NEUROFRIBROMATOSIS

Avances que esperanzan
Neurofibromatosis, un conjunto de enfermedades desconcertantes
La neurofibromatosis comprende un conjunto de desórdenes genéticos que provocan tumores benignos que se desarrollan en distintos tipos de nervios. Los tumores pueden a su vez afectar el desarrollo de tejidos no nerviosos, tales como los huesos y la piel. Esta dolencia posee dos grandes grupos, conocidos como neurofibromatosis 1 (NF1) y neurofibromatosis 2 (NF2), responsables de anormalidades de desarrollo, retraso o precosidad de la pubertad y dificultades de aprendizaje, entre otras cosas. Las secuelas de la NF pueden ser sobrellevadas con éxito si se realizan estudios adecuados y seguimiento médico.

Basta escribir la palabra “neurofibromatosis” en un buscador de imágenes en Internet para acceder a una galería de registros tremendos y sockeantes, acompañados generalmente de escasa y superflua información.
Salvo esporádicas ocasiones la neurofibromatosis no suele ser un tema presente en los medios de comunicación o en la sociedad en general. Durante varios años, el imaginario social tomó como referente de esta dolencia la imagen del “Hombre elefante”, el personaje protagónico que da nombre al film del notable director David Lynch, quien se inspiró en la vida de Joseph Carey Merrick, nacido en Inglaterra a mediados de 1800 y que portaba una serie de terribles deformidades.
Si bien más de cien años después de su muerte y gracias a un estudio de ADN, no se descartó que hubiera una neurofibromatosis asociada, los científicos intervinientes declararon que Merrick padeció en realidad una enfermedad conocida como síndrome de Proteus*.
Este año sin embargo la dolencia volvió a adquirir cierta trascendencia en los medios de habla hispana a partir del primer transplante de rostro realizado en España y que tuvo como uno de los tres posibles destinatarios a un hombre con neurofibromatosis que padecía una grave deformidad en su cara.
En nuestro país también se reavivó el interés gracias a la participación de una maestra jardinera de la ciudad de Roca en el programa de televisión “Talento argentino”, quien conmovió a la audiencia al compartir su sueño de abrir un taller en la ciudad y formar un grupo de contención de la Asociación Argentina de Neurofibromatosis para familiares y pacientes con neurofibromatosis, enfermedad que padece su hijo. “Mi hijo la padece, se la descubrieron a tiempo y con el tratamiento vive muy bien”, relató a la prensa de su ciudad.
Gracias a su participación en el programa y al interés suscitado en los medios, la población pudo conocer un poco más acerca de esta desconcertante enfermedad que muchas veces es mal abordada en la Internet, donde circulan imágenes de los casos más graves y desde un tratamiento más morboso que informativo.
La neurofibromatosis en realidad comprende un conjunto de desórdenes genéticos que causan tumores benignos que crecen en varios tipos de nervios y que pueden perturbar el desarrollo de tejidos no nerviosos como huesos y piel.
Los tumores que causa esta enfermedad crecen en distintas partes del cuerpo, dependiendo de qué tipo, ya que la NF posee al menos dos grandes grupos: la neurofibromatosis 1 (NF1) y la neurofibromatosis 2 (NF2).
Como consecuencia de la aparición de estos tumores, la NF puede provocar además anormalidades de desarrollo tales como retraso o precocidad de la pubertad y dificultades de aprendizaje.
Gracias a los avances de la medicina y el diagnóstico precoz, las consecuencias de la NF pueden ser sobrellevadas con éxito por el paciente.

Causas, incidencia y descripción general
Hasta el momento se han descrito más de 150 variaciones en la mutación del gen responsable de la neurofibromatosis en cada tipo (NF1 en el cromosoma 17q11.2 y en la NF2, en el cromosoma 22).
La neurofibromatosis se transmite de manera autosómica dominante, con lo cual si uno de los padres tiene un gen alterado habrá un riesgo de transmisión de la enfermedad en un 50% a cada uno de los hijos.
Los científicos también han descubierto una “mutación espontánea” llamada “de novo”, donde los padres no portan ninguna alteración cromosómica. Incluso se han reportado casos de mutaciones “de novo” en varios hijos, por lo que se estima que se tratan de mutaciones en células germinales. Actualmente se considera que el 50% de los casos diagnosticados de NF se corresponden con esta variedad.
Los tumores generados por esta alteración genética comienzan a manifestarse en las células que conforman la vaina de mielina, una fina membrana que recubre y protege las fibras nerviosas, y desde allí pueden propagarse hacia las áreas lindantes.
Cabe destacar que el tipo de tumor depende de su ubicación en el cuerpo y del tipo de células implicadas. Siendo los neurofibromas que se desarrollan en el tejido que circunda los nervios periféricos, los más comunes.
La mayoría de los tumores desarrollados por esta alteración no suelen ser cancerosos, aunque en ocasiones pueden adquirir esta condición con el paso del tiempo.
No está clara del todo la causa por la cual los tumores continúan produciéndose, pero se estima que podría estar relacionado con una mutación de los genes responsables de la supresión del crecimiento tumoral en el sistema nervioso.
Según los especialistas, debido a las mutaciones genéticas el organismo deja de producir las proteínas específicas que controlan la producción celular y sin las cuales las células se multiplican en forma descontrolada formando los tumores.
Se han documentado casos de NF en ambos sexos y en todas las razas y grupos étnicos. La incidencia de la NF varía según el tipo, la NF1 se da en 1 cada 3.500 habitantes y la NF2, mucho más rara, aparece en 1 de cada 50.000. Se estima que solamente en Estados Unidos existen alrededor de 100.000 con este trastorno.
Para establecer un diagnosticar preciso la NF tipo 1, se deben registrar dos o más de los siguientes signos:
– Seis o más manchas marrón claro en la piel y que midan más de 5 milímetros de diámetro en niños, o más de 15 milímetros en los adolescentes y adultos.
– Dos o más neurofibromas, o un neurofibroma plexiforme (que involucra muchos nervios).
– Pecas en axila o ingle.
– Dos o más crecimientos (nódulos de Lisch o hamartomas del iris) en el iris del ojo.
– Un tumor en el nervio óptico (glioma óptico)
– Desarrollo anormal de la columna (escoliosis), el hueso de la sien (esfenoides) del cráneo, o la tibia.
– Antecedente de un familiar de primer grado con NF1 (padre, hermano, o hijo).
Se sabe además que los niños con NF1 poseen una circunferencia craneana más grande que lo habitual y son más baja talla. También suelen aparecer dolores de cabeza y epilepsia, como posible hidrocefalia derivada por el trastorno.
En cuanto a otros órganos, la NF1 puede manifestar complicaciones cardiovasculares o defectos cardíacos congénitos, hipertensión y vasos sanguíneos estrechados, bloqueados o dañados.
A nivel cognitivo, los niños con NF1 pueden manifestar insuficientes aptitudes lingüísticas y espacio-visuales, como un pobre desempeño escolar. También es común la aparición de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD).
En cuanto a la NF2, el diagnóstico se establecerá sobre la aparición de :
– Tumores bilaterales en la zona de los nervios auditivos, que en la mayoría de los casos se manifiesta en edades posteriores a la adolescencia.
– Manchas color café en la piel y tumores cutáneos periféricos.
– Posibles tumores en la médula espinal.
– Posibles tumores cerebrales benignos.
– Posibles cataratas.

Tipos de neurofibromatosis y Schwanomatosis
La NF1 (conocida como enfermedad de Von Recklinghausen o neurofibromatosis periférica) es un trastorno progresivo donde la mayoría de los síntomas se agrava con el tiempo, aunque se han documentado casos donde los síntomas no se alteraron ni empeoraron.
Es muy complejo pronosticar el curso de este trastorno, pero se estima que la mayoría de las personas con este tipo sufrirá de síntomas leves a moderados. De igual manera, de surgir complicaciones, éstas no podrían en riesgo su vida.
La NF1 es una enfermedad muy variable y no hay dos personas afectadas de la misma manera, ni siquiera dentro de la misma familia.
La NF2 (conocida como NF de prohibición acústica bilateral) es mucho más rara y, como se mencionó anteriormente se caracteriza por el crecimiento de tumores en la zona de los nervios auditivos, que en la mayoría de los casos se manifiestan en edades posteriores a la adolescencia.
El nervio auditivo tiene dos ramas: la rama acústica que ayuda a las personas a oír transmitiendo sensaciones sonoras al cerebro y la rama vestibular responsable del equilibrio. Cuando los tumores de la NF2 (llamados schwanomas vestibulares) se extienden y presionan provocando daños en estos nervios circundantes.
En los casos más graves llegan a dañarse estructuras vitales cercanas, como otros nervios cranianos o el tallo cerebral, con lo cual el cuadro general puede poner en peligro la vida de la persona afectada.
Por otra parte las personas con NF2 están expuestas al riesgo de desarrollar otros tipos de tumores del sistema nervioso como los schwanomas espinales, que crecen dentro de la médula espinal y entre las vértebras; o los meningiomas, tumores que se desarrollan a lo largo de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.
La schwanomatosis es una neurofibromatosis recientemente reconocida que tiene una incidencia similar a la NF2 pero que es genética y clínicamente distinta de la NF1 y la NF2.
Los investigadores aún no han determinado completamente sus causas ni el dolor ntenso característico del trastorno. La particularidad específica de la schwanomatosis es el desarrollo de múltiples schwanomas en todas partes del cuerpo exceptuando el nervio vestibular.
Más allá del terrible dolor que se puede experimentar cuando un schwanoma crece y comprime los nervios o presiona sobre tejido adyacente, algunas personas sufren síntomas neurológicos adicionales, como entumecimiento, hormigueo, o debilidad en los dedos de las manos y los pies.
Es importante señalar que los pacientes con schwanomatosis nunca tienen neurofibromas.
Se estima que un tercio de las personas con schwanomatosis tiene tumores limitados a una única parte del cuerpo, como un brazo, una pierna o un segmento de la columna. En los otros casos pueden desarrollan muchos schwanomas o muy pocos.

Tratamientos y calidad de vida
Existen algunas pruebas genéticas que pueden confirmar la posible mutación en el gen que provoca la NF1 con una exactitud del 95 %. Pero en el caso de la NF2 la prueba sólo alcanza un 65 % de efectividad.
Lo que aún no se ha podido es desarrollar un sistema de prevención de los neurofibromas.
El tratamiento de las NF se fundamenta en la vigilancia de los pacientes y empleo oportuno de la cirugía.
Para lograr la extirpación de estos tumores existen diversas opciones. Como también existen distintas técnicas quí-micas y quirúrgicas para reducir el tamaño de tumores oculares, si llegaran a perjudicar la visión. De la misma manera algunas malformaciones óseas, como la escoliosis, pueden corregirse con cirugías.
Los tratamientos integrales para tratar las afecciones asociadas a la NF1 apuntan a controlar o aliviar los síntomas como el dolor de cabeza o las crisis epilépticas.
Para abordar los posibles trastornos cognitivos, los especialistas recomiendan realizar un examen neurológico detallado antes del ingreso del niño a la escuela. Si el examen diera positivo, se deberá contar un equipo interdisciplinario de apoyo.
En tanto para la NF2, en la actualidad las tecnologías de diagnóstico como la IRM (imágenes por resonancia magnética), permiten revelar la presencia de tumores de pocos milímetros de diámetro, lo que a su vez posibilita un tratamiento precoz.
En el caso de los schwanomas vestibulares, su lento crecimiento permite realizar una cirugía precoz, y así salvaguardar la audición y el equilibrio.
Las diversas técnicas quirúrgicas dependen del tamaño del tumor; algunas cirugías preservan el nervio auditivo y con ello algo de audición, mientras que otras deben extraer el nervio y reemplazarlo con un implante auditivo electrónico.
Respecto a la schwanomatosis, actualmente no existe un tratamiento médico o medicamento aceptado, pero a menudo resulta eficaz la opción quirúrgica. Cuando los tumores se extirpan completamente, generalmente remite el dolor, aunque puede repetirse si se forman nuevos tumores.
Según lo compartido en un congreso llevado a cabo a comienzo de año por la Asociación Argentina de Neurofibromatosis, las mayores complicaciones “van apareciendo al avanzar la edad de los pacientes. Es imposible predecir la evolución de un paciente en función de los hallazgos presentes en un momento determinado. El pronóstico sigue siendo ensombrecido por la malignización de los tumores y por las complicaciones derivadas de los trastornos circulatorios y la hipertensión”.
Hoy en día las distintas asociaciones vinculadas a esta enfermedad afirman la importancia de mantenerse optimistas frente a los últimos descubrimientos en relación al genoma humano, ya que al encontrarse el código genético completo, se están viendo los primeros ensayos clínicos con material genético para reducir los melanomas, aunque está en fase experimental.
Posiblemente cuando se resuelva el problema de los vehículos que tienen que introducir el material genético modificado dentro de los tejidos, también se consigan avances en los tratamientos de otros tipos de tumores.
Es importante también recordar que en la enfermedad crónica el 60 % de los pacientes tienen una vida normal y que el 20 % tienen dificultades manejables con una adecuada calidad de vida.
El acercarse a una asociación con experiencia e informarse sobre el verdadero alcance de esta enfermedad puede ser la primera herramienta para comenzar a evitar mayores secuelas.
Además, para afianzar la autoestima y contener las necesidades psicológicas y afectivas, la mayoría de las asociaciones cuentan con grupos de ayuda y servicios de atención psicológica destinados a los afectados de neurofibromatosis y a sus familiares.

* Un complejo trastorno hamartomatoso caracterizado por un crecimiento local exagerado, tumores subcutáneos y diversas malformaciones óseas, cutáneas y/o vasculares.

Fuentes y datos de interés:
– Asoc. Argentina de Neurofibromatosis: aanf@hotmail.com
– Asociación de Afectados de Neurofibromatosis de España.
– Fundación Anna vazquez.

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