NEUROIMAGEN — El cerebro anómalo de los psicópatas


  • Arriba, vista sagital de la corteza prefrontal anterior. En el encéfalo de los criminales con trastorno de personalidad antisocial (TPA) y psicopatología, el volumen de lmateria gris aparece más reducido que en el caso de individuos con TPA pero sin psicopatología. Abajo, vista sagital de los polos temporales bilaterales. En el encéfalo de los criminales con trastorno de personalidad antisocial (TPA) y psicopatología, el volumen de las áreas de materia gris aparece más reducido que en el caso de individuos con TPA pero sin psicopatología. Crédito: General Psychiatry

     

Las imágenes por resonancia magnética (IRM) han permitido comprobar que el cerebro de los psicópatas presenta anomalías en su estructura cerebral si se compara con el encéfalo de otros criminales violentos así como con el de personas no delincuentes.

Para llevar a cabo la investigación, científicos del Instituto de psiquiatría del King’s College de Londres escanearon el cerebro de 44 criminales adultos violentos en Gran Bretaña diagnosticados previamente con un trastornos de personalidad antisocial (TPA). Entre los crímenes que habían cometido se encontraban asesinatos, violaciones, intento de asesinato y ataques con graves daños corporales. Del total de 44 probandos, 17 sufrían de TPA además de otra psicopatía; los 27 restantes no presentaban el diagnóstico. Los investigadores también escanearon el cerebro de 22 hombres sanos que no habían cometido delitos.


Menos materia gris

Según la comparación de las diversas neuroimágenes, los sujetos psicópatas, quienes se caracterizan por la falta de empatía, presentan menos materia gris  en la corteza prefrontal anterior y en los lóbulos temporales que en el caso de los criminales no psicópatas y las personas no criminales. Dichas áreas cerebrales resultan relevantes para entender las emociones e intenciones de los demás;  se activan cuando las personas piensan sobre comportamiento moral, según comentan los responsables del estudio. De hecho, el daño de esas áreas del encéfalo se relaciona con la falta de empatía, una respuesta débil al miedo y la angustia, así como la falta de emociones propias (entre ellas, la culpa o la vergüenza).


Diferentes conductas, distintos tratamientos

Nigel Blackwood, director del estudio, indica que la posibilidad de utilizar un escáner para identificar y diagnosticar este subgrupo de violentos criminales conlleva importantes implicaciones para el tratamiento. Si bien las psicoterapias cognitivas y conductuales podrían beneficiar a personas con TPA, el mismo enfoque no funcionaría para psicópatas con daño cerebral, opina el investigador.

Existen claras diferencias de conducta entre las personas con TPA dependiendo de si sufren o no una psicopatía, lo que indica la necesidad de un enfoque separado en al tratamiento. El grupo de psicópatas calificados como de “corazón frío” comienza sus delitos a temprana edad, se involucra en comportamientos delictivos más amplios y de mayor densidad y responde menos a programas de tratamiento en la adultez comparado con el grupo de “exaltados», añade Blackwood.

El hallazgo podría tener implicaciones para el sistema judicial, ya que relacionar psicopatías con funciones cerebrales aumenta la posibilidad de debatir una defensa de demencia.

 

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