juan Pablo II había advertido algo semejante, así como lo hizo en otros lugares. Son muchos los factores socio culturales que piden una mayor coherencia en el conocimiento de la fe, en la vida de la fe, en la celebración de la fe.

Al mismo tiempo la adhesión existencial a Jesús, a sus enseñanzas y el amor a la Iglesia van parejos con la preocupación de construir una sociedad más justa, fraterna y reconciliada, desde la única perspectiva que la podrá hacer posible, la reconciliación con Dios y con uno mismo. Sólo desde esa dimensión se producirá un cambio que centrado en el amor y la solidaridad lleve un dinamismo reconciliador que edifique un mundo más justo y pacífico. Esa visión y ese compromiso forman parte de la cosmovisión y acción de los integrantes del Movimiento de Vida Cristiana.

Esa perspectiva dirigida al ser humano total está enraizada en la vida del Movimiento, pero su crecimiento no creo que se pueda atribuir a ello, ni al método pedagógico con que se vive el itinerario de fe, ni al sentido de comunión y fraternidad, sino tal vez a la invitación a que cada quien tome responsabilidad de la propia libertad, de acuerdo a su dignidad de persona humana. ¿Quizá por allí hay una clave? En corazones así dispuestos la gracia amorosa que el Espíritu derrama encuentra una cooperación efectiva. En última instancia toda bondad, todo bien viene de Dios.

Hay quienes afirman que el lenguaje de la Iglesia no llega a la juventud. Desde la experiencia Sodálite, ¿cómo respondería usted a esta objeción?

El Papa Juan Pablo II y ahora el Papa Benedicto XVI han impulsado el proceso de Nueva Evangelización. Éste permite que las verdades de la fe de siempre sean presentadas de una manera existencial que ayude a mejor comprenderlas y a abrirse a la gracia para vivirlas día a día dando gloria a Dios. Quien llama al interior de la persona es el Señor Jesús y lo hace desde su misión y la fascinación que su misterio produce. Quien realmente se encuentra con Él experimenta la avasalladora atracción de la Verdad. Tal encuentro con Él mueve tanto a la adhesión afectiva como a la de la verdad que su Persona revela. Y es que el Señor Jesús apela a la mente con la Verdad, cuya belleza despierta la emoción, e invita a recorrer su sendero buscando hacer el bien, “como Él pasó haciendo el bien”. En el encuentro sin miedos con Jesús la razón se enciende y los sentimientos se avivan superando las rupturas y las tensiones que agobian a la persona pues Él, que es el Reconciliador, ofrece al ser humano la respuesta reconciliadora a todas las rupturas, abriendo el camino de la armonía de la razón y el afecto, así como recuperando el horizonte trascendente de la existencia.

El corazón del mensaje de la Iglesia es el Señor Jesús, y Él es “el mismo ayer, hoy y siempre”. Es a Él a quien buscan los jóvenes, aún si algunos se ciegan ante su luz, otros tropiezan en las tinieblas del mundo, otros se dejan fascinar por sucedáneos. Pero millones de millones le abren su corazón. ¿Nos hemos acaso olvidado de esos dos millones de jóvenes en Tor Vergata? ¿O acaso no percibimos la búsqueda interior de la inmensa multitud de jóvenes reunidos en la última Jornada Mundial de la Juventud, en Alemania?

Hay un sentido de aventura y de búsqueda de la verdad, de ansia de infinito, de nostalgia de reconciliación que está metido en lo profundo del joven. Cuando se tocan esas fibras interiores los jóvenes responden ansiando ser y vivir en autenticidad, escuchando lo hondo de su corazón. Se requiere intrepidez y dejar de lado el miedo. Por algo desde el Magisterio se viene repitiendo aquel “¡no tengáis miedo!”, en vivo eco de Jesús. Los jóvenes que vencen el temor pueden vivir la audacia de la gran aventura del encuentro de amistad con el Señor Jesús. ¡Y de hecho muchos lo hacen!

¿Qué papel considera que tienen los movimientos eclesiales hoy dentro de la Iglesia?

Ayer como hoy creo que es fundamental. Históricamente los movimientos han sido dones del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. Por ejemplo, el Cardenal Joseph Ratzinger al analizar históricamente la realidad de los movimientos señalaba que ya en el siglo III, en el monacato, se podían identificar las características de un movimiento. Decía que “sin ninguna dificultad se puede definir el monaquismo como un ‘movimiento’”. Estoy convencido que han habido muchas oleadas de “movimientos” a lo largo de la historia de la Iglesia. Es una de las maneras en que el Espíritu vitaliza al Pueblo de Dios. Hoy aparece una nueva floración de ellos. Maravilla el surgimiento de movimientos con características y formas tan diversas, con estilos distintos, respondiendo a diversas necesidades pero vinculados sólidamente a la comunión eclesial. El gran don del Espíritu que se expresa en los movimientos eclesiales que nacen en el hoy de nuestra historia, en el cauce del Concilio Vaticano II, ha sido puesto espléndidamente de relieve por el Magisterio del Papa Juan Pablo II y del Papa Benedicto XVI. Esas oleadas de expresiones asociativas eclesiales que llamamos movimientos son respuestas del Espíritu Santo ante los desafíos y nuevas situaciones con las cuales se va encontrando la Iglesia en su historia. Hoy, especialmente vinculados a la Sede de Pedro y al mismo tiempo en comunión con los obispos locales, los movimientos eclesiales van enriqueciendo la realidad del Pueblo de Dios con los carismas que reciben del Espíritu Santo. Se habla mucho de la vitalidad de los movimientos y surge el asombro por el impulso espiritual y la radicalidad evangélica que aportan a las Iglesias particulares. Ello constituye un don para la misión apostólica y una responsabilidad para los integrantes de los movimientos eclesiales de responder al impulso recibido del Espíritu y expresar la fidelidad a la fe de la Iglesia, buscando siempre vivir con coherencia cristiana la vida diaria.

Cuáles son los nuevos desafíos que aparecen ante la juventud al comenzar el siglo XXI?

Hay numerosas crisis que debilitan la fe, especialmente de aquellos que menos formados están en ella. El secularismo, el racionalismo, el agnosticismo funcional, el hedonismo, la desconfianza epistemológica, la desvalorización del intelecto, reduccionismos de todo tipo y otras tendencias e ideologías ampliamente difundidas hoy son como un humus negativo cultural en el que la persona se debate sin dejar de aspirar a superar esas trampas para ser aquello que desde su interior aspira a ser. Hay una dimisión generalizada de lo humano, de la dignidad de la persona. Este clima adverso podría sintetizarse en tres crisis: del pensamiento, de los deseos y de la acción. La juventud, en general, las sufre muy fuertemente por ser más proclive a caer en el subjetivismo, fomentado por los medios. Por ello el anuncio de la fe debe ser integral y responder a esas tres áreas críticas.

Frente a toda la problematicidad en torno a la verdad y el subjetivismo, es necesario anunciar con claridad a Aquel que es “la Verdad”, ayudando a que el conocimiento de Jesús vaya parejo con sus enseñanzas, la fe que custodia la Iglesia. Ante una confusión entre “me gusta” por tanto es bueno, “no me gusta” por tanto es malo, ante la crisis de valores y de deseos, ofrecer el Camino del Señor, de Aquel que pasó haciendo el bien y que asume situaciones duras y que producen sufrimiento por causa de valores auténticos y mayores. Hay que ayudar al joven a que comprenda que sus deseos no son la norma, que en ocasiones de hecho desea cosas que son malas. Cuando el Papa Juan Pablo II hablaba del “pecado como un acto suicida”, implicaba que hay deseos que son mortales. Se trata de presentar el sentido y la importancia del bien en el camino a la felicidad. Hay el peligro de actuar mal, ante el cual es importante presentar el valor del recto actuar. La prudencia y la caridad no son ajenas a un recto ejercicio de la acción. Incluso en este mundo en rápido cambio se puede hablar de una espiritualidad de la acción que se exprese en la caridad que es la fuerza capaz de cambiar al hombre y al mundo. No es por nada que se dice que “sólo los santos cambiarán el mundo”. Y hay que recordar que todo bautizado está llamado a ser santo.

¿Cuál es la respuesta que da el Movimiento de Vida Cristiana frente a los nuevos problemas que se plantean en la sociedad y en la Iglesia?

En verdad contestar a eso llevaría mucho tiempo. Pero algo se puede decir. Ante todo la convicción de que sin Dios ni el hombre ni la sociedad pueden alcanzar sus metas. La respuesta del Movimiento nace de la fe y de la adhesión, afectiva y efectiva a la Iglesia. Hoy que tantas cosas son puestas en cuestión se tiene la firme convicción de que la fe y la activa vida eclesial constituyen la clave para la realización de la persona humana y para hallar respuestas a las dificultades que se presentan en la vida económica, social, cultural.

Abundan los diagnósticos sobre la situación. ¡Hay catálogos de distintos diagnósticos! Lo que no se puede negar es que se está viviendo en un tiempo en el que impera la cultura de muerte, la dimisión de lo humano. Nosotros mismos hemos impulsado reflexiones sobre los desafíos y soluciones posibles. En marzo de este año se realizó un importante Congreso-Seminario con destacados participantes de diversos países de América Latina. El resultado fue de la mayor importancia y serenidad. Se constató que hay problemas de siempre que deben ser atendidos, y que hay nuevos problemas que igualmente requieren atención. Esto es un hecho, como lo es que la raíz de todos ellos es la ruptura con Dios, consigo mismo, con los demás, con el cosmos introducida por el pecado original y acrecentada por los pecados personales. ¡El problema fundamental es espiritual! Los demás problemas reales, y que deben ser atendidos, son secuelas de esa problemática espiritual. La historia lo prueba fehacientemente. Los fracasos de tantos programas, ideologías, gobiernos jalonan trágicamente la historia. Son muchos los que por las urgencias descuidan lo esencial y necesario. Es fundamental ir a lo esencial. A partir de esa perspectiva se puede ir ensayando respuestas a los demás problemas. Es como tener una brújula. Con ella se marcan las coordenadas básicas y se puede establecer una ruta. Sin ella se dan vueltas en círculo. Hoy parece que se dan demasiadas vueltas en círculo.

A poco más de tres años de la fundación del Movimiento, el Papa Juan Pablo II planteó un camino sumamente sugerente: ¡Hambre de Dios, sí! pero ¡hambre de pan, no! “Veo que aquí hay hambre de Dios, hambre que constituye una verdadera riqueza, la riqueza de los pobres que no se debe perder con ningún programa”. Y añadía: “Hay aquí hambre de pan. Por eso el Señor nos ha enseñado a rezar: ‘El pan nuestro de cada día dánosle hoy’. Hay que hacer todo lo posible para llevar ese pan de cada día a los hambrientos”. Son las coordenadas que hablan de un programa integral que va al encuentro de las necesidades del ser humano concreto. ¡De eso se trata! El Papa Benedicto en su primer viaje a América Latina se ha movido dentro de esas coordenadas orientando al Pueblo de Dios de esas tierras ante los problemas que se plantean en la Iglesia y en la sociedad. “El motivo principal de mi viaje tiene un alcance latinoamericano y un carácter esencialmente religioso”, dijo desde el principio. Sus enseñanzas son extensas y de sabia prudencia. No se puede intentar resumirlas en una entrevista, pero no deja de llamar la atención su reiterada invitación a implementar una intensa evangelización que emplee el Catecismo de la Iglesia, y el recurso en la caridad social a la Enseñanza social de la Iglesia. En esa línea el Movimiento de Vida Cristiana ha venido desarrollando sus actividades, buscando atender activamente al hambre de Dios, así como solidaria y fraternamente al hambre de pan, hambre de salud, hambre de techo, hambre de vestido, hambre de convivencia social reconciliada, de estructuras que respondan a la dignidad y derechos del ser humano según el divino Plan. Siendo lo fundamental la evangelización propiamente tal, el anuncio del Señor Jesús y su Reino, ante la descristianización creciente de nuestros tiempos, tampoco se debe dejar de recordar que el seguimiento de Cristo tiene consecuencias en la vida social que deben ser implementadas.

 

Cardenal Bergoglio presidió la Eucaristía por el X Aniversario de la Aprobación Pontificia del Sodalicio de Vida Cristiana

Buenos Aires, 9.7.07.- Con profundo espíritu de gratitud y fraternidad, el Sodalicio de Vida Cristiana, conmemoró el 8 de julio, los diez años de su aprobación pontificia con una celebración eucarística presidida por el Emmo. Cardenal Jorge Mario Bergoglio, concelebrada por varios sacerdotes y con la participación de varios cientos de personas.

Celebración del décimo aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana

En su homilía, el Cardenal Bergoglio exhortó a compartir la fe como un don recibido, señalando que en esto, no se trata de convencer… sino que ofrecemos un regalo que gratuitamente hemos recibido porque ninguno de nosotros mereció la fe. También recordó que la fe cuando es compartida, llena al cristiano de alegría. Finalmente, dirigiéndose a los sodálites, los alentó a: Busquen entregar el Evangelio, busquen dar de regalo lo que recibieron de regalo y al cual consagraron su vida; y sigan amando a Jesús dejándose proteger por la Virgen.

Card. Jorge Mario Bergoglio

Cabe resaltar que con ocasión del X aniversario de Aprobación Pontificia el Santo Padre concedió, a través de la Penitenciaría Apostólica, la Indulgencia Plenaria para quienes participaran de la eucaristía y cumpliesen con los requerimientos acostumbrados.

En la actualidad, el Sodalicio de Vida Cristiana cuenta con comunidades que han contribuido a la difusión del Evangelio en diversas diócesis de Argentina, Perú, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos e Italia.

El Sodalicio de Vida Cristiana es una Sociedad de Vida Apostólica fundada por el laico peruano D. Luis Fernando Figari en 1971, y aprobada por el S.S. Juan Pablo II en julio de 1997. Lo conforman laicos y sacerdotes que luego de un proceso de discernimiento de su vocación consagran sus vidas a la evangelización, a buscar la santidad adhiriéndose al Señor Jesús y a vivir un intenso amor filial a la Inmaculada Virgen María.

Fundador del Sodalicio de Vida Cristiana invitado por el Santo Padre a Aparecida

Roma, 11.04.07 (NE).- El Papa Benedicto XVI invitó a 80 personalidades de la Iglesia en América Latina a participar en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que tendrá lugar en el Santuario de Aparecida, en Brasil, del 13 al 31 de mayo de este año. La nómina oficial ha sido difundida por el diario L’Osservatore Romano.

V Conferencia del Episcopado Latinoamericano

Participarán en la Conferencia cerca de 95 Obispos que han sido elegidos como delegados por las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, sobre un cupo numérico por país. A ellos se suman los Cardenales latinoamericanos y los Presidentes de todas las Conferencias Episcopales de América Latina.

El Papa ha nombrado como participantes a varios jefes de Dicasterios como el Cardenal W. J. Levada, Prefecto de Doctrina de la Fe, el Cardenal Franc Rodé, Prefecto de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el Cardenal Claudio Hummes, Prefecto de Clero, el Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente de Familia, el Arzobispo Stanislaw Rylko, Presidente de Laicos, el Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente de Salud, así como otros prelados, haciendo un total de 16, entre quienes están también el Cardenal Darío Castrillón y el Cardenal Jorge Medina, ambos prefectos eméritos.

De acuerdo al Reglamento que regirá la V Conferencia, además de otros miembros de la directiva del CELAM, participan en la Conferencia General los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Estados Unidos, Canadá, España y Portugal. Igualmente forma parte de la V Conferencia el Secretario General del Sínodo de los Obispos, el Arzobispo Nikola Eterovic.

Para esta ocasión, el Santo Padre Benedicto XVI ha nombrado para participar en Aparecida también a representantes de cinco movimientos eclesiales que tienen importancia en América Latina, entre los que se encuentra el peruano Don Luis Fernando Figari, Fundador y Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana y Fundador del Movimiento de Vida Cristiana. Actualmente Luis Fernando Figari es también Consultor del Pontificio Consejo para los Laicos y participó en el último Sínodo de los Obispos que trató el tema de la Eucaristía.

Los otros movimientos son: el Camino Neocatecumenal, con el padre José María Folqué, radicado en Brasil; la Familia de Schönstatt, con Luis Jensen y señora; Comunión y Liberación, con el Obispo Filippo Santoro, de Petrópolis; y Moysés de Azevedo, Fundador de la Comunidad Católica Shalom, la que recientemente ha sido reconocida como Asociación Internacional de Fieles por el Vaticano.

Igualmente dentro de las ternas propuestas por las Conferencias Episcopales nacionales han sido seleccionados 24 sacerdotes, 4 diáconos permanentes, 16 laicos, y 16 consagrados y consagradas. Además de cinco superiores mayores, asistiran también cuatro representantes de religiosos. También han sido invitados en calidad de observadores ocho representantes de algunas Iglesias de la ortodoxia y de comunidades eclesiales cristianas no católicas.

Papa Benedicto XVI concede Indulgencia Plenaria con ocasión del 35 aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana

Roma, 7.12.06 (NE – eclesiales.org) Con ocasión de cumplirse el 35 aniversario de la fundación del Sodalicio de Vida Cristiana, el Papa Benedicto XVI ha concedido una especial Indulgencia Plenaria a los miembros del Sodalicio y a cuantos conmemoren dicho aniversario en las Misas a celebrarse el 8 de diciembre de 2006, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, en iglesias u oratorios de dicha Sociedad de Vida Apostólica de Derecho Pontificio. El Sodalitium Christianae Vitae fue fundado en Lima, en 1971, por Luis Fernando Figari. Todos los fieles de la Iglesia Católica que participen devotamente en la celebración conmemorativa de los 35 años de la fundación del Sodalicio de Vida Cristiana, el 8 de diciembre de 2006, en cualquier iglesia u oratorio del Sodalitium Christianae Vitae, pueden obtener la Indulgencia Plenaria si cumplen con las intenciones usuales.

Papa Benedicto XVI envía su bendición apostólica al Sodalicio con ocasión de la III Asamblea General

Lima, 4.12.06 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI envió su saludo y la Bendición Apostólica a los miembros del Sodalitium Christianae Vitae participantes en la III Asamblea General de esta Sociedad de Vida Apostólica, que se reúne en la ciudad de Lima del 3 al 10 de diciembre.

En su Bendición Apostólica, el Santo Padre los exhorta «a dar cada día mayor vigor al compromiso de cooperar en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario, de fomentar la apertura de la cultura a los valores evangélicos y de transmitir la alegría de la Buena Nueva especialmente a las nuevas generaciones, promoviendo así el llamado a la santidad de todos los bautizados».

El tema de esta tercera Asamblea General del Sodalitium es: «Una mirada a nuestra vida y acción».

Por su parte el Fundador y Superior General del Sodalitium, D. Luis Fernando Figari, pidió a los integrantes de esta familia espiritual extendida en los cinco continentes que acompañen la Asamblea con sus oraciones.

Como se sabe, el Sodalitium Christianae Vitae es la única institución religiosa masculina de origen peruano que ha sido aprobada por el Sumo Pontífice como de Derecho Pontificio. La aprobación pontificia fue concedida por el Siervo de Dios Juan Pablo II, en 1997. El Sodalicio de Vida Cristiana se encuentra presente en numerosos países de América Latina, Europa y Norte América.

Integrante del Sodalitium ordenado sacerdote en intensa celebración en Roma

Roma, 3.10.06 (NE – eclesiales.org) En una intensa celebración Eucarística en la ciudad de Roma, celebrando la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, fue ordenado sacerdote un miembro del Sodalitium Christianae Vitae, Jorge Olaechea Catter, SCV. La histórica iglesia de Santa Maria in Domnica, una de las más antiguas de la Ciudad Eterna y cuyo diseño actual data del siglo IX, se vio colmada de asistentes que participaron en la emotiva ceremonia presidida por el Cardenal J. Francis Stafford, de la Curia Vaticana. Entre los concelebrantes estuvieron Mons. Kay Martín Schmalhausen, Obispo de Ayaviri, Mons. Cipriano Calderón Polo, Vicepresidente emérito de la Pontificia Comisión para América Latina, y el R.P. Jaime Baertl Gómez, Asistente General del Sodalitium, así como un gran número de sacerdotes.

Ordenación Sacerdotal

El nuevo sacerdote, nacido en Lima en 1976 y que reside actualmente en Roma, estuvo acompañado de varios miembros de la Familia Sodálite, entre ellos D. Luis Fernando Figari, Fundador del Sodalitum. En la iglesia que estaba colmada, incluso con sillas adicionales que fueron dispuestas en las naves laterales, estuvieron también presentes miembros de diversas congregaciones religiosas, así como los padres y las dos hermanas del P. Jorge. Tras la ordenación sacerdotal los participantes recibieron con un gran aplauso al nuevo sacerdote, quien es miembro del Sodalitium desde 1993.

Durante su homilía el Cardenal Stafford alentó al nuevo sacerdote a una vida de oración intensa y una entrega generosa. «Durante tu vida, han habido varias unciones: la unción del Bautismo que te permitió participar activamente del culto del Padre en el Cuerpo de Cristo, la unción de la Confirmación que te permitió actuar por cuenta de la Iglesia. Hoy recibirás la unción de los Santos Ordenes que te permitirá actuar en la persona de Cristo Cabeza de la Iglesia», recordó asimismo el Purpurado al neo sacerdote. «Que los arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael -señaló asimismo- puedan encontrarte y acompañarte a lo largo de todo tu ministerio sacerdotal».

Fueron ordenados dos nuevos sacerdotes del Sodalitium Christianae Vitae

Lima, 26 (NE – eclesiales.org) Dos diáconos del Sodalitium Christianae Vitae recibieron ayer el Sacramento del Orden, en una solemne Eucaristía en el día que la Iglesia celebra la Solemnidad de Santiago Apóstol. Los diáconos Marcio Paulo de Souza, de nacionalidad brasilera, de 35 años, y Gilmer Cacho, de nacionalidad peruana, de 34 años, recibieron el Orden Sacerdotal de manos del Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne. Concelebraron en la Eucaristía Mons. José Antonio Eguren, Arzobispo electo de Piura, así como numerosos sacerdotes pertenecientes al Sodalitium y otros muchos presbíteros diocesanos.

Ordenación Sacerdotal

La celebración Eucarística tuvo lugar en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, cuya amplia nave se vio completamente colmada de asistentes, muchos de los cuales siguieron de pie la intensa ceremonia. Entre los presentes estuvo el Fundador y Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, Don Luis Fernando Figari, así como un gran número de miembros de la Familia Sodálite, junto a los padres, hermanos, familiares y amigos de los nuevos presbíteros, quienes expresaron su alegría y acción de gracias por los dos nuevos sacerdotes.

Ordenación Sacerdotal

Durante su homilía el Cardenal Cipriani alentó a los nuevos presbíteros a una vida entregada al servicio evangelizador y a tener una vida espiritual intensa, viviendo siempre la humildad. Asimismo, les pidió dar “en todo momento” testimonio de Cristo. El sacerdote, “configurándose con Cristo, tiene que hacer presente a Cristo hoy”, subrayó.

“El mundo de hoy nos pide a todos, especialmente a los sacerdotes –señaló más adelante- darles la certeza de la fe, de la que deriva la comprensión profunda del sentido de la existencia humana, la capacidad de introducir el orden moral en la vida de los individuos y de los ambientes humanos”.

“Recemos, hay mucho que hacer, el Señor los bendice, y eso quiere decir, ‘Señor, si tanto me das, ¿qué me vas a pedir?’, y decir: ‘aquí estoy, porque me has llamado’, con mucha paz, con mucha fe, con mucha esperanza, para hacer esa tarea que Dios quiere a través de nuestra correspondencia”, afirmó.

El Sodalicio de Vida Cristiana fue fundado en la ciudad de Lima, se encuentra extendido en varios países de América y Europa, y fue aprobado como Sociedad de Vida Apostólica de derecho pontificio por el Papa Juan Pablo II el 8 de julio de 1997. Se trata de una Sociedad integrada por laicos y sacerdotes que trabajan en la evangelización de la cultura, el apostolado con jóvenes y familias, y en zonas populares en solidaridad con los pobres.

Sodalicio cuenta con dos nuevos diáconos

Ayaviri, 17 (NE – eclesiales.org) Dos integrantes del Sodalitium Christianae Vitae recibieron el día de ayer la ordenación diaconal, en una celebración presidida por el Obispo Prelado de Ayaviri, Mons. Kay Martín Schmalhausen, SCV. Miguel Alberto Coquelet Castagnino (peruano) y Alexandre Arosa Sobral (brasileño), ambos de 34 años de edad, recibieron de manos del Obispo Prelado este primer grado del sacramento del Orden Sacerdotal. La celebración Eucarística se inició a las 11 de la mañana, en la Catedral de Ayaviri, y estuvieron presentes amigos y familiares de los nuevos diáconos, así como numerosos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana.

Ordenación Diaconal

Durante su homilía Mons. Schmalhausen se dirigió a los dos nuevo diáconos pidiéndoles que “sean profundamente agradecidos con el Señor por el insigne don de la vocación; no la han recibido por mérito propio. Ella es fruto del amor de Dios por cada uno de ustedes. No dejen de maravillarse y sobrecogerse por ello”. “De verdad se les confía un ministerio muy hermoso, que en el caso de ustedes además está orientado finalmente al sacerdocio: servir al anuncio de la palabra, al altar y a los pobres mediante la caridad; es decir servicio a los santos misterios y servicio a los hermanos en sus necesidades concretas. Esta diaconía requiere entonces de su entera y total disponibilidad, como ya la viven por medio de sus compromisos”, les exhortó igualmente el Obispo Prelado de Ayaviri.

Perú: Papa nombra a Mons. J.A. Eguren Arzobispo de Piura y Tumbes

Roma, 11 de julio (NE – eclesiales.org) La Santa Sede ha comunicado el día de hoy que Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, del Sodalicio de Vida Cristiana, ha sido nombrado Arzobispo de Piura y Tumbes por el Papa Benedicto XVI.

Tras haber participado en el Congreso Pastoral y Teológico de las Familias, llevado a cabo del 4 al 7 de julio en el amplio local de la Feria de Valencia (España), Mons. Eguren estuvo acompañando al Papa Benedicto XVI, junto con más de 50 cardenales de la Iglesia y cerca de 450 obispos de diversos países del mundo en el V Encuentro Mundial de las Familias, al que asistió más de un millón y medio de personas. Un día 9 de julio, hace 25 años, quien es hoy Mons. José Antonio Eguren profesaba perpetuamente en el Sodalitium Christianae Vitae. El Domingo 9 de julio, XXV años después, celebró sus Bodas de Plata como sodálite profeso participando junto al Santo Padre en la celebración de la Santa Misa con que se ha clausurado el multitudinario evento de reafirmación de la familia.

La oficina de prensa del Sodalitium había anunciado que el martes 11 por la noche, el hasta entonces Obispo Auxiliar de Lima presidiría en Roma una Misa con la Familia Sodálite, como acción de gracias por su vocación y los veinticinco años de sodálite profeso. La celebración había sido organizada por las comunidades de vida consagrada sodálite que laboran pastoralmente Roma. Sin embargo, a medio día de hoy la Santa Sede ha hecho público que el Papa Benedicto XVI ha nombrado a Mons. José Antonio Eguren Anselmi, SCV, nuevo Arzobispo de Piura y Tumbes, en la costa norte peruana. Así, providencialmente, la Misa organizada como celebración de las Bodas de Plata sodálites de Mons. Eguren, se ve transformada también en una ocasión para agradecer a Dios por este nuevo nombramiento del Sumo Pontífice que recibe el ahora Arzobispo Electo.

Datos Biográficos de Mons. José Antonio Eguren Anselmi, SCV, nombrado por el Papa Benedicto XVI ARZOBISPO DE PIURA Y TUMBES

Monseñor José Antonio Eguren Anselmi nació en la ciudad de Lima el 14 de junio de 1956. Cursó estudios en la escuela Inmaculado Corazón y luego en el Colegio Santa María. Ingresó a la Pontificia Universidad Católica en la que cursó Letras. En ese tiempo ingresó al Sodalicio de Vida Cristiana, siendo uno de los miembros de la generación fundacional de esta Sociedad de Vida Apostólica de derecho pontificio. Posteriormente cursó estudios de filosofía y teología en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. En el año 1982 estuvo de residente en el Seminario Mayor Bolivariano de Medellín, en Colombia, y realizó estudios de especialización en Espiritualidad y Liturgia en el Instituto Teológico Pastoral del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana).

El 9 de julio de 1981 realizó sus compromisos perpetuos de plena disponibilidad apostólica en el Sodalicio de Vida Cristiana. Fue ordenado sacerdote por el entonces Arzobispo de Lima Cardenal Juan Landázuri Ricketts, el 12 de diciembre de 1982. Estuvo incardinado en la Arquidiócesis de Lima hasta febrero de 2001, ocasión en que el Papa Juan Pablo II concedió al Sodalitium Christianae Vitae la facultad de incardinar a sus sacerdotes propios.

Tras su ordenación sacerdotal, Monseñor Eguren realizó diversas labores de animación apostólica y espiritual en el Sodalicio. Asimismo desde 1985 hasta 1989 fue Secretario de la Comisión para la Liturgia de la Conferencia Episcopal Peruana.

De diciembre de 1991 a febrero de 2002, fue párroco de la Parroquia “Nuestra Señora de la Reconciliación”, en Lima. En noviembre de 2000 fue nombrado Vicario Episcopal, responsable arquidiocesano de Movimientos Apostólicos y miembro del Colegio de Consultores de la Arquidiócesis de Lima.

El 16 de Febrero de 2002 el hoy Siervo de Dios Juan Pablo II lo nombró Obispo Titular de Castello di Ripa y Auxiliar de Lima.

El 07 de abril de 2002, recibió la Ordenación Episcopal de manos del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne en la Basílica Catedral de Lima.

Como Obispo auxiliar de Lima ha sido responsable de la Vicaría Episcopal III, encargado de los Movimientos Eclesiales y de la Oficina de Pastoral, entre otras varias responsabilidades pastorales.

Actualmente es Presidente de la Comisión para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Peruana.

El Papa Benedicto XVI ha nombrado Arzobispo de Piura y Tumbes a Mons. José Antonio Eguren Anselmi, SCV, el martes 11 de julio de 2006.

 

La familia es «camino de santidad y primera línea de evangelización», recuerda fundador del Sodalitium

Texto completo de la intervención de L.F. Figari
en el V Encuentro Mundial de las Familias (PDF)

Valencia, 5 de julio de 2006. La familia es «camino de santidad y primera línea de evangelización». Así lo afirmó hoy D. Luis Fernando Figari, Fundador del Sodalitium Christianae Vitae, al intervenir en el Congreso Internacional Teológico-Pastoral que se viene desarrollando en Valencia como parte de las actividades con ocasión del V Encuentro Mundial de las Familias con el Papa Benedicto XVI. Destacando la importancia que tiene la evangelización de las familias para la Familia Sodálite, el fundador de varias asociaciones eclesiales ofreció algunas reflexiones así como planteamientos prácticos en torno a la familia y su despliegue en la sociedad.

Durante su intervención recordó también algunos de los problemas que afectan hoy en día a las familias. Al respecto, señaló que desde «hace ya un buen tiempo la familia viene sufriendo una crisis de grave incidencia negativa», afirmando asimismo que «un asedio sistemático busca disociar el amor conyugal y familiar de la vida de los esposos y de la familia».

La Familia Sodálite, explicó a continuación, «tiene una posición clara sobre el altísimo valor de la vida conyugal y familiar y sobre su decisiva importancia en la construcción de un mundo mejor. También, ofrece una pedagogía para cooperar con los matrimonios y para que éstos cooperen entre sí en su camino a la santidad como integrantes de la Iglesia. Este camino se expresa no solamente en reflexiones y planteamientos teóricos, sino también en lo que se podría llamar un programa práctico para quien es llamado a vivir la vocación matrimonial. Se expresa, sucintamente, en cinco puntos, como los dedos de una mano, que por lo demás simboliza la acción».

Como punto de partida subrayó que lo primero que debe aceptar «una persona que es bendecida por Dios con un llamado a la vida matrimonial es la santidad personal». Al respecto señaló que el esposo y la esposa «no se diluyen, sino que van al encuentro el uno del otro como personas, y por lo tanto el primer paso lógico y fundamental es vivir el dinamismo cristiano en uno mismo», y resaltó la importancia de trabajar «para integrar al Señor Jesús en tu propia vida».

Como segundo punto reflexionó sobre «el hermoso y apasionante horizonte de integración como pareja. Es un esfuerzo conjunto, obviamente fundado en la búsqueda y respuesta al Señor Jesús de cada uno de los cónyuges (…) El amor de la esposa al esposo, del esposo a la esposa, debe ser un amor que se nutre del amor de Jesús». Sobre este punto recordó que el matrimonio exige «disciplina personal, ascética, renuncia a los propios egoísmos en favor del otro, un constante y renovado construir en el vital ideal del amor conyugal», y que «la perseverancia y fidelidad en el matrimonio a pesar de ventiscas y problemas es una manifestación de haber tomado en serio el camino del matrimonio sacramental como vía a la plenitud de la existencia y a la santidad».

«Y sigue el tercer paso -señaló a continuación-, el paso del amor formativo a los hijos, la construcción en el respeto a la dignidad de cada cual de esa familia que han recibido como don y como tarea. Cuando hay hijos, la pareja tiene que entender que ellos son plasmación de su amor, y que Dios les ha dado la responsabilidad de amarlos y educarlos como personas humanas libres, invitadas al encuentro pleno en la comunión de Dios. No entender que los hijos son ante todo de Dios es empezar mal. Son personas confiadas a la educación, al amor, a la ternura y al cuidado de los padres».

Como cuarto punto el fundador de la Familia Sodálite reflexionó sobre el trabajo. «El matrimonio cristiano es una consagración a la fidelidad. Desde ese marco se desarrolla la acción personalizadora que va forjando el ámbito humano mediante el trabajo». «Al ingresar a esta dimensión fundamental de la existencia del ser humano -añadió-, cada integrante del matrimonio debe hacerlo con el compromiso de que las aptitudes o realizaciones profesionales, el trabajo necesario para el sustento del hogar, no se conviertan jamás en obstáculo para los tres primeros pasos de estos cinco». Señalando que esto es un «fuerte desafío» en el mundo de hoy, signado por el materialismo, la visión economicista, el desempleo, el subempleo, la excesiva competitividad fomentada por una ideología del tener sobre el ser. Igualmente afirmó que «hay que tener una recta visión teológica de la realización personal y del trabajo».

El apostolado fue el quinto punto que tocó L.F. Figari durante su intervención, afirmando que «desde el amor conyugal y familiar, desde una vida transformada en oración, en liturgia constante que busque dar siempre gloria a Dios (…) la vida cristiana debe irradiar y debe hacerlo con intensidad. Los cristianos casados deben volcarse al apostolado hacia los demás, no como rutina, sino con el mismo entusiasmo que deben tener en conocerse y amarse unos a otros». «Desde el corazón de la familia se debe desplegar la vida cristiana en anuncio del Señor Jesús y en compartir su caridad con los más necesitados, así como en la evangelización de la cultura y la transformación del mundo», subrayó.

«Con la conciencia de todo esto -afirmó ante de finalizar-, quisiera proponer una desmitificación de la magnitud de la empresa de la propia santidad, de la santidad conyugal y familiar. La iniciativa de la vocación al matrimonio es de Dios quien da la gracia. Con ella se debe colaborar y poner los medios, siguiendo un proceso que ayude a sobrellevar los desafíos y a alimentarse del amor, el entusiasmo, el cariño». «Las familias son la primera línea de la Iglesia. Su tarea es enorme y apasionante. Son esas ‘iglesias domésticas’, cuya mera mención sobrecoge por su grandeza y su misión. Por eso es bueno que los matrimonios, para ser lo que deben ser, miren siempre a la Familia de Nazaret, recen a quienes la forman, se dejen impactar por su paz, belleza y armonía, y ante esa magna escuela de fe descubran la hermosísima misión de los hogares cristianos, que ardientes en amor, fe y esperanza están llamados a dar testimonio de lo que es vivir en la luz y el calor de la ternura de Dios a un mundo que se encuentra sumido en la oscuridad de la cultura de muerte y tirita de frío porque se viene escurriendo del abrigo de la Iglesia del Señor, Ecclesia sua «, concluyó recibiendo un intenso aplauso de los más de 5,500 participantes en este fundamental certamen teológico pastoral.

 

Fundador del Sodalicio se dirige al Santo Padre en Encuentro Mundial de los Movimientos Eclesiales

Texto de las palabras pronunciadas por Luis Fernando Figari

Video de las palabras pronunciadas por Luis Fernando Figari(7.84 MB – Cortesía EWTN)

Roma, 3 de junio de 2006 (NE – eclesiales.org). Una auténtica fiesta de fe se vivió hoy por la tarde en la Plaza San Pedro, al celebrarse el multitudinario encuentro del Papa Benedicto XVI con miembros de los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades provenientes de todos los rincones del mundo. «Pertenecéis a diversos pueblos y culturas, ustedes aquí representan a todos los miembros de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades, espiritualmente congregados alrededor del Sucesor de Pedro, para proclamar la alegría de creer en Jesucristo, y renovar el compromiso de serle fieles discípulos en este nuestro tiempo», dijo el Papa Benedicto XVI en la homilía que pronunció durante el rezo de las Vísperas de la Solemnidad de Pentecostés.

Desde tempranas horas millares de peregrinos colmaron la Plaza San Pedro para participar en el encuentro, que congregó a aproximadamente 250 mil personas. La gran multitud presente se extendió por la Via de la Conciliación hasta alcanzar el río Tiber. Entre los asistentes destacaba una nutrida delegación de más de dos mil integrantes del Movimiento de Vida Cristiana que han viajado de diversos países para este evento. En todo momento expresaron su alegría y entusiasmo de encontrarse con el Papa y con los demás integrantes de otros movimientos eclesiales. Se estima que había delegaciones de más de 150 movimientos eclesiales. Las varias decenas de movimientos eclesiales y nuevas comunidades ya aprobados por la Sede Apostólica ocupaban lugares destacados en la Plaza de San Pedro.

Antes de la llegada del Pontífice se proyectaron videos con imágenes del primer encuentro de los movimientos eclesiales con el Papa Juan Pablo II, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1998. Asimismo se dio lectura a diversos textos del Cardenal Joseph Ratzinger, escritos antes de ser elegido a la Cátedra de Pedro, y un video con palabras tomadas de la solemne inauguración del pontificado de Benedicto XVI. Se alternó estos momentos con diversos cantos, uno de ellos «No tengo miedo», compuesto por un integrante de la Familia Sodálite. Varios integrantes de esta familia espiritual integraron asimismo el coro que en todo momento estuvo acompañando con sus canciones la intensa jornada espiritual vivida en Roma.

A continuación tuvieron lugar testimonios y reflexiones a partir del segundo congreso de movimientos eclesiales y nuevas comunidades celebrado del 31 de mayo al 2 de junio en Rocca di Papa, ofrecidos por Salvatore Martínez, coordinador de la Renovación en el Espíritu Santo en Italia, y por Maria Luigia Corona, cofundadora de la Comunidad Misionera de Villaregia.

Luego del rezo del tercer misterio glorioso del Rosario, a las 17:30 hora romana, el Papa Benedicto XVI llegó a la Plaza San Pedro. Cuando el Papa traspasó en su vehículo blanco el «Arco de la Campana» fue recibido con inmenso júbilo e incesantes vítores por los presentes. El Santo Padre fue recorriendo lentamente la Plaza San Pedro, saludado y bendiciendo a los peregrinos. Incluso avanzó por la Via de la Conciliación hasta el final, con gran alegría de la multitud allí presente, y finalmente se dirigió al estrado especial, delante de la Basílica Petrina. El recorrido del Pontífice duró media hora.

Al lado derecho del Santo Padre, en el Sagrato, estaban ubicados los fundadores de movimientos y los responsables mayores de los mismos, invitados especialmente para la solemne ocasión. Entre ellos se encontraba D. Luis Fernando Figari, fundador del Movimiento de Vida Cristiana, quien al final dirigió unas palabras de agradecimiento y compromiso con la nueva evangelización al Papa en nombre de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades.

Tras la llegada del Santo Padre al pórtico de la Basílica de San Pedro, el Arzobispo Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, dirigió unas palabras de acogida al Santo Padre, y expresó su agradecimiento «por el don de la esperanza que los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades representan para la Iglesia. Porque es gracias a estos carismas que una muchedumbre de hombres y mujeres de nuestro tiempo, a pesar de los vientos contrarios, han descubierto la belleza de ser cristiano y han encontrado la alegría de comunicarlo a los otros». «Como prueba de ello, su presencia festiva en la Plaza San Pedro convertida en un cenáculo al abierto, testimonia al mundo que ser discípulos de Cristo es bello, que encontrar a Cristo es la más grande y fascinante aventura que se pueda vivir», afirmó Mons. Rylko.

Como parte del rezo de las vísperas, luego del canto del himno «Veni Creator Spiritus», los salmos y el cántico del Apocalipsis fueron comentados por Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, y el sacerdote Julián Carrón, Presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación. Momentos antes se había dado lectura a un mensaje enviado por Chiara Lubich, fundadora de los Focolari, quien por razones de delicada salud no pudo hacerse presente.

Tras la lectura de un pasaje de la Carta a los Romanos, el Papa inició su homilía en la que recordó «con emoción» el similar encuentro realizado en 1998 con el Papa Juan Pablo II. «Gran evangelizador de nuestra época, el os ha acompañado y guiado durante todo su pontificado. Muchas veces definió de ‘providenciales’ vuestras asociaciones y comunidades, sobre todo porque el Espíritu Santificador se sirve de ellas para despertar la fe en los corazones de tantos cristianos y hacerlos descubrir la vocación recibida con el Bautismo, ayudándolos a ser testimonio de esperanza».

Los Movimientos -señaló más adelante el Papa- «han nacido de la sed de la verdadera vida. Son movimientos por la vida bajo todo aspecto. (…) Si queremos proteger la vida, entonces debemos sobre todo reencontrar la fuente de la vida; entonces la vida misma debe volver a emerger en toda su belleza y sublimidad; entonces debemos dejarnos vivificar por el Espíritu Santo, la fuente creativa de la vida». Asimismo, invitó a los movimientos a ser «escuelas de libertad». «Lo movimientos eclesiales quieren y deben ser escuelas de libertad», destacó, señalando que «ahí queremos aprender la verdadera libertad (…) Queremos la libertad verdadera y grande, aquella de los herederos, la libertad de los hijos de Dios. En este mundo tan lleno de libertades ficticias que destruyen el ambiente y al hombre, queremos con la fuerza del Espíritu Santo aprender a vivir juntos la libertad verdadera», aquella «libertad de los hijos de Dios». Las precisiones tan necesarias para la comprensión de la auténtica libertad eran seguidas con intensa atención a través de los altoparlantes y las varias pantallas gigantes que se extendían incluso a lo largo de la Vía de la Conciliación.

Asimismo el Papa destacó la necesidad de vivir la unidad. «El Espíritu Santo, dando vida y libertad, dona también unidad. Son tres dones inseparables entre ellos», explicó. «El Espíritu sopla donde quiere, y su voluntad es la unidad hecha cuerpo, la unidad que encuentra el mundo y lo transforma». «Pongo las intenciones de vuestros Movimientos y Comunidades en el corazón de la Santísima Virgen María, presente en el Cenáculo junto a los Apóstoles (…) Sobre todos invoco la efusión de los dones del Espíritu, para que también en nuestro tiempo tengamos la experiencia de un renovado Pentecostés», concluyó el Papa su profunda y orientadora homilía.

Tras las palabras del Santo Padre tuvo lugar lo que se denominó memoria litúrgica del Sacramento de la Confirmación, caracterizada por el rito del fuego, por la invocación del Espíritu Santo y por la profesión de fe, y posteriormente se realizaron las preces en diversos idiomas. Simbolizando los siete dones del Espíritu, una serie de siete recipientes ordenados delante de la ubicación del Santo Padre fueron encendidos por siete miembros de movimientos.

No faltó la presencia mariana, central en Pentecostés con el canto del Magníficat y el Regina Caeli. Millares de bellos folletos con los cantos y oraciones en latín e italiano fueron repartidos por la Santa Sede, con el título de «Vigilia de Pentecostés».

Antes de la bendición, dieron las gracias al Papa Benedicto XVI Patti Gallagher Mansfield, una de las iniciadoras de la Renovación Carismática Católica, y Luis Fernando Figari, fundador del Movimiento de Vida Cristiana, quienes al concluir sus palabras pronunciadas ante las decenas de millares de peregrinos que colmaron la Plaza San Pedro se acercaron al Papa para expresarle su respeto, reconocimiento y agradecimiento personal. El fundador del MVC se arrodilló unos momentos ante el Santo Padre, expresando su devoción y fidelidad al Sucesor de Pedro, en un momento particularmente emotivo de la celebración.

Palabras Conclusivas del gran encuentro de Movimientos Eclesiales fueron pronunciadas por el Fundador del MVC

Roma, 3 (NE – eclesiales.org) A continuación ofrecemos el texto de las palabras que a modo de respuesta de los movimientos y agradecimiento dirigió en el encuentro con los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades D. Luis Fernando Figari, Fundador del Movimiento de Vida Cristiana, al Papa Benedicto XVI:

Beatísimo Padre:

En esta fiesta de fe quiero compartir la intensa experiencia que me produce meditar sobre aquel bello pasaje de la Escritura que dice: “Estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”. El Señor Jesús se presenta como quien pide ser recibido. Toca respetuosamente la puerta del corazón y pide ser admitido, para ingresar al ámbito personal. ¡Qué humildad la del Señor! ¡Su amor misericordioso no conoce límite! Llama insistente a la intimidad de cada uno, y pide ser escuchado. ¡Qué fiel perseverancia! Se descubre una finalidad escatológica, pero su dinámica empieza aquí en esta tierra con el llamado de Jesús. Oír y abrir al Señor es encontrarse con Él, es guardar su Palabra, es hacerse partícipe de su amor transformante. Quien responde según lo que dice la Virgen María en Caná, “Haced lo que Él os diga”, escucha y obedece a Cristo, y se abre también al Padre, quien pone su morada en él. La cena nos habla de la comunión a la que estamos invitados, pero también del camino en comunión y amistad con Jesús. Pienso que es una de aquellas magníficas síntesis que nos ofrece la Escritura para alentarnos a recorrer la senda hacia el encuentro plenificador.

El Verbo Eterno hecho hombre en la Inmaculada Virgen María para redimir a los seres humanos, viene al encuentro de cada uno para introducirnos en el maravilloso regalo de la reconciliación, con Dios, con uno mismo, con el prójimo, con la creación toda. Él nos llama con amorosa insistencia a vivir la vida cristiana en cada momento, nos enseña desde su luminosa presencia entre nosotros a ser personas según el Plan de Dios, Él hace manifiesta nuestra identidad más profunda, y responde a las preguntas existencialmente más acuciantes que se hace el ser humano.

Hoy existe un mundo que se cierra a la voz y a la luz de Cristo. La Iglesia, Ecclesia Sua, busca con amor iluminar y dar calor a los seres humanos. Como las llamas de fuego de Pentecostés, hoy también el fuego del Espíritu busca incesante iluminar las mentes, arder en los corazones, irradiar en la vida. Por ello el Señor Jesús toca a nuestra puerta e invita a una respuesta libre a los hombres y mujeres de hoy.

Cada tiempo tiene sus oscuridades; son los desafíos de esa época. Las crisis personales, la ruptura entre fe y vida, el secularismo asfixiante, el relativismo, el agnosticismo funcional, la pérdida de la identidad cristiana, la hegemonía de lo superficial y rutinario, la incomprensión de lo que significa la realización humana según Dios, nuevas y viejas ideologías y psicologismos que alejan al hombre de su senda, la masificación, las injusticias, el flagelo de la pobreza, la violencia, son todas voces que muchas veces sin saberlo están clamando por una respuesta veraz, de amor, que traiga paz y reconciliación a las personas y a los pueblos. ¡Ése es un clamor por el Señor Jesús! ¡Y es que sólo Él es la respuesta a las rupturas e inquietudes del ser humano!

El Espíritu que cubrió a la Virgen en la Anunciación-Encarnación, Aquel que con la manifestación de ardientes lenguas de fuego tocó las mentes y los corazones en Pentecostés, es el mismo que ha suscitado en este tiempo una ola de movimientos eclesiales y otras comunidades de fieles para vivir la vida cristiana, para anunciar al mundo que Cristo es real, que reconcilia al hombre, que le muestra su identidad y lo invita al amor y a la comunión, a participar de la naturaleza divina. Es Dios que viene en auxilio de los seres humanos y, como en tantas otras ocasiones en nuestra bimilenaria historia, suscita en el seno de la Iglesia movimientos que, mostrando la riquísima pluralidad eclesial, contribuyen desde la comunión con Pedro y bajoPedro a la gran misión de la Iglesia: anunciar al Señor Jesús al mundo, invitando a la transformación del hombre y de las realidades terrenas según el divino Plan.

Beatísimo Padre, con inmensa gratitud por sus muy apreciadas enseñanzas y por su aliento tan entusiasta, los integrantes de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades hemos de sentirnos, a pesar de nuestra fragilidad, impulsados a un mayor compromiso en la Nueva Evangelización, avivando el ímpetu por la coherencia y el ardor testimonial en la Iglesia, buscando nuevos y audaces métodos y expresiones para anunciar a Cristo y sus enseñanzas, desde la experiencia de quien ha escuchado Su llamado, ha oído Su voz y se ha abierto a Él en un encuentro vital, dando testimonio, según nos sea concedido por el Espíritu, de la fe, la esperanza y la caridad hasta los confines de la tierra y en todas las realidades de la humanidad.

Con corazón profundamente agradecido, Beatísimo Padre, le decimos: ¡Ayúdenos a seguir el camino de Cristo! ¡Guíenos! ¡Confírmenos en la fe! Muchísimas gracias por todo.

 

 

L.F. Figari habla sobre la educación de los jóvenes en Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales

Roma, 1 de junio de 2006 (NE – eclesiales.org). Presentar a los jóvenes al Señor Jesús, «como la clave definitiva para comprender el sentido de la vida, el camino para llegar a la realización personal, y a su plenitud en el encuentro definitivo con Dios» fue la invitación realizada hoy por D. Luis Fernando Figari, Fundador del Movimiento de Vida Cristiana, al intervenir en el Segundo Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades que se realiza en Rocca di Papa (Italia), organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos. El Congreso, que se realiza bajo el tema «La belleza de ser cristiano y la alegría de comunicarlo», se inició ayer 31 de mayo y concluirá el próximo 2 de junio. Constituye un preámbulo para el encuentro multitudinario de los movimientos eclesiales y el Papa Benedicto XVI, ocasión en que Luis Fernando Figari dirigirá un mensaje al Papa en la Plaza de San Pedro.

Ante más de 300 delegados de unos 80 movimientos y nuevas comunidades que cuentan con la aprobación de la Sede Apostólica, así como Cardenales y Obispos integrantes del Pontificio Consejo para los Laicos, L.F. Figari se dirigió a la asamblea por encargo del Pontificio Consejo. Le fue encargado desarrollar el tema «La belleza y la alegría de ser cristiano en la educación de los jóvenes del mundo contemporáneo». En su intervención realizó una presentación sucinta sobre la educación de los jóvenes en la fe «como respuesta a sus necesidades más profundas, a sus preocupaciones diarias, a sus dilemas existenciales y a sus horizontes», desde «la luz de la verdad, la bondad y la belleza que Jesús despierta en cuantos aprenden a responder a su llamado y se abren al dinamismo de su amor y reconciliación».

Al iniciar su intervención el Fundador del MVC recordó que el mundo de hoy presenta diversos obstáculos a las personas que se quieren adherir al Señor Jesús, tanto externos como internos. Estas situaciones, afirmó, «deben ser tenidas en cuenta para que al hablar de educación en la fe de la juventud no se quede uno en abstracciones y buenos propósitos». Recordando la enseñanza del Papa Benedicto XVI, señaló que para la educación en la fe de los jóvenes es necesario «presentarles al Señor Jesús como quien ilumina su realidad personal, sus preguntas más inquietantes, su horizonte, su despliegue como la clave definitiva para comprender el sentido de la vida, el camino para llegar a la realización personal, y a su plenitud en el encuentro definitivo con Dios».

A continuación profundizó en forma orgánica sobre algunos presupuestos a considerarse en este desafío, el primero de ellos acercarse al proceso educativo con la consciencia de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios. «Aproximándonos al tema desde la perspectiva de la fe de la Iglesia y del hombre completo -subrayó-, tenemos que será necesario conocer el misterio de la salvación y sus alcances en la personalización del ser humano (fe en la mente); será necesario adorar a Dios, adherirse vitalmente y dejarse configurar al Señor Jesús (fe en el corazón); vivir la vida cristiana, dar testimonio de la esperanza y ayudar a la transformación de la sociedad y la cultura según el divino Plan (fe en la acción)».

Al respecto de la «fe en la mente» recordó que «corresponde al espíritu del sujeto cognoscente», cubrir «el aspecto intelectual, pero no en un sentido frío, sino vital», que va a la «dimensión existencial del ser humano, lo que resulta especialmente atractivo para el joven». Asimismo, destacó que «el aspecto categorial de la fe no es eludible. Más aún, la verdad es el alma de la belleza». Por otro lado señaló que «una fe mal conocida será una fe mal vivida», advirtiendo el efecto negativo del abandono de la formación religiosa o su reemplazo «por procedimientos subjetivistas, en muchos casos con un marcado sesgo emotivo y sentimental, como si la fe fuese un asunto sin importancia sobre la cual cada uno puede opinar lo que le parece o lo que su capricho le dicta».

«Durante todo el proceso de la formación cristiana se debe desarrollar una pedagogía apelante de manera que se pueda captar y mantener el interés del educando. Ello no es un asunto de artificio, sino de ahondar en la verdad, de dejarse iluminar por su esplendor y destacar del rico depósito de la fe aquellos acentos que respondan a un proceso orgánico orientado a los educandos, atendiendo su determinada realidad», señaló citando a la II Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Medellín.

Hablando de la «fe en el corazón» destacó que ésta «corresponde al campo de los sentimientos y la voluntad». «No basta la captación cognoscitiva de la verdad, es necesaria su asimilación vital. Debe llegar a lo profundo de la persona joven». Señalando que se trata de anunciar al Señor Jesús «en primera persona», afirmó que «la adhesión a Jesús, y su seguimiento ardoroso por el camino de la fe, son dimensiones fundamentales de un encuentro vital y de una apertura tan efectiva como sólidamente afectiva a Aquel que es la respuesta plena al hambre de infinito, de bondad, de belleza, de verdad del ser humano».

Sobre la «fe en la acción» afirmó que «es la proyección, mediante la expresión en la vida cotidiana y el testimonio, de la fe en la mente y en el corazón. Es menester señalar que la fe en acción, en el aspecto educativo, no consiste sólo en promover el actuar, sino fundamentalmente en la creación de hábitos de recta acción y su ulterior empleo en el obrar en respuesta al Plan de Dios para la realización del ser humano en sí y en relación con los demás». En este campo, señaló, «es fundamental referirse a la liturgia, puesto que ésta, bien conducida y entendida, produce un impacto altamente positivo en las áreas cognoscitiva y afectiva, al tiempo que es sustento y expresión de la vida cristiana, que de ella nace y a ella conduce». «Igualmente, es necesario recordar el sentido funcional diacónico que tiene el cristiano. La vida es servicio».

Al concluir su intervención, L.F. Figari subrayó que «todo el esfuerzo de la educación de la fe busca cooperar con el don de Dios a la persona que se beneficia del proceso educativo, teniendo como objeto acompañarla en su caminar de fe». «En tal sentido -añadió- debe expresar una reverencia por un proceso mayor, en donde la educación es sólo uno de los factores y ciertamente no el principal, por lo que el respeto real y efectivo a la libertad debe ser una de sus características, así como la no imposición de una manera de ser o hacer, sino comunicar el entusiasmo por la adhesión al Señor Jesús y lo que ésta significa en la realización integral de la persona, que incluye la dimensión comunitaria». «La tarea de la activa participación en la misión de la Iglesia, contribuyendo así al Reino, es la meta unificadora que da sentido a las buenas obras, personales y sociales», recalcó en su orientadora intervención sobre un asunto crucial para la Iglesia como es la educación en la fe de la juventud.

Para leer la versión en pdf de la intervención de L. F. Figari en el Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades haga click aquí.

 

 

Convocan Asamblea General del Sodalitium Christianae Vitae

Lima, 19 de mayo de 2006 (NE – eclesiales.org). El Superior General del Sodalitium Christianae Vitae, D. Luis Fernando Figari, ha convocado la Asamblea General Ordinaria de esta Sociedad de Vida Apostólica, a realizarse en diciembre de este año.

Hablando de la Asamblea General señaló que se trata de «una valiosísima ocasión para escuchar pareceres, intercambiar experiencias, evaluar la marcha comunitaria, orar en fraterna comunión expresando el Ideal y la vida común, intensificar nuestra conciencia de participación en la misión de la Iglesia y mirar juntos, según nos sea concedido por el Espíritu Santo, el horizonte que se abre al futuro».

La III Asamblea General Ordinaria se realizará en la ciudad de Lima, en los primeros días de diciembre de 2006. La primera se realizó en 1994 y la segunda en el 2000.

El tema de la Asamblea General será en esta ocasión «Una mirada a nuestra vida y acción». Se estima la participación de 40 delegados de la Sociedad de Vida Apostólica aprobada por el Papa Juan Pablo II como de Derecho Pontificio en 1997. La primera asamblea se realizó cuando el Sodalitium era de Derecho Diocesano. Por tal razón esta será la segunda Asamblea General Ordinaria, máxima institución de la sociedad religiosa, luego de ser aprobada por el Papa Juan Pablo II.

El Superior ha invitado «a todos los sodálites a orar intensamente a Dios, rico en misericordia, para que derrame sus bendiciones en abundancia sobre todo el importante proceso de preparación de la Asamblea y por que su realización constituya una ocasión efectiva de colaborar con su divino Plan». Concluye poniendo todo el proceso en manos de la Inmaculada Virgen María.

 

En multitudinaria ceremonia religiosa en Lima fue consagrado Obispo Mons. Kay Schmalhausen Panizo, SCV

Lima, 24 de abril de 2006 (NE – eclesiales.org). En una emotiva celebración Eucarística, en espíritu de intensa comunión eclesial, y con una inmensa Catedral de Lima totalmente repleta de fieles hasta las proximidades del presbiterio, fue consagrado Obispo el día de ayer Mons. Kay Martín Schmalhausen Panizo, S.C.V, nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo Prelado de Ayaviri.

Nuestro Fundador D. Luis Fernando Figari, saludando a su hijo espiritual el Obispo Kay Schmalhausen Panizo, SCV, tras haber sido consagrado obispo en una bellísima ceremonia en la enorme Catedral de Lima, con la asistencia de 35 arzobispos y obispos, dos cardenales y más de 2,500 fieles laicos, que cubrían totalmente la capacidad de la Catedral.

En la Catedral de Lima alrededor de dos mil quinientos fieles, 35 obispos y decenas de sacerdotes, acompañaron la impactante ceremonia que fue presidida por el Cardenal J. L. Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Estuvieron presentes como co-consagrantes Mons. Rino Passigato, Nuncio Apostólico de Su Santidad, y Mons. José Antonio Eguren, Obispo Auxiliar de Lima. También se encontraba en un reclinatorio en el presbiterio, vestido con el hábito coral cardenalicio, el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y Primado de América.

La Basílica Catedral se vio colmada de asistentes, quienes siguieron con reverente atención y gran entusiasmo la celebración y expresaron su alegría por la consagración del nuevo Obispo. Entre ellos estuvo presente D. Luis Fernando Figari, Fundador y Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, congregación en la que se formó Mons. Schmalhausen, quien ahora es el segundo obispo de esta sociedad apostólica aprobada por el Papa Juan Pablo II en 1997. También asistieron la madre y hermana del nuevo Obispo, y otros parientes, así como numerosos miembros de la Familia Sodálite y también delegaciones de diversas congregaciones religiosas.

Al iniciar la ceremonia, el Nuncio Apostólico, Monseñor Passigato, leyó y mostró la Bula del Papa Benedicto XVI nombrando Obispo a Monseñor Schmalhausen y alentándolo en su nueva misión como Obispo Prelado de Ayaviri.

Tras las lecturas se inició el rito de ordenación, con el canto del «Veni Creator Spiritus», la presentación del candidato, y la homilía. Luego tuvo lugar el rito de la consagración episcopal, durante la cual el nuevo Obispo tras ser ubicado bajo un libro de las Sagradas Escrituras con una recubierta de bronce, recibió el Anillo, la Mitra y el Báculo, que junto con la Cruz Pectoral y el Escudo Episcopal, distinguen al Obispo. Tras la consagración, Mons. Kay Schmalhausen fue «presentado» ante el Pueblo de Dios, siendo acogido con fuertes y calurosos aplausos.

En sus palabras al final de la Misa de Consagración Episcopal, Mons. Kay Schmalhausen, agradeció emotivamente a Dios, a Santa María, nuestra Señora de la Reconciliación, al Papa Benedicto XVI, al Cardenal, al Nuncio Apostólico, al Enviado Pontificio Primado de América, a sus hermanos obispos y a sus familiares.

También tuvo palabras especiales para su comunidad del Sodalicio de Vida Cristiana a quienes agradeció «por el don de la vida fraterna… por el sincero afecto, por el ejemplo edificante de muchísimos, por la comunión de corazones en el camino recorrido, por la amistad centrada en el Señor». Dirigió unas hermosas palabras a D. Luis Fernando Figari, a quien llamó Padre Fundador, y «mi padre espiritual», poniendo de relieve algunas razones que fundamentan su gratitud. Igualmente hizo una mención a las delegaciones llegadas desde el Callao, Arequipa y especialmente de Ayaviri a quienes dijo: «Que el Señor, el Buen Pastor, nos conceda estar muy pronto reunidos en la comunión de fe, de esperanza y de caridad». Antes, mencionó que reflexionando ante la tumba de Germán Doig, Vicario del Sodalicio que fuera llamado por Dios en el 2001, había tomado la decisión de elegir el lema que el recordado Vicario General había hecho suyo: «Mi vida es Cristo».

Al concluir la ceremonia, Mons. Schmalhausen recorrió la Catedral ofreciendo a los presentes sus primeras bendiciones episcopales, en medio de los abrumadores aplausos de la multitud congregada, mientras se cantaba el Te Deum.

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