Noticias desde Ciudad del Vaticano

Santa Sede

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Delegación del patriarca de Constantinopla en Roma para la fiesta del Papa

Un gesto que se ha convertido en tradición

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 23 junio 2009 (ZENIT.org).- Con motivo de la fiesta de los santos Pedro y Pablo, patronos de la diócesis de Roma y fiesta del Papa, el patriarca ecuménico ortodoxo, Su Santidad Bartolomé I, enviará una delegación con la que manifiesta sus lazos de cercanía y amistad.

Su Santidad Benedicto XVI también envió una delegación a la sede del patriarcado ecuménico, que se encuentra en El Fanar, Estambul, el pasado 30 de noviembre, fiesta de san Andrés, patrono de esa sede patriarcal.

Según explica una nota del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, este gesto se ha convertido ya en una tradición, que fue comenzada en 1969, por el cardenal Johannes Willebrands, que era presidente de lo que entonces se llamaba el Secretariado para la Unidad de los Cristianos.

La delegación del patriarca Bartolomé I es guiada este año por el metropolita de Francia Emmanuel, director de la Oficina de la Iglesia ortodoxa ante la Unión Europea, y está compuesta por el obispo de Sinope, Athenagoras, asistente del metropolita de Bélgica, y por el diácono Ioakim Billis de El Fanar.

La delegación participará en las vísperas, el 28 de junio, presididas por el Papa Benedicto XVI en San Pablo Extramuros, con las que clausurará el Año Paulino. El año pasado, en la inauguración, en esa misma Basílica, estuvo presente el mismo patriarca Bartolomé I.

La delegación patriarcal participará de la celebración eucarística que el Papa presidirá en la Basílica Vaticana, en la que entregará el palio a los arzobispos metropolitanos nombrados en este año, mantendrá conversaciones con el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y será recibida por su Santidad Benedicto XVI en audiencia privada.

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Los católicos romanos orientales, testigos de paz

Declaraciones del cardenal Leonardo Sandri en el encuentro de la ROACO

CIUDAD DEL VATICANO, martes 23 de junio de 2009 (ZENIT.org).- Es necesario llevar a cabo todo esfuerzo posible para que los cristianos sigan permaneciendo en Tierra Santa como testigos del Señor y promotores de la paz.

Así lo ha dicho en síntesis el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Católicas Romanas Orientales, con ocasión de la 81 sesión de la ROACO (Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales), que ha tenido lugar este martes 23 de junio en Roma.

El encuentro, que se concluirá el próximo jueves 25 de junio, está centrado en la situación de los cristianos en Tierra Santa y Bulgaria, y en particular en el viaje apostólico llevado a cabo por Benedicto XVI desde el 8 al 15 de mayo pasados en Jordania, Israel y los Territorios Palestinos.

La ROACO es un comité nacido en el año 1968 que reúne a las agencias de todo el mundo dedicadas a apoyar financieramente a las comunidades católicas orientales en diversos sectores. Forman parte de él, por ejemplo, la Misión Pontificia para Palestina y numerosas agencias de Alemania, Francia, Suiza, Países Bajos y Austria.

En su intervención, según publica este miércoles «L’Osservatore Romano», el cardenal Sandri ha trazado un contexto caracterizado por una disminución de las donaciones, lo que se suma a la sensible reducción de ofertas de intenciones para la celebración de misas, que para muchos presbíteros católico romanos orientales constituyen la única forma de subsistencia.

De la peregrinación del Papa a Tierra Santa, el purpurado ha subrayado la exhortación dirigida a los cristianos a quedarse como «piedras vivas allí donde todo habla del paso del Redentor».

«El Papa – dijo el purpurado a Radio Vaticano – llamado la atención sobre Tierra Santa de una forma muy específica a todos los católicos del mundo, a todos los cristianos. Por tanto, nosotros queremos – a la luz de sus discursos – renovar una vez más el compromiso de cercanía y de solidaridad con nuestros hermanos que viven en la tierra del Señor».

Para ello, prosiguió, «es necesario que toda la Iglesia ponga en práctica una gran generosidad y caridad, para que todos estos hermanos nuestros, que hoy están por desgracia abandonando la tierra del Señor, permanezcan como testigos vivientes de Su paso en medio de nosotros».

Un testimonio de fe que es también promotor de la convivencia, porque «si está la palabra de Jesús, es decir, si hay cristianos – los cristianos son la palabra viviente de Jesús – ahí está la raíz de la paz», explicó.

«Jesús vino a nosotros como príncipe de la paz para traer la paz y a unir todo aquello que estaba dividido. Ha venido a derribar todos los muros que separan a los hombres».

Por su parte, el Patriarca de Jerusalén de los Latinos, Su Beatitud Fouad Twal, subrayó a los micrófonos de la emisora pontificia la importancia del «diálogo de vida» presente en el ámbito educativo: «Especialmente en Jordania y en Palestina, nosotros que vivimos con los musulmanes vemos que nuestras escuelas se convierten en lugares de diálogo, de vida, cuando los jóvenes juegan y estudian juntos». «A través de los jóvenes – dijo – estamos en contacto con las familias musulmanas, esas mismas familias que vienen a nosotros con mucha confianza. Éste es el método más seguro para preparar – también después de veinte años- a las personas a conocerse, a respetarse, a amarse». «La enseñanza ofrecida por la escuela católica no debe ser un fin en sí misma, sino un medio para transmitir nuestros valores de respeto, dignidad, diálogo a través de los jóvenes», precisó.

Entre las otras formas de ayudar a los jóvenes, indicó también el de construir o comprar viviendas para los cristianos: «estos esfuerzos sirven para limitar, frenar la emigración: muchas parejas jóvenes no pueden siquiera celebrar su matrimonio o crear una familia, porque no disponen siquiera de los medios para construir una casa».

«Nosotros, a través de la ayuda de estas organizaciones, podemos asegurar una vivienda para las parejas cristianas jóvenes – concluyó -. Este uno de los muchos medios para dar esperanza a los jóvenes y evitar o limitar el fenómeno de la emigración»

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La agencia vaticana de ayuda a las Iglesias Católicas Romanas Orientales ayudará a Bulgaria

La Iglesia tuvo que partir casi de cero en 1989 en ese país

ROMA, martes 23 de junio de 2009 (ZENIT.org).- En Bulgaria, la Iglesia tuvo que empezar casi de cero tras la caída del comunismo en Europa y ahora tiene numerosas necesidades para las que la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO) aportará apoyo financiero.

Así lo aseguró el secretario general de esta agencia vaticana de ayuda a las Iglesias Católica Romanas Orientales, el sacerdote Leon Lemmens, este lunes ante los micrófonos de Radio Vaticano.

Bulgaria se encuentra en la agenda del encuentro semestral de responsables de la ROACO, que se está celebrando en Roma desde el lunes hasta el miércoles de esta semana.

Según explicó Lemmens, «durante el régimen comunista, la Iglesia católica romana fue duramente perseguida» en Bulgaria.

«La Iglesia católica romana bizantina fue suprimida -continuó-. Casi todos los sacerdotes, todos los religiosos y las religiosas y también los obispos fueron encarcelados; algunos murieron, otros fueron asesinados; también hay mártires católicos búlgaros».

«Cuando la Iglesia católica romana renació, en 1989, tuvo que empezar casi de cero -prosiguió-. Ciertamente, no les resulta fácil recomenzar».

Actualmente, la Iglesia católica romana en Bulgaria es una «realidad pequeña»: los cerca de 80.000 católicos romanos representan el 1% de la población del país.

Pero la RIACO se ha propuesto ayudarla porque, en palabras de su secretario general, «el amor universal de Roma no se olvida de las pequeñas comunidades católicas romanas dispersas por el mundo».

La importancia de la paz en Tierra Santa para la paz mundial

Otro de los temas de la reunión de los responsables de la ROACO es el de la situación de los cristianos en Tierra Santa y en todo Oriente Medio, con la intervención, esta mañana, del Patriarca latino de Jerusalén, monseñor Fouad Twal, y el cardenal Leonardo Sandri.

Sobre esta cuestión, Lemmens destacó la importancia de la presencia de la comunidad cristiana en Tierra Santa, memoria viva, y no sólo piedras, de la vida de Jesús y sus discípulos en ese lugar.

Y también la importancia de esta presencia en todo Oriente Medio porque ahí es donde nacieron las tres grandes religiones monoteístas -el judaísmo, el cristianismo y el Islam- y «vivir juntos pacíficamente tiene una importancia enorme par a la paz en todo el mundo».

«Ésta es una misión grande y permanente para los cristianos que viven en esta parte del mundo», afirmó.

«Pienso en los monasterios, las iglesias, los hospitales, las escuelas y también las universidades, que son en efecto «jardines de paz» donde cristianos y musulmanes viven juntos», añadió.

Y concluyó: «Apoyar a los cristianos de Tierra Santa es una manera de dar vida a la comunidad de los discípulos de Jesús, pero también una ocasión para trabajar por la paz en Oriente Medio y en todo el mundo».

La ROACO es un comité vinculado a la Sagrada Congregación para las Iglesias Católicas Romanas Orientales, y lo preside su prefecto, el cardenal Leonardo Sandri.

Su misión consiste en canalizar la distribución de las ayudas materiales procedentes de otras partes del mundo.

Forman parte de la ROACO la Catholic Near East Welfare Association y la Pontificia Misión para Palestina (ambas de Estados Unidos), así como agencias de Alemania, Francia, Suiza, Países Bajos y Austria.

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