NEUROCIENCIA — Detectan actividad en el cerebro embrionario

  • Tomografía computarizada de rayos X de un esqueleto de embrión de pollo dentro de su huevo (en escala de grises), junto con la imagen funcional de emisión de positrones  representando en color la captación de glucosa en la médula espinal, el tronco cerebral y en el cerebro del embrión. / UC3M

El cerebro de los pollos embrionarios presenta actividad mucho antes de que estos estén listos para abandonar el huevo. Un equipo formado por investigadores de la Universidad McGill y de la Universidad Carlos III de Madrid ha logrado “despertar” al embrión de pollo al exponerlo a un sonido que será significativo para su futuro: el cacareo de la gallina que alerta a sus crías de que un peligro acecha. Por el contrario, un sonido similar pero sin significado para embrión de pollo (un ladrido de perro, por ejemplo) no produce el mismo resultado en su encéfalo.

Alternar entre los estados de vigilia y sueño (ciclo normal de un encéfalo adulto), reconocer un estímulo externo y  despertarse son fenómenos que indican que en el cerebro embrionario ya se desarrollan circuitos capaces de monitorizar el entorno de igual manera que lo hace un encéfalo adulto, indican los responsables de la investigación. Todas esas capacidades aparecen en el último cuarto del desarrollo del período de incubación del embrión.
Imágenes con gran detalle

Para realizar el trabajo, los  investigadores emplearon la tomografía por emisión de positrones y rayos X  preclínica, una técnica no invasiva con la que se consiguen imágenes tridimensionales de la función cerebral en modelos animales con resolución submilimétrica. En opinión de Manuel Desco, uno de los autores e investigador en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y en la UC3M, la investigación ha permitido estudiar el proceso con “gran detalle». No obstante, apunta que para llegar al modelo humano queda mucho por hacer en otros mamíferos.

El reciente hallazgo contribuye al avance en la comprensión del desarrollo del cerebro de los fetos humanos, así como a la investigación del desarrollo de los niños prematuros. Según los autores de del trabajo, los pediatras se cuestionan todavía de los efectos que puedan tener estímulos externos —como la música— sobre un encéfalo en formación.

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