NOSTRADAMUS. ANÁLISIS DE SUS PROFECÍAS

Hablar de profecías es alejarnos al principio de la humanidad, ya que los hombres de todas las épocas han querido saber qué va a suceder, qué tiene escondido el futuro en su cofre o bien si está vacío y somos nosotros quienes lo llenamos.

Nostradamus fue y es aún un personaje discutido y polémico, en el siglo XVI en el que vivió, y a lo largo de los siglos venideros gracias a sus famosas profecías.

Conociendo un poco sus escritos, quizás podamos desvelar algo de ese misterio que rodea sus profecías, su realidad o su mentira…

Entre 1555 y 1558 va a publicar lo que en ese momento se llama almanaque, que son lo que conocemos como las profecías. En un primer momento duda en publicarlas porque algunas de sus predicciones son ciertamente comprometidas, por ejemplo, en una de ellas habla sobre la muerte del propio rey Enrique II. Tiene recelos, pero también goza de buenos aliados, entre ellos la reina, Catalina de Médicis, cuya fama de mujer oscura e intrigante ha llegado a nuestros tiempos, pero que será su protectora, ya que era aficionada a la astrología y a la magia, y esto los une.

Sus profecías son muy extensas y abarcantes, y es muy difícil darles un orden. Además escribirá una serie de avisos o advertencias que se deben tener en cuenta a la hora de comprender la complejidad de estos escritos.

El conjunto de sus profecías está compuesto por 4.772 versos, según la edición de 1568 que abarca la siguiente estructura:

1. Una carta a un supuesto hijo suyo, que algunos investigadores toman como unas indicaciones a los posibles interpretadores de sus profecías.

2. Un grupo de 12 centurias, donde hay numerosas cuartetas, 965 versos de cuatro líneas.

3. Lo que se denomina “presagios” que son también cuartetas, son cerca de 141.

4. Otra serie de versos llamados “sextillas” porque en vez de ser de cuatro son de seis líneas, en total son 58.

5. Una cuarteta, entre la VI y VII centuria en latín, que también utilizan los investigadores como una segunda parte de avisos y de recomendaciones.

6. Por último una carta a un rey… Y aquí hay divergencias: unos dicen que es para Enrique II, su rey contemporáneo, pero otros dicen que es para un Enrique II que se supone que tiene que gobernar cuando comiencen los supuestos cataclismos y guerras que algunos interpretan para finales del segundo milenio.

¿CÓMO ESCRIBE NOSTRADAMUS?

Escribe en francés, pero pensando en latín. Es algo complejo porque parece que escribe en francés y en realidad usa normas gramaticales del latín. Utiliza en algunas ocasiones reglas gramaticales que parece ser que sí son aceptadas, aunque raramente utilizadas, (aféresis, síncopa, apócope, etc.) como unir las sílabas finales de una palabra con una sílaba de la palabra siguiente. Esto nos recuerda esa parte del Zohar, uno de los libros de la tradición hebrea, llamada Notaricón, donde se forman palabras con las letras iniciales y finales de las palabras de cada oración. No se contenta con eso, sino que además crea palabras de raíz griega, pero en francés, ya que es conocedor de las diferentes lenguas clásicas. Otra de sus aficiones a la hora de escribir es crear anagramas, por ejemplo, en vez de escribir París pone Ripas. El conjunto de todo es un perfecto cóctel para marear al más inteligente. Y todo esto sin un orden cronológico cierto, a pesar de las diferentes hipótesis de sus investigadores.

Parece que él mismo hace una serie de advertencias sobre sus escritos, que es bueno tener en consideración:

Lo primero que dice es: mis profecías son oscuras, enigmáticas, están escritas en clave. No debe sorprendernos porque desde siempre, en todas las civilizaciones, muchos de los libros, para poder entenderlos, es necesario tener la clave de su lectura. Quien conoce la clave puede interpretarlo, quien no la conoce puede decir cualquier cosa.

Quizás intencionadamente no da apenas datos cronológicos. Y esto es uno de los problemas complejos, en donde sus investigadores han querido encajar a golpe de martillo muchos datos. Él habla de una fecha final de sus predicciones, el 3797, pero no indica un año cero de partida, ¿qué resulta? Por intereses personales y propagandísticos quieren encajar ésta y otras fechas dentro de nuestra cronología cristiano-occidental, y además hacerla coincidir con el final del año 2000 para alimentar con intereses poco científicos el mito y el halo de miedo que rodea el final y principio de un milenio.

Parece utilizar ciclos planetarios como elementos cronológicos, o sea, se basa en posiciones astronómicas a la hora de fijar una fecha, tal y como se ha hecho tradicionalmente desde épocas remotas.

Advierte que sus escritos están hechos para almas inteligentes y que con el paso del tiempo serán conocimiento racional. ¿Qué quiere decir eso de almas inteligentes? Podemos aventurar que sus palabras implican que no todo el mundo va a tener acceso a sus escritos, que habrá un tiempo en que todos podremos acceder de manera racional a estos misterios, pero hasta que llegue ese momento, todo esto debe estar puesto bajo un velo para que no puedan ser mal utilizados por aquellos que por su inconsciencia puedan hacer un uso egoísta e injusto.

Por último, otra de las advertencias que hace es que sus escritos están basados en elementos astrológicos. Si leemos sus profecías encontramos que habla de Marte, de Júpiter, de planetas, de luminarias y de otros elementos propios de astrología. Por ejemplo, normalmente el término «luminarias» en astrología se emplea para hablar del Sol y la Luna, pero algunos lo traducen con otro significado. Por eso él advierte a los astrólogos e interpretadores futuros, en su cuarteta 100 de la VI centuria, escrita en latín, que tengan cuidado con lo que hacen, que sus escritos están basados en astrología. ¿Por qué esta advertencia? Sencillamente porque el astrólogo de aquella época, el que él conoce, no es el de ahora, es un astrólogo que es filósofo, que es alquimista, que tiene un conjunto de conocimientos que le permiten realmente interpretar las señales de la naturaleza en toda su amplitud y complejidad.

En su carta a su hijo dice: Si yo intentara contar lo que será el provenir, los hombres de gobierno, de secta y de religión y convicciones, lo hallarían tan poco acorde a sus fantasiosos oídos, que serían llevados a condenar lo que podrá verse y reconocer en los siglos por venir….

Hoy en día se han hecho intentos de utilizar los adelantos tecnológicos, o sea, ordenadores para sacar algo claro de este puzzle y siguen siendo intentos fallidos, porqué quizás faltan, como antes se dijo, las claves para resolver estos enigmas.

UN ANUNCIO INQUIETANTE

Una de las cuartetas más famosas es aquella en que predice la muerte de Enrique II. Figura en la centuria I, cuarteta 35 y dice así:

El león joven superará al viejo, en campo bélico, por singular duelo, en jaula de oro reventará los ojos, dos combates, uno, luego morirá de muerte cruel.

Antes de publicarlo se lo da a leer a la propia reina Catalina, porque una de las condiciones que le impone es saber cuándo va a morir el rey, pero de alguna forma se entera también éste, y sucede una de las famosas anécdotas de nuestro personaje, que al ser llamado a la corte tiene una conversación y algo más con el propio rey. Nostradamus acude acompañado de la reina y se encuentra con Enrique II. El rey se acerca a él y le dice:

– ¿Usted es el Señor Nostradamus, el profeta de cuyo libro todos hablan sin que nadie aún haya podido leer?

Nostradamus está algo inquieto y sorprendido, no es para menos, ya que predecir la muerte de un rey no es algo banal. El rey siguió hablando y le ofreció una copa.

– Parece que conocéis bien vuestro negocio, pero al contrario de mi esposa, la reina, no me interesan tal clase de estupideces.

Y mientras bebían los dos de su copa, el rey siguió diciéndole:

– ¿No le parece algo descortés por su parte el predecir mi muerte? Pero yo también voy a predecir la suya. Y señalándole le dijo: vos también vais a morir.

Por un momento el silencio más sepulcral se adueñó del recinto, ya que esas palabras dichas por un rey en aquella época, eran algo más que una profecía. Y siguió hablando:

-–¿Qué podéis decir ahora? ¿No me consideráis tan buen vidente como vos? –Hubo un momento de silencio expectante–. ¿No me negaréis que algún día vais a morir como todos nosotros?

Parece ser que en ese momento la tensión desapareció y todos aplaudieron la gracia del rey, pero ésta no era tanto ya que llevaba una carga de ponzoña mortífera, porque cuentan que en la copa en la que bebió Nostradamus había ciertamente veneno y que gracias a la ayuda de la reina, y sus propios conocimientos, pudo salvar la vida confeccionando un antídoto. Incluso comentan que le dijo a la reina que no se preocupara porque sabía el momento de su muerte y no era éste. ¿Verdadero o falso? No sabemos con certeza si todos los detalles ocurrieron así, pero forma parte de su leyenda.

¿Qué sucede posteriormente? Que él se salva y Enrique II al cabo de unos años, tal y como había predicho, en un torneo con un conde llamado Montgomery, en el tercer enfrentamiento salta una astilla de la lanza y se le clava en el ojo a Enrique II, de resultas de lo cual muere. Por lo tanto se cumple la profecía. 

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